Miles de manifestantes desafiaron hoy el estado de emergencia declarado por el Gobierno tailandés. FOTO: EFE/EPA/NARONG SANGNAK.

Bangkok, 15 oct (EFE).- Miles de manifestantes desafiaron hoy el estado de emergencia declarado por el Gobierno tailandés esta madrugada después de que durante las protestas de ayer el convoy de la reina Suthida quedara prácticamente paralizado entre gritos de los asistentes, un desafío inédito en el país.

“Liberad a nuestros amigos” o “fuera Tu” (apodo del primer ministro, Prayut Chan-ocha) eran algunas de las frases coreadas por los manifestantes antigubernamentales rodeados por varios cientos de policías en Ratchaprasong, un área de lujosos centros comerciales y hoteles de Bangkok.

En desafío al estado de emergencia, que prohíbe reuniones de más de cinco personas, los primeros manifestantes llegaron por la tarde a la concurrida intersección, pero fueron rodeados rápidamente por un cordón policial.

La protesta se galvanizó con la llegada de uno de los líderes estudiantiles que aún no ha sido detenido, el carismático Panupong “Mike” Jadnok, que comenzó a alentar a la muchedumbre y esta consiguió romper el cordón policial y ocupar el cruce, situado cerca del cuartel general de la Policía.

Esta misma intersección fue ocupada hace diez años por los manifestantes conocidos como los “camisas rojas” en una protesta que terminó violentamente y con decenas de muertos tras la intervención del Ejército.

Las autoridades decretaron el “estado de emergencia grave” hacia las 4.00 horas (21.00 GMT del miércoles) y disolvió la manifestación pacífica que cercaba la sede del Ejecutivo.

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“Es extremadamente necesario introducir medidas urgentes para poner fin a la situación de manera efectiva e inmediata para mantener la paz y el orden”, apunta la orden, que además prohíbe la publicación de noticias que puedan dañar la seguridad nacional.

La Policía, que previamente matizó que sólo quedan prohibidas las reuniones de carácter político, informó en una rueda de prensa que han detenido a 22 manifestantes, al menos cuatro de ellos líderes de las protestas, durante los operativos para dispersar a la multitud.

En el perfil de Facebook del abogado Anon Nampa, uno de los cabecillas arrestados, se denunció que temen por la seguridad de este al ser forzado por las autoridades a montar en un helicóptero con destino a Chiang Mai (Norte).

Decenas de miles de manifestantes prodemocráticos salieron el miércoles a las calles del casco histórico de Bangkok para pedir la dimisión del Gobierno y reformas para limitar el poder de los militares y de la monarquía, este último un tema muy controvertido en el país.

La protesta, que coincidió con el aniversario de la revolución estudiantil de 1973, fue generalmente pacífica y registró un gesto inédito de rebeldía cuando los manifestantes lanzaron gritos de protesta al paso de la caravana de coches donde viajaban la reina Suthida y el príncipe heredero Dipangkorn.

En un primer momento se pensó que también iba el rey Vajiralongkorn, pero luego fue desmentido.

La imagen de este cara a cara contrasta con el pasado reciente, cuando los tailandeses se arrodillaban ante el paso de la caravana real.

Tres generales de la Policía que estaban al cargo de controlar la protesta de ayer han sido relevados de sus funciones con efecto inmediato, publica la cadena pública PBS.

Efectivos militares fueron desplegados esta mañana en tareas de seguridad en el Parlamento de Tailandia y la Casa de Gobierno, conforme a las imágenes publicadas por medios locales.

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El líder de la plataforma opositora Progressive Movement, vinculada al ilegalizado partido Future Forward, Thanathorn Juangroongruangkit, calificó de infundadas las razones de las autoridades al declarar el estado de emergencia y argumentó que las manifestaciones han discurrido sin violencia.

“El Gobierno no tiene legitimidad para dispersar a la multitud por la noche. Demuestra su intención de encubrir la represión e ir en contra de los estándares internacionales”, apunta Thanathorn en un vídeo colgado en las redes sociales.

Las principales reivindicaciones de las protestas son la dimisión del Gobierno, encabezado por el general golpista Prayut Chan-ocha, una nueva Constitución, ya que la actual fue redactada por la antigua junta militar (2014-2019), y reducir la influencia del Ejército en la política.

La demanda más controvertida es la reforma de la monarquía, un tema tabú hasta hace poco por el gran respeto que ha inspirado la institución y la ley de lesa majestad, que prevé penas de hasta 15 años de cárcel para quien critique a la corona.

Vajiralongkorn, que pasa la mayor parte de su tiempo en Alemania, llegó el fin de semana pasado a Tailandia junto a la reina y la concubina real para participar en ceremonias religiosas y en el aniversario de la muerte de su padre, el venerado Bhumibol Adulyadej, fallecido el 13 de octubre de 2016.