Protegerán al fiscal de Utah que justificó 34 balazos de policía a latino
Mantendrán vigilancia especial frente a la oficina del fiscal que decidió no presentar cargos contra policías que dispararon 34 veces contra un joven hispano. FOTO: EFE/Bob Pearson/Archivo.

Denver (CO), 10 jul (EFE News).- El Departamento de Policía de Salt Lake City, la capital de Utah, anunció este viernes que mantendrá vigilancia especial frente a la oficina del fiscal que este jueves decidió no presentar cargos contra los dos policías que en mayo pasado dispararon 34 veces contra un joven hispano, quitándole la vida.

En rueda de prensa, el fiscal Sim Gill aseguró que los disparos, la mayoría de ellos por la espalda cuando Bernardo Palacios Carbajal, de 22 años, ya estaba en el suelo y herido, fueron “justificados” para “eliminar la amenaza” que el hispano representaba para otras personas.

La decisión de Gill, basada mayormente en los reportes policiales y en las entrevistas con los dos uniformados que realizaron los disparos, fue rechazada tanto por los familiares de Palacios Carbajal como por centenares de personas que prácticamente cada noche marcharon por el centro de Salt Lake City desde principios de junio pasado.

La muerte de Palacios Carbajal se produjo el 23 de mayo a las 2 de la mañana, cuando la policía respondió a una denuncia anónima sobre un sospechoso en un callejón cerca de un motel. Cuando los agentes llegaron, el joven se dio a la fuga y, según el reporte oficial, habría apuntado un arma contra los policías, desencadenando el tiroteo.

El 5 de junio, el Departamento de Policía de Salt Lake City publicó el video del incidente, grabado por las cámaras de los policías involucrados. El video muestra a los policías vaciando sus cargadores sobre Palacios Carbajal, ya herido y sin oponer resistencia.

Allí comenzaron las marchas, que anoche alcanzaron otro nivel cuando los manifestantes arrojaron pintura roja (simbolizando sangre) contra el edificio de la fiscalía de Salt Lake City, escribieron en rojo sobre el piso “Demasiada Sangre”, y, según el reporte policial, rompieron tres ventanas de ese edificio.

Al canto de “Justicia para Bernardo”, los manifestantes mostraron carteles con imágenes del fiscal Gill y de policías local con sangre en sus manos. A la vez, centenares de hojas de papel con “manos ensangrentadas” fueron pegadas en la puerta de la fiscalía.

Durante los forcejeos con la policía, un manifestante y un uniformado resultaron heridos y dos personas fueron detenidas, aunque aparentemente no estaban relacionadas con la marcha.

Este viernes el jefe de Policía de Salt Lake City, Mike Brown, aseveró que no van a aceptar la “violencia y el vandalismo que se vio anoche”, por lo que ordenó la presencia policial frente la fiscalía local hasta la medianoche del próximo lunes.

Por su parte, el gobernador, Gary Herbert, ordenó aumentar la seguridad en el Capitolio estatal en Salt Lake City y restringir el acceso de personas a ese edificio público mientras duren las protestas.

Herbert reiteró en un comunicado su respaldo a “cambios” en los departamentos de policía de Utah y pidió que las manifestaciones sean “pacíficas”.

En declaraciones este viernes a los medios locales, Jeanette Vega, una de las organizadoras de la campaña Justicia para Bernardo, afirmó que la movilización del jueves por la noche “fue pacífica hasta que la policía antimotines literalmente se abalanzó” sobre ellos.

“A la Policía de Salt Lake City le importa más proteger edificios que vidas humanas”, sostuvo la dirigente.