Es un año más, sí, pero singular. En el 2021 se juega la redefinición nacional. La lucha político electoral está a todo lo que da.

Ha trascendido que un gobernador y un poderoso ex senador escondieron en un rancho del norte del país a Rafael Caraveo Opengo, el operador panista del Senado que aparece en un video recibiendo maletas de dinero en efectivo de parte del exdirector general de Pemex, Emilio Lozoya, en tiempos de la reforma energética. Será cierto?

¿Y Guillermo, “Chespirito”? ¿Dónde está?
¿Será cierto que la autoridad federal lo sabe, lo investiga -lo escondido en el norte- y quiere proceder en contra de ambos por obstaculizar la impartición de justicia?

La corrupción, la impunidad, la opacidad son los problemas más severos que tenemos los mexicanos, de ahí se deriva la inseguridad, el mal humor social por la crítica situación económica, laboral, sanitaria.

El 2021 es un año de cobro de facturas, y los electores, seguro estoy, que en las urnas pasarán factura a los gobernadores que dejan su gestión; sus candidatos van a sufrir las de Caín.

Los gobernadores van a sufrir si su candidato no gana, y no porque los electores los vayan a castigar, sino por las investigaciones que vienen, porque el eje de la actual política en el país pasa por la lucha anticorrupción.

Los mandatarios -15, entre ellos el de Querétaro- deben poner sus barbas a remojar en caso de perder el candidato que apoyan y por supuesto, si no han sido pulcros en el manejo de los dineros públicos y no solo hablamos de actos de corrupción, sino incluso de procedimientos administrativos no llevados conforme a la normatividad vigente.

En el actual sexenio, hemos constatado que cuando hay una instrucción presidencial en contra de algún ex funcionario, particularmente de anteriores administraciones, el sesgo en la impartición de justicia es extremadamente parcial, salvaje y sin ninguna compasión.

Ejemplos sobran: los Duarte, empresarios como Ancira, o los casos de Emilio Lozoya, quien ha acusado sin pruebas a excompañeros del gabinete de Enrique peña Nieto y pronto muchos de ellos estarán tras las rejas; Rosario Robles y otros ex funcionarios que, aun sin comprobarles culpabilidad alguna, ya fueron linchados mediáticamente.

Y dicen que, al casi candidato del PAN, Mauricio Kuri, le tiene guardadas algunas carpetas de investigación que saldrán llegado el momento. ¿Será?

Desde el presidente de la República, hasta los partidos políticos, pasando por gobernadores, legisladores, posibles candidatos y otros protagonistas del acontecer político, andan con el Jesús en la boca, porque las elecciones intermedias están a la vuelta de la esquina y a muchos de ellos ya se les vinieron los tiempos encima.

A estas alturas el que no ha hecho los amarres necesarios para tener preparado el “puerquito” para financiar las campañas, queda desfasado.

Otros, en cambio, como los gobernadores en donde habrá elecciones en los estados que gobiernan, apuran el paso para tener en orden su administración, esos que dan cuenta de una administración pulcra de los recursos públicos están en el filo de la navaja.

Como están las cosas en la aplicación de la justicia para quienes no comulgan con las ideas del partido en el poder, o de plano militan en partidos de oposición como PAN, PRI, PRD, o los abandera una candidatura independiente, están en la cuerda floja, sobre todo los 15 gobernadores que dejarán de serlo a partir de los resultados electorales de las elecciones intermedias del próximo 6 de junio de 2021.

Así que gobernadores como Javier Corral, Jaime Rodríguez, Francisco Domínguez, José Ignacio Peralta, Silvano Aureoles, Carlos Mendoza Davis y Alejandro Tello deben aplicarse a dejar absolutamente todo en orden antes de que el fuego les llegue a los aparejos.

Todo el aparato de justicia y coercitivo del Estado afila las garras para, en su momento, iniciar las pesquisas contra algunos de los gobernadores salientes. ¿No lo creen?

Solo es cuestión de tiempo para confirmar lo que ahora son indicios.