La guerra en Nagorno Karabaj cumple hoy un mes sin visos de una solución tras los fracasos de tres intentos de alto el fuego. FOTO: EFE/EPA/Davit Ghahramanyan / Armenian Foreign Ministry.

Bakú/Tiflis, 27 oct (EFE).- La guerra en Nagorno Karabaj cumple hoy un mes sin visos de una solución tras los fracasos de tres intentos de alto el fuego y sin que Azerbaiyán y Armenia, las partes beligerantes, hayan iniciado aún negociaciones para tratar de buscar un arreglo al conflicto.

A juzgar por las declaraciones de Bakú, el balance militar es favorable a Azerbaiyán, que habría recuperado más de un centenar de localidades, incluidas tres ciudades importantes al sur de Nagorno Karabaj ocupadas por Armenia desde 1994, así como el control sobre su frontera con Irán.

La gravedad de la situación de los defensores de Nagorno Karabaj ha sido confirmada indirectamente por el reciente llamamiento del primer ministro armenio, Nikol Pashinián, a sus conciudadanos a tomar las armas.

La esposa de Pashinián, Anna Hakobyan, anunció que comienza a partir de hoy un curso de entrenamiento militar junto con otras doce mujeres: “En unos pocos días partiremos a ayudar a defender nuestra fronteras”, escribió Hakobyan en su cuenta de Facebook.

KARABAJ INFORMA DE SUS BAJAS, BAKÚ LAS MANTIENE EN SECRETO
En el mes de guerra las fuerzas que defienden Nagorno Karabaj han sufrido 1.009 bajas mortales, según informó este martes el Ministerio de Defensa karabají.

Según el defensor del Pueblo de Nagorno Karabaj, Artak Beglarián, cerca del 60 % de población de la región, unas 90.000 personas, han tenido que abandonar sus hogares debido a los ataques azerbaiyanos, en los que han muerto cerca de 40 civiles y más cien han resultado heridos.

Azerbaiyán, por su parte, no ofrece datos sobre sus bajas militares y se ha limitado a informar de las víctimas mortales entre la población civil, que ascienden ya a más de 60, según la Fiscalía General.

EL FRACASO DE LAS TREGUAS HUMANITARIAS
Los tres alto el fuego humanitarios declarados no han llegado a cumplirse y son vistos con ópticas distintas desde Ereván y Bakú.

Si para Armenia el alto el fuego debe ser duradero y con mecanismos de verificación, Azerbaiyán subraya su carácter puntual: solo para el intercambio de prisioneros y la entrega de los cuerpos de los caídos en el frente.

Este martes, las dos partes se acusaron mutuamente de incumplir la última tregua humanitaria, acordada con la mediación de Estados Unidos, que entró en vigor el lunes.

CRUCE DE ACUSACIONES
“El 26 de octubre y esta madrugada las fuerzas armadas armenias (…) atacaron con diversos tipos de armas las posiciones del Ejército azerbaiyano en varios sectores del frente, así como localidades próximas a este”, denunció Azerbaiyán.

Según el Ministerio de Defensa, las operaciones de combate continuaron en los frentes sur y sureste de Nagorno Karabaj.

A su vez, Armenia denunció un ataque azerbaiyano perpetrado contra un puesto fronterizo armenio en el sureste del país.

La parte azerbaiyana atacó con drones (uno de los cuales cayó en el territorio de Armenia), fuego de artillería y cohetes las posiciones de un puesto fronterizo de la fuerzas armadas de Armenia en el sureste del país, en la frontera con Irán”, dijo la portavoz militar Sushán Stepanián.

Agregó que, en vista de esta nueva violación del alto fuego y del ataque contra la frontera de Armenia, “el Ministerio de Defensa se verá obligado a responder a los ataques”.

La denuncia armenia fue calificada de “mentira y provocación” en Bakú, que aseguró que Azerbaiyán cumple el régimen de alto el fuego.

El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, intervino hoy e instó por teléfono tanto al presidente azerbaiyano, Ilham Alíev, como a Pashinián a cumplir el cese al fuego y a buscar una solución diplomático al conflicto.

AZERBAIYÁN, INFLEXIBLE EN SUS EXIGENCIAS
El presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíev, ha reiterado una y otra vez que la paz es posible siempre y cuando Armenia retire sus tropas de los territorios azerbaiyanos ocupados o, al menos, presente un calendario de su retirada.

Desde hace años el mandatario venía advirtiendo de que si Armenia no abandonaba los territorios ocupados, como lo exigen cuatro resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Azerbaiyán optaría por una solución militar.

“Armenia debe retirar voluntariamente sus tropas de la tierra que no le pertenece y entonces no habrá guerra”, dijo Alíev ya en 2007, en una ceremonia de graduación de oficiales del Ejército.