Saben que difícilmente podrán terminar sus proyectos por la promesa del presidente electo, de que no se construirá un solo "pie" de muro fronterizo durante su mandato. FOTO: EFE/Luis Torres.

Tucson (AZ), 11 dic (EFE News).- Saben que difícilmente podrán terminar sus proyectos por la promesa del presidente electo, Joe Biden, de que no se construirá un solo “pie” de muro fronterizo durante su mandato, pero las compañías constructoras no dejan de dinamitar segmentos enteros de montañas, dañando el medioambiente.

A falta de menos de seis semanas para oficialmente termine la presidencia del Donald Trump, las constructoras trabajan a marcha forzada tratando de construir el mayor número de millas posibles del muro fronterizo.

Los contratistas tratan de abrirse paso a toda costa, y la dinamita es su mejor aliado en esa tarea a contrarreloj para demoler las zonas montañosas que se interponen a su paso.

“Es las ultimas semanas se comenzó a utilizar dinamita en el Cañón de Guadalupe, sabemos que también están usando dinamita dentro del Coronado Nacional Forest. Es una terrible destrucción la que se está llevando a cabo”, dijo a Efe Dan Mills, que trabaja para el grupo ecologista Sierra Club.

UN “OASIS” EN MEDIO DEL DESIERTO
El Cañón de Guadalupe ubicado cerca de la población fronteriza de Douglas es considerado un “oasis” para aves exóticas como el tirano melancólico y el chotacabras tacuchillo.

Pero parece que nada de eso importa ahora, y Mills calificó de “increíble” el daño que están causando al medioambiente en unas acciones que, se teme, serán permanentes.

Opinión que comparte, Laiken Jordahl, experto en conservación del medioambiente en esta zona fronteriza del Cerro de Conservación Biológica.

Jordahl, quien ha sido testigo de la “destrucción”, asegura que lo peor de ver se está usando dinamita para “volar” pedazos de montañas, es saber que quizás al final ni siquiera el muro fronterizo será construido en este lugar.

NI UN “PIE” MÁS DE MURO
Biden prometió durante su campaña que tan pronto asuma la presidencia detendrá la construcción del muro fronterizo, lo que pone en peligro los millonarios contratos que tienen las constructoras para seguir construyendo después del 20 de enero.

En opinión de Mills, lo peor de todo es que no existe una verdadera razón para usar la dinamita y llevar a cabo tanta destrucción a su paso y solo resta el propósito “político” de terminar el mayor número de millas de muro antes de que Trump deje la Casa Blanca.

Grupos ecologistas consideran que las explosiones de dinamita tendrán un impacto a corto y largo plazo, destruyendo para siempre el ecosistema y las rutas migratorias de animales que se encuentran en peligro de extinción.

Animales como el jaguar y el borrego cimarrón que ya están siendo afectados por la construcción del muro fronterizo de más de 30 pies de alto.

“Durante la Administración del presidente Trump hemos visto la destrucción del medio ambiente a lo largo de la frontera, se han dinamitado montañas, se han profanado sitios sagrados para las comunidades indígenas”, enfatizó Mills.

De acuerdo a las cifras más recientes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) hasta la fecha ya se han terminado 423 millas de muro fronterizo a lo largo de la frontera con México, y la meta es que para finales de año esa cifra alcance las 450 millas.

“El uso de la dinamita es una destrucción absurda, un sin sentido lo que estamos viendo”, dijo Jordahl.

DEMANDAS JUDICIALES
A finales de noviembre los dueños de los ranchos Diamond y Guadalupe Corp ubicados en el condado de Cochise, en Arizona, presentaron una demanda en la corte federal en Washington D.C. por lo que, aseguran, son los daños causados a su propiedad por el uso de dinamita para construir el muro fronterizo.

Los demandantes aseguran que gigantescas piedras del tamaño de un “auto” cayeron en sus propiedades después de una de las varias detonaciones que se realizaron en la zona.

Y es que las constructoras no solo están dinamitando para abrir paso al muro fronterizo, sino también para hacer caminos donde patrullarán los agentes fronterizos.

Para ello no duda en destruir montañas que se formaron durante millones de años y que nunca podrán ser restauradas a su forma original, lamentan los ecologistas.

Lo mismo que ha ocurrido con los cientos de saguaros y otros cactus que han sido derribados para construir el muro fronterizo, plantas que toman cientos de años en crecer.

AGUA DEL SUBSUELO
Otra preocupación de los defensores del medioambiente es el impacto que tendrá los millones de agua que se están bombeando desde el subsuelo para construir el muro fronterizo. Especialmente para la zonas desérticas de California y Arizona las cuales registran la peor sequía de los últimos años ante la falta de lluvia.

“Faltan pocas semanas para que tengamos un cambio de administración y sin embargo las constructoras no dan ninguna señal de querer parar con tanta destrucción en la zona fronteriza. El presidente Trump dejara la presidencia en enero y sin embargo por décadas sufriremos la destrucción al medio ambiente en la frontera”, lamentó Jordahl.