El ambicioso y polémico acuerdo de defensa entre AUKUS ha sido recibido con una mezcla de preocupación y alivio en el Sudeste Asiático. FOTO: EFE/EPA/LUONG THAI LINH.

Ho Chi Minh (Vietnam), 23 sep (EFE).- El ambicioso y polémico acuerdo de defensa entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia (AUKUS) ha sido recibido con una mezcla de preocupación y alivio en el Sudeste Asiático, un región en la que podría equilibrar la relación de fuerzas con el Mar de China Meridional como principal escenario.

Mientras el pacto que supuso la ruptura del acuerdo de venta de submarinos de Francia a Australia provocaba turbulencias diplomáticas en Occidente, la cautela y la discreción son las notas dominantes entre los países del Sudeste Asiático, una región de creciente importancia estratégica y comercial en la que EE.UU y China se disputan la influencia.

Nguyen Thanh Trung, director del centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Ho Chi Minh, en Vietnam, sostiene en declaraciones a Efe que, en general, el acuerdo tiene buena acogida en los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y hará que China “sea más cautelosa en el Mar de China Meridional si quiere intimidar a otros países”.

Sin embargo, los primeros en reaccionar fueron los más críticos, Malasia e Indonesia, que consideran que puede desencadenar una carrera armamentística en la zona y aumentar el riesgo de conflicto al provocar una actuación más agresiva de China en la región.

Las objeciones llegaron después de la enérgica reacción del Gobierno chino, que consideró que esta alianza, que incluye la venta de submarinos estadounidenses de propulsión nuclear a Australia, promueve la proliferación atómica y se enmarca dentro de una mentalidad de guerra fría.

James Chin, profesor de Estudios Asiáticos de la Universidad de Tasmania, argumentaba en un artículo en el South China Morning Post que las reservas de algunos países pueden estar relacionadas con “el mal sabor de boca” dejado por la “debacle” de EE.UU. en Afganistán.

“Algunos se preguntan si la fecha del anuncio del AUKUS pretendía ser una demostración de poder de EE.UU. en la región para tranquilizar a sus socios nerviosos”, destacó el profesor, que también cree que muchos países temen que los submarinos nucleares de Australia sean un paso previo a la futura adquisición de armas atómicas.

APOYO TÁCITO DE VIETNAM

Los únicos en expresar su satisfacción con claridad han sido Filipinas y Singapur, ya que consideran que puede contribuir a la estabilidad al crear un reequilibrio de fuerzas, mientras que Vietnam, de gran importancia estratégica, ha eludido pronunciarse en público.

“Creo que Vietnam aprueba tácitamente la alianza. Desde mi perspectiva vietnamita, pienso que apoya esta clase de alianzas que ejercen de contrapeso ante China y que cambiarán el equilibrio de poder en el Sudeste Asiático”, dice Trung.

Pese a este pacto y a la prioridad que el presidente de EE.UU., Joe Biden, otorga a la región, el experto no cree que los países de la zona se vean forzados a escoger entre el vecino chino, con el que están obligados a entenderse por su importancia comercial y geográfica, y EE.UU.

“La Administración de Biden insiste en que no quiere que el Sudeste Asiático tenga que elegir entre EE.UU. y China y creo que habrá otras iniciativas para hacer que los países del Sudeste Asiático se sientan más cómodos al unirse a redes o alianzas lideradas por EE.UU. en el futuro”, dice el analista.

SIN ENFRENTAMIENTO BÉLICO

Es previsible que el Mar de China Meridional, donde China mantiene disputas territoriales con Taiwán, Malasia, Brunéi, Filipinas y Vietnam, se convierta en escenario de estos nuevos equilibrios de poder, pero Trung descarta que las posibles demostraciones de fuerza se traduzcan en enfrentamiento bélico entre Pekín y alguna de estas naciones.

“Creo que China es lo suficientemente inteligente para evitar cualquier conflicto de confrontación con otros países. Tienen un objetivo más grande de aquí a 2049 para convertirse en la primera potencia mundial y saben que la estructura de seguridad en la región no les favorece, por lo que serán precavidos”, vaticina.

Por los mismos motivos, tampoco cree que exista riesgo de invasión china de Taiwán, en contra de lo afirmado en los últimos días por algunos analistas y políticos, ya que “Pekín recibiría una fuerte condena de la comunidad internacional si invade la isla sin motivo alguno”.

Además, el profesor insiste en que la alianza AUKUS va más allá del conflicto del Mar de China Meridional y se enmarca en la percepción estadounidense de China como “la mayor amenaza para el orden occidental”, por lo que quiere preservar un “orden internacional basado en leyes y regulaciones”.

En este contexto se enmarcan los reiterados llamamientos de la Administración de Biden por un Indopacífico libre y por asegurar la libertad de navegación en el Mar de China Meridional, un mensaje repetido por la vicepresidenta Kamala Harris durante su reciente viaje a Singapur y Vietnam.

Por el contrario, Trung cree más probable que China intente contrarrestar la influencia de EE.UU. de la misma manera que en los últimos años, con inversiones en infraestructuras y otros sectores que le han permitido ganar influencia en países como Camboya, Laos y Birmania y relajar las tensiones con Filipinas.