Beijing
América Latina y el Caribe que ratificaron la Plataforma de Acción de Beijing de 1995, ven una serie de avances en el empoderamiento de las mujeres.

Los países de América Latina y el Caribe que ratificaron la Plataforma de Acción de Beijing de 1995, ven una serie de avances en el empoderamiento de las mujeres en la región, sin embargo, también observan desafíos muy grandes, sobre todo en el área del derecho a una vida libre de violencia, de los derechos económicos y sociales, y la participación política.

Así lo constataron la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Oficina Regional de las Américas y el Caribe de la Entidad de Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU-Mujeres), en el informe que sirve de base para la discusión que se llevará a cabo la próxima semana en Santiago de Chile, entre los Estados, como parte de los eventos rumbo al 25 aniversario de la plataforma, los cuales se realizarán durante todo 2020.

Las recomendaciones serán presentadas en el 64° periodo de sesiones de la Comisión de la Mujer de la ONU, en marzo en Nueva York, y más tarde en la Asamblea General del gremio que conmemora el 25° aniversario de la Conferencia y Plataforma de Acción de Beijing, en septiembre. Camino a la Asamblea General, también se celebrarán dos “Foros de la Igualdad” en Ciudad de Mëxico y Paris, Francia, en mayo y julio.

El encuentro en Chile estaba previsto tener lugar en noviembre 2019, pero tuvo que ser aplazado debido a las masivas protestas sociales en el país. Mujeres de la sociedad civil, en su documento alternativo “Luces y sombras”, retomaron las demandas de las y los protestantes y recalcaron que el modelo de desarrollo en la región “condujo a la fuerte polarización entre una gran cantidad de población que debe repartirse una mínima parte de la producción, mientras un reducido grupo concentra la mayor proporción de los recursos y la riqueza.” Esa desigualdad económica, política y social afectaría a la estabilidad democrática, afirmaron.

Ambos informes reformulan las anteriormente 12 “esferas de preocupación”, como se llamaban en Beijing, y reordenan los temas bajo nuevos títulos. La erradicación de la pobreza, por ejemplo, ahora se junta con el desarrollo inclusivo y trabajo decente, y en el informe alternativo con la prestación de servicios sociales como infraestructura y salud. La esfera que desde 1995 se ha diluido en los nuevos temas y ya no recibe un capítulo especial, es el enfoque hacia las niñas.

En tanto, la esfera que ya no aparece en el informe oficial, es “La mujer y los medios de difusión”, capítulo que las feministas en Beijing planteaban a causa de la baja representación de mujeres en los medios, tanto como protagonistas, como expertas, reporteras o editoras con poder de decisión, así como la manera estereotipada y sexista de presentar a mujeres en los medios. El Monitoreo Global de Medios demostró en 2015, que la representación de las mujeres en los medios, sólo ha avanzado en fracciones, sin embargo, el tema ya no forma parte de las evaluaciones de las feministas rumbo a Beijing +25.

Los temas que se ven más presentes en los informes actuales, comparado con 1995, son las necesidades de la comunidad LGBTI+, en especial de personas trans, así como un enfoque fuerte en la interseccionalidad, es decir, el reconocer que la discriminación hacia las mujeres se multiplica cuando son indígenas, afrodescendientes, con discapacidad, o pertenecen a otros grupos vulnerables.

Violencia contra mujeres, prioridad No. 1

El informe de CEPAL y ONU Mujeres resaltó que para el conjunto de América Latina y el Caribe, las prioridades en este período fueron la violencia contra las mujeres, la participación política, y temas económicos como los derechos laborales y la redistribución de los cuidados.

Las prioridades en las diferentes regiones, sin embargo, variaron, con el Caribe invirtiendo en acciones a favor de la salud, también la sexual y reproductiva, y Centroamérica destacando acciones a favor del acceso a la justicia. Los países andinos pusieron en práctica acciones para la erradicación de la pobreza y el aumento de la productividad, sobre todo en áreas rurales, mientras que los países del Cono Sur se concentraron en acciones a favor de los derechos laborales.

