“Ya pasó lo peor de la crisis económica y estamos dejando la crisis atrás”, son las declaraciones de Arturo Herrera. FOTO: CIMAC NOTICIAS.

“Ya pasó lo peor de la crisis económica y estamos dejando la crisis atrás”, son las declaraciones de Arturo Herrera, ex -Secretario de Hacienda y posiblemente próximo gobernador del Banco de México.

¿De verdad es posible afirmar que se ha dejado la crisis y se inicia un proceso de recuperación? NO. Es indispensable desmenuzar y reformular el concepto de recuperación, más allá de los porcentajes del PIB o del marco macroeconómico y voltear a las condiciones de vida de la población, con enfásis en niñez, juventud y mujeres.

Citando a la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal): “no podemos cambiar para no cambiar. Debemos movernos de la cultura del privilegio a la cultura de la igualdad y la sostenibilidad”.

Y agrega: “para lograr una recuperación pos-pandemia de COVID-19 con economías más inclusivas, justas y sostenibles, es necesario tener accceso equitativo a las vacunas, mantener los ingresos básicos de emergencia para los grupos más vulnerables, cerrar la brecha digital de los 46 millones de hogares que no cuentan con internet, y conectar la emergencia con el mediano plazo”.

De todo esto que menciona Cepal ¿qué se atiende en el país y cuáles son los pendientes?

  • La desigualdad y pobreza tan acentuada  y sus efectos en  mujeres, niñez y adultos mayores
  • Cerrar la brecha digital
  • Los bajos ingresos de la gran mayoría de la población trabajadora
  • Economía de cuidados en beneficio de las mujeres
  • Inclusión real de jóvenes y mujeres
  • Una agenda laboral que incluya aspectos tales como: recuperación de salarios y cerrar brecha de género en esta materia. ¡Urge!

Específicamente en el tema laboral es indispensable acelerar la instalación de la reforma como parte del TEC-MEC: implica democracia sindical, combatir contratos de protección y la violencia y discriminación contra mujeres y subcontratación, entre otros aspectos. En síntesis, trabajo digno, que no es otra cosa que derechos laborales y salario constitucional, cubriendo las necesidades básicas de la clase trabajadora.

Eso sería un camino para una verdadera recuperación económica. Sin embargo lo que subsiste en 2020-2021 es una gran precariedad, mayores desigualdades de género y socioeconómicas.

La pandemia provocó una mayor concentración del ingreso, el virus de la desigualdad lo llama Alejandra Hass de Oxfam.

Para mayor abundamiento Coneval documenta que con información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nueva Edición (ENOEN) el porcentaje de la población en situación de pobreza laboral pasó de 35.6 en el primer trimestre de 2020 a 39.4 por ciento en el primer trimestre de 2021.

Es un hecho que la mal llamada “recuperación” descansa en los hombros de las mujeres

Actualmente existen 21.6 millones de mujeres excluidas del mercado laboral, de las cuales 16.9 por ciento están en esa condición por la carga de trabajo no remunerado -cuidados y trabajo doméstico-; mientras que en la población masculina ese porcentaje es mínimo 0.9 por ciento (véase gráfica).

La tasa de ocupación femenina sigue siendo baja, 47 frente a 80 por ciento de la fuerza laboral masculina. Para ellas el desempleo total asciende a 17.5, cuando el masculino es de 8.5 por ciento (véase gráfica).

Además cuando logran romper esa barrera patriarcal y se incorporan al trabajo remunerado lo hacen en las condiciones más precarias y desiguales.

Las cifras de pobreza en las mujeres son alarmantes pero tienen una explicación: 7 de cada 10 trabajadoras obtiene un ingreso de hasta dos canastas básicas, únicamente 6 por ciento percibe ingresos equivalentes a cuatro canastas básicas.

Esta debilidad económica se acentúa debido a que están fuera de los derechos laborales. La gran mayoria (9 de cada 10) no tienen afiliación sindical, y más de la mitad ( 52.8 por ciento) tampoco cuentan con contrato estable; su acceso a la seguridad social es mínimo.Todos estos elementos empobrecen a las mujeres y a las familias que no ven ni entienden que ya pasó la crisis. ¿Dónde quedó la recuperación de las mujeres?

Por supuesto que este panorama laboral está muy lejos de los compromisos adquiridos por México en el Anexo 23 del TEC-MEC, ya no se diga de la reforma laboral.

El presidente del país en sus dicursos enfatiza: “hay que cambiar, deben hacerse cambios”. Desde luego que se puede estar de acuerdo con esa propouesta y echarla a andar, sin embargo la oferta de recuperación económica es más de lo mismo y con los mismos.

Una herramienta básica para afrontar esta crisis es fortalecer las finanzas públicas vía ingresos fiscales progresivos, dicho de otra manera: gravar a los más ricos, no basta una miscelánea en la materia, por buena que ésta sea. Incluso el club de países ricos (OCDE) apoya este tipo de reforma, por supuesto Cepal.

Desde luego que se privilegia robustecer el tema de salud, acceso equitativo a las vacunas (acelerar la vacunación de todos tan pronto como sea posible), otras recomendaciones muy impoortantes de los Organismos Internacionales son:

  • Sostener las transferencias, universalizar un ingreso básico de emergencia, implementar bonos contra el hambre, asegurar el acceso a una canasta básica digital.
  • Para la OCDE se debe continuar brindando apoyo a los ingresos de los trabajadores de los sectores más afectados.
  • Ayudar a las personas poco cualificadas y vulnerables, mejorar los planes de formación y el acceso al mercado laboral.

La escasa recuperación que se aprecia obedece al efecto que tiene la expansión económica de Estados Unidos. Esto agrava las desigualdades regionales del país, los únicos estados beneficiados son los vinculados al modelo exportador, el mercado inerno se queda totalmente rezagado y con ellos toda su población.

Por ejemplo el empleo formal creció 6.9 en Baja Califormia y 3.9 por ciento en Chihuahua. En cambio disminuyó en el Estado de México y CDMX 1.3 y 6.5 por ciento, respectivamente (junio 2019-junio 2021), Inegi.

La OCDE en “Perspectivas económicas de la OCDE”, volumen 2021, número 1reconoce que en México la pobreza, las desigualdades y las brechas de género se han ampliado nuevamente debido a la pandemia y agrega:

-Acelerar la campaña de vacunación es fundamental para revitalizar la recuperación. Un mayor apoyo a los ingresos y la formación ayudaría a los trabajadores más afectados, tanto en el sector informal como en el formal. Ampliar el acceso al cuidado de los niños facilitaría la participación femenina en la fuerza laboral.

Al respecto, a fines de este mes se publican los resultados de la Encuesta de Ingreso y Gasto de los Hogares y unas semanas después el correspondiente informe de pobreza de Coneval.

PD:

Académicas, mujeres sindicalistas y laboralistas presentarán al Congreso una iniciativa para “profundizar la reforma laboral de 2019” contra la violencia de género en el trabajo. Su propuesta aborda el problema del acoso, los protocolos que deben crear las empresas, las políticas de cuidado y la reparación del daño, entre otros temas.

De enero a marzo de este 2021, casi 26 mil 390 personas dejaron su trabajo por motivos de acoso o discriminación. De ellas, 64.0 son mujeres y 36 por ciento hombres, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).