Miami, 10 may (EFE).- La ciudad de Homestead, la “última frontera” de EE.UU. antes de los Cayos de Florida, no tiene biblioteca pública, sino Cybrarium, un lugar para disfrutar de todos los formatos de libros, probar la realidad virtual, imprimir en 3D, escuchar cuentos, asistir a clase o ver una película en un ambiente futurista.

Inaugurado hace menos de un mes, el Cybrarium es un “concepto” creado en Homestead y que por ahora solo existe aquí, dice con orgullo a Efe su director Rino Landa, un mexicano criado en Florida, durante un recorrido por las novísimas instalaciones.

Con su teléfono, donde tiene grabada la tarjeta del Cybrarium, Landa se dirige al kiosco de computadores portátiles situado a la entrada para extraer uno de los 30 dispositivos que están disponibles de forma gratuita para su uso dentro del recinto.

También hay PCs, destinados sobre todo a niños pequeños, en mesas instaladas en la primera de las dos plantas.

“Muchos de los habitantes de la ciudad no tienen acceso a las nuevas tecnologías en sus hogares”, dice Landa para resaltar el servicio a la comunidad que cumple el Cybrarium, como lo hizo durante décadas la vieja biblioteca pública a la que reemplazó.

Cuando se planteó la necesidad de renovar la biblioteca, la Alcaldía de Homestead, en origen una pequeña localidad agraria y actualmente en pleno desarrollo como ciudad-dormitorio de Miami y con 75.000 habitantes, en su mayoría hispanos, tuvo la visión de cambiar el concepto, explica a Efe Zackery Good, adjunto al administrador de la municipalidad.

Lana agrega que el Cybrarium ayuda a los residentes en Homestead a “vivir una vida llena de interés y oportunidad”.

LA “SORPRESA” DE LA REALIDAD VIRTUAL
Menores y mayores disfrutan por igual en las diez estaciones de realidad virtual del Cybrarium, que, según dice Landa, son por ahora lo que más sorprende a los usuarios.

Dotados de las gafas o lentes requeridos, los niños juegan con la realidad virtual de espaldas a la pantalla y en un espacio abierto para que quienes los cuidan puedan ver lo que ellos ven, mientras los adultos se sumergen en el “Cubo”, un espacio cerrado y en semioscuridad donde se puede jugar o vivir experiencias como un viaje espacial o un paseo por las alturas de los rascacielos de Nueva York.

Una escalera con peldaños que simulan ser cantos de viejos libros une el espacio infantil con el de los adultos y jóvenes, situado en la segunda planta.

No es el único “guiño” a otras épocas.

En la parte infantil los motivos de decoración están inspirados en las representaciones de robots de los primeros años del siglo XX y en la segunda planta reinan en el “futurismo” de autores como Julio Verne o de películas como “Metrópolis”.

Una imprenta de 1896 recuerda las innovaciones anteriores a la tecnología actual en materia de difusión de contenidos.

LIBROS Y TECNOLOGÍA FUNCIONAN BIEN JUNTOS
“Hay personas que dicen que los libros van a desaparecer, pero esto es el ejemplo de que libros y tecnología pueden funcionar juntos”, subraya.

En el Cybrarium hay 35.000 libros, libros digitales, audiolibros, incluyendo cómics en formato en papel y digital, dice el director del Cybrarium, y son todos ediciones nuevas.

“No hemos heredado nada de la antigua biblioteca”, subraya.

Dado el alto porcentaje de hispanohablantes en Homestead, hay secciones de libros y los otros materiales en español e inglés.

Landa dice a Efe que los más pedidos para leer en el lugar o llevarse prestados a casa son los libros de no ficción, principalmente de autoayuda, y también hay gran demanda de manuales para aprender inglés.

Para los niños se han creado los llamados Steams Kids, paquetes que incluyen, por ejemplo, binoculares y libros y otros materiales sobre los pájaros de Florida para poder realizar salidas a un parque nacional cercano a contemplar y reconocer a esas aves en la naturaleza.

Salas de estudio de distintos tamaños, lugares de reunión con tecnología para hacer presentaciones, un pequeño teatro y un “Maker Space”, un recinto para fomentar la creatividad y poner en práctica lo aprendido en el Cybrarium forman parte también de la oferta.

En ese espacio, entre máquinas de coser digitales, pinceles y cortadoras de plástico, se encuentra una impresora en tres dimensiones y muestras de la últimos objetos realizados: un conejo posiblemente copiado de un libro de cuentos, un corazón extraído de un tratado de anatomía o unas rueditas de algún mecanismo.

Landa dice que es usual que acudan personas a reproducir piezas del aire acondicionado o de “un mueble de IKEA” y que solo se les cobra 0,10 dólares por gramo de plástico.

La Alcaldía de Homestead invirtió al menos 18 millones de dólares en el Cybrarium, que forma parte de un plan para revitalizar el centro de la ciudad donde el territorio continental de Florida termina.

“Es increíble, la primera vez que entré fue como visitar Disney World”, dice a Efe Lourdes Blanco, una mujer enfrascada en sacar fotocopias de documentos en una máquina de este versátil y único Cybrarium en el mundo, según las palabras de su director.