Los globos incendiarios y explosivos lanzados desde Gaza hacia Israel han vuelto a escalar la tensión en la zona. FOTO: EFE/EPA/ATEF SAFADI/Archivo.

Jerusalén/Gaza, 12 ago (EFE).- Tras meses de calma y una primavera concentrada en detener al coronavirus, los globos incendiarios y explosivos lanzados desde Gaza hacia Israel han vuelto a escalar la tensión en la zona: Incendios y bombardeos de represalia vuelven a marcar una divisoria caliente.

La imagen de cometas y globos con material incendiario o artefactos explosivos lanzados por jóvenes palestinos que vuelan sobre la hermética línea divisoria y extienden llamas en campos israelíes se hizo común hace dos años, pero había dejado de verse hace meses.

LA VUELTA DE LOS GLOBOS
Estos días, sin embargo, se repiten los lanzamientos y los bomberos y equipos de seguridad están en constante movimiento en el lado israelí donde solo ayer se registraron ocho fuegos grandes y 60 pequeños.

Las agresiones con este mecanismo se han ido sucediendo intermitentemente, según las épocas, aumentando o disminuyendo dependiendo del nivel de tensión en la franja, gobernada por el grupo islamista Hamás desde 2007 y sometida a un férreo bloqueo por Israel desde entonces.

En los últimos meses, el lanzamiento de globos se redujo a cero, pero el pasado jueves volvieron a lanzarse y a provocar incendios en el lado israelí. La mayoría son más bien pequeños, no han causado heridos y no han afectado a ningún domicilio, pero en pleno verano corren el riesgo de extenderse rápido y provocar catástrofes.

En los últimos días, han quemado “entre 200 y 300 hectáreas de campos, bosques y reserva natural”, explica a Efe Eyal Hagvi, responsable de seguridad del Consejo Regional de Shaar Hanegev, que integra a una decena de comunidades israelíes colindantes con Gaza.

La situación preocupa mucho a los agricultores de la zona, después de que en los veranos de 2018 y 2019 muchos incendios provocados desde Gaza asolaran la región, calcinando unas 3.500 hectáreas.

“Tememos volver a lo peor”, comenta Hagvi, que expresa especial preocupación sobre los globos con artefactos “que explotan en el aire”, y que podrían herir a residentes si la situación continúa.

MEDIDAS DE REPRESALIA ISRAELÍES
Israel ha respondido con varias represalias: en menos de siete días, el Ejército ha atacado en tres ocasiones puestos militares de Hamás en Gaza -la última esta madrugada-, las tropas han disparado en algún caso contra los que lanzaban globos y ayer anunció el cierre de Kerem Shalom, el único paso comercial con la franja, fundamental para su abastecimiento de productos de todo tipo.

“Hamás está permitiendo” las agresiones, denunció el ministro de Defensa, Beny Gantz, que ayer advirtió que recurrirá a acciones más “contundentes” si no se deja de “perturbar la tranquilidad y seguridad de Israel”.

Según analistas y civiles gazatíes, el lanzamiento de globos responde a un malestar creciente en Gaza, con una economía duramente castigada por el bloqueo y una población que sufre cada vez más empobrecimiento.

Esto “empuja” a grupos de jóvenes a volver a lanzar globos “para transmitir varios mensajes a Israel” y denunciar que no alivia el bloqueo, indica a efe el analista palestino Rami Abu Zubaydah.

AMENAZAS DE HAMÁS
Hamás no ha reclamado la autoría del lanzamiento de globos, pero estos días ha hecho contundentes declaraciones. Su brazo armado lanzó este lunes diez cohetes al mar Mediterráneo, según explicó “como advertencia” a Israel, contra quien el grupo llamó a “aumentar la resistencia”.

“El injusto asedio a dos millones de palestinos” para “destruir su vida y aislarlos geográfica, social y políticamente no puede aceptarse como hecho consumado. El silencio (calma) no continuará”, declaró a Efe en una clara amenaza Fawzi Barhoum, portavoz de la organización islamista.

SIN RESPONSABLES CLAROS
El domingo, un grupo autodenominado Wad al Tahrir (Promesa de Liberación), que no se vincula a ninguna facción política, asumió la responsabilidad del lanzamiento y amenazó con “convertir las tierras de la ocupación (Israel) en una gran llama de fuego”.

Un día después fue otra organización, “Los nietos de Salahadin”, perteneciente a las Brigadas de Salahadin, el brazo armado de los Comités de Resistencia Popular, quien reivindicó la autoría de docenas de globos incendiarios arrojados ese día.

Sea cual sera la autoría, la acción de Hamás es clave para paralizar los lanzamientos. Ya logró hacerlo en 2019, tanto con los fuegos como con las multitudinarias protestas que se daban semanalmente ante la valla de separación, tras acordar con Israel una tregua temporal con mediación de la ONU, Egipto y Catar.

La falta de avances para lograr convertir esa tregua en permanente y la inexistencia de un horizonte sin bloqueo a Gaza están poniendo en peligro la frágil calma y podrían llevar a las partes a un lugar donde ninguna quiere situarse.
Joan Mas Autonell y Saud Abu Ramadán