La situación de violencia que viven las mujeres y su expresión más cruda, el feminicidio, sería una de las mayores preocupaciones planteadas por los países en sus informes, destacaron las instituciones. En 23 países de la región, existen planes y políticas nacionales contra la violencia por razón de género contra las mujeres. En 18, se aprobaron leyes que tipifican el femicidio/feminicidio, los más recientes Brasil, en 2015, Paraguay, en 2016, y Uruguay, en 2017.
No obstante lo anterior, el informe destacó que “existen retos en relación con la aplicación efectiva de estas leyes y normas”, por lo cual consideró que el acceso a la justicia y los mecanismos de prevención, atención y protección a las víctimas cobrarán más importancia en futuros periodos de observación.

En cuanto a la erradicación de la pobreza y los derechos laborales, CEPAL y ONU Mujeres afirmaron que la feminización de la pobreza “muestra un incremento a nivel regional; pasó de 117,4 mujeres por cada 100 hombres que viven en hogares pobres en 2015, a 120,9 en 2017.” En América Latina, en promedio 29.4 por ciento de las mujeres no cuentan aún con ingresos propios, porcentaje que se ubica en torno al 10.7 por ciento en el caso de los hombres.

Trabajo del cuidado sigue mal distribuido

“Las brechas salariales de género persisten como un obstáculo para la autonomía económica de las mujeres y tienen un efecto perverso no solo en su vida laboral, sino también en los niveles de ingreso a la edad de retiro y en el monto de la pensión a la que tendrán acceso. Estas brechas salariales son aún mayores para los grupos de mujeres que enfrentan múltiples discriminaciones en la región, como son las mujeres indígenas, afrodescendientes o migrantes”, destacó el informe oficial, y llamó a los gobiernos a diseñar mecanismos y políticas orientados a incidir en el cuidado y el trabajo no remunerado.

Las organizaciones de la sociedad civil, por su parte, criticaron que “en el quinquenio prácticamente no hubo modificaciones para el reconocimiento del trabajo de cuidado en las normas nacionales y en su incorporación en las cuentas nacionales. Algunos países informan la utilización de presupuestos sensibles al género con resultados insuficientes.”

La participación política de las mujeres en la región ha dado un gran paso hacia adelante. CEPAL y ONU Mujeres mencionan la reforma político-electoral en México, que “dejó atrás las cuotas de género y estableció el principio de paridad”. También otros países, como Costa Rica, Panamá, Argentina y El Salvador, promovieron mecanismos para garantizar una alternancia entre mujeres y hombres en las planillas de candidaturas.

Sin embargo, las autoras observaron que si bien se constatan avances, la designación de mujeres en los gabinetes ministeriales se centra principalmente en los sectores social y cultural, además, en la actualidad, “no existe ninguna jefa de Estado en América Latina”, mientras que en el Caribe, hay cinco. Por el otro lado, en el Caribe se observó un retraso en la institucionalización de institutos para el avance de las mujeres, ya que en 83.3 por ciento de los casos, son mecanismos tenían un rango ministerial bajo, mientras que en la mitad de los países latinoamericanos, tuvieron rango jerárquico alto, es decir, el de un ministerio.

En general, “a menudo los mecanismos cuentan con escasos recursos y carecen del mandato, la influencia, la jerarquía institucional y la capacidad requerida para exigir resultados a otros organismos gubernamentales”, constató el informe. Cabe recordar que cuando se aprobó la Plataforma de Acción, en 1995, en casi ningún país del mundo existían Ministerios de mujeres u otros mecanismos para las mujeres.

Crítica al modelo económico extractivo

El informe “Luces y Sombras” demandó la participación de organizaciones feministas en los mecanismos de Adelanto de la Mujer y la inclusión de todas las perspectivas, sobre todo de mujeres indígenas y afrodescendientes, en la toma de decisiones. Ambos documentos advierten que “la coyuntura política (es decir, el auge de gobiernos derechistas como en Brasil) presenta ciertas amenazas sobre los logros de las últimas décadas”. La respuesta, desde el punto de vista de las organizaciones feministas, debe ser “profundizar los cambios de modelo económico en torno a la redistribución y explotación de recursos naturales a fin de acortar las brechas de desigualdad, y mejorar sensiblemente la redistribución de la riqueza y las oportunidades de bienestar.”

Así, en palabras de Mabel Bianco, médica argentina que liderará el grupo de organizaciones sociales en el encuentro: “Es importante que el documento regional que se elabore en Chile contenga muchas de nuestras propuestas de la sociedad civil que promuevan y aceleren la implementación del Plan de Acción de Beijing. Esta región debe seguir siendo la más progresista”, dijo al sitio web “Periódicas”.