Rusia anunció hoy el fin del despliegue de 1.960 militares en Nagorno Karabaj, contingente que se encargará de garantizar la paz. FOTO: EFE/EPA/RUSSIAN DEFENCE MINISTRY.

Moscú, 20 nov (EFE).- Rusia anunció hoy el fin del despliegue de 1.960 militares en Nagorno Karabaj, contingente que se encargará de garantizar la paz en el marco del acuerdo suscrito el 10 de noviembre entre armenios y azerbaiyanos tras mes y medio de cruentos combates.

“El contingente pacificador ruso procedió al cumplimiento de las misiones asignadas”, informó Serguéi Shoigú, ministro de Defensa ruso, en una reunión telemática con el presidente, Vladímir Putin.

Rusia ha transportado también al territorio 552 equipos militares, entre blindados, automóviles y otros, que circularán entre los 23 puestos de observación dispuestos para supervisar el alto el fuego.

Las tropas rusas han sido emplazadas en dos zonas: norte (Terterks, Agdam y Mardakert) y sur (Stepanakert y Lachin).

Al respecto, Shoigu informó a Putin de que el corredor de Lachín, que unirá Stepanakert, capital karabají, con Armenia, ya ha sido desminado, lo que permitirá el regreso por carretera de miles de desplazados.

El ministro destacó también que el sistema de mando instalado en Stepanakert permitirá “reaccionar operativamente” a cualquier imprevisto.

Además, destacó que Rusia y Turquía ultiman los detalles del funcionamiento del centro de observación conjunta en territorio azerbaiyano de acuerdo con el memorándum suscrito el 11 de noviembre, que recabará de manera remota informaciones sobre cualquier infracción al cese de las hostilidades.

Putin aseguró que ahora la prioridad es que la población que sufrió durante las acciones militares reciba ayuda humanitaria y destacó que se han creado las condiciones para el trabajo seguro de las organizaciones humanitarias internacionales.

“Nos solidarizamos con todos los que han caído en desgracia. El invierno está llegando. Esa zona es montañosa. Hace frío”, dijo y recordó que el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Peter Mauer, viajó esta semana a Moscú.

Pidió a las fuerzas de pacificación rusas que prevengan cualquier conflicto entre armenios y azerbaiyanos, a lo que los altos mandos rusos respondieron que por el momento los incidentes han sido “menores”.

Y advirtió a los que llaman a revisar el acuerdo que puso fin a los combates, que “la única alternativa que puede haber es la guerra” y que si eso ocurre la responsabilidad recaerá en aquellos que intentan torpedear el pacto.

En cuanto a los refugiados, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, los cifró en 135.000, entre ellos cerca de 90.000 armenios que abandonaron el Karabaj y unos 45.000 azerbaiyanos, que huyeron de las zonas aledañas.

Al respecto, el ministro para Situaciones de Emergencia, Yevgueni Zinichev, advirtió que más de 30.000 refugiados tienen intención de regresar en breve al Karabaj, cuando la infraestructura sólo puede alberga a menos de 5.000 personas.

El plazo de permanencia del contingente de paz ruso será de 5 años con prolongación automática por otro lustro si ninguna de las partes se opone.

Grupos opositores armenios consideran el acuerdo una capitulación en toda regla –varias decenas de manifestantes fueron detenidos hoy en acciones de protesta en la capital del país, Ereván– y demandan la dimisión fulminante del primer ministro, Nikol Pashinian.

Mientras, el presidente azerbaiyano, Ilham Alíev, aseguró hoy que recurrir a la fuerza para resolver el conflicto del Karabaj era “un derecho internacional” de Bakú, aunque considera que el conflicto “queda atrás”; clamó victoria en el campo de batalla y en el terreno político, y se mostró dispuesto a entablar unas relaciones “normales” con el país vecino.