límites hijos
Es ampliamente sabido que es importante ponerle límites a nuestros hijos. Sin embargo, es más fácil decirlo que hacerlo. Pero ¿por qué?

Es ampliamente sabido que es importante ponerle límites a nuestros hijos. Sin embargo, es más fácil decirlo que hacerlo. Pero ¿por qué? ¿Por qué cuesta tanto poner límites a los hijos?

Lo socialmente esperado.

A pesar de que ser padre se espera que eduques y ames a hijos, no es tan sencillo seguir las reglas de lo que “deberías hacer”.

“No dejes que te tome la medida”, “hay que amar incondicionalmente”, “así es el amor de una madre”. ¿A qué hacer caso?

Mi labor como madre/padre define quien soy

Cuando era más joven, se acostumbraban oír discos con relatos de Mariana Osorio. Entre ellos “la mamá más mala del mundo” donde ser narraba a una mujer que hacía cosas que hacían sufrir a sus hijos con acciones que les ayudaron a ser mejores adultos.

“Es que mi hijo se va a enojar, le va doler, va a sufrir” “Si no soy una buena madre, entonces ¿Qué voy a ser, no puedo ser una mala madre”

La medida de si lo estoy o no haciendo bien no puede ser si mi hijo es o no feliz siempre, si no que aprenda a enfrentar los momentos de frustración y tristeza sin llevarse la piel en ello.

No encajar en los estándares de un buen padre viene con el precio de serlo, porque si existiese un manual universal, atemporal de cómo comportarse sin importar el hijo que tengas, ya se los daría yo.

Por miedo no ser querido: la necesidad de ser necesitado

Los padres tienen miedo que su hijos no los quieran. ¿Cómo le voy a decir que no a mi hijo si siento que con eso me va a dejar de querer?

Hablo del caso específico en el que ser necesitado está vinculado con ser querido.

Y eso facilita que padres con hijos de 8 o 9 años, aun les cambien la pijama, les laven los dientes, les bañen o les ayuden en la tarea (por no decir que sólo dictan las respuestas).

“Hay que aprovechar ahora que está pequeño(a), hay que consentirlo, porque va a crecer y no  me necesitará más, y ni caso me va a hacer”

No sostener los “no”, aún cuando sea necesario, puede ser difícil en estas condiciones, pero se puede cambiar. La terapia psicológica ayudar en estos casos a desarrollar habilidades parentales y combatir con estas creencias. Si no has podido sólo, busca ayuda. Escrito por: Lic. Nadia Rodríguez.