videojuegos salud mental
Ante la perspectiva de los videojuegos como causantes de la violencia en las personas y su patologización como un trastorno, investigadores opinan diferente.

Los videojuegos siempre han sido considerados la causa del comportamiento violento en los niños y adolescentes, tanto así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene considerada la obsesión de los videojuegos como un trastorno mental, pero otras instituciones observan el tema con un análisis distinto.

Desde mayo de 2019, la OMS incluyó en su Nueva Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) el trastorno por uso de videojuegos bajo la entidad de Trastornos debidos a comportamientos adictivos.

En la clasificación este trastorno se caracteriza por un patrón de comportamiento de juego persistente o recurrente por un período de al menos 12 meses y que se manifiesta en tres criterios: perdida del control sobre el juego, prioridad por el juego ante otros intereses o actividades y continuar jugando a pesar de las consecuencias negativas.

Sin embargo, otras instituciones no opinan que esta obsesión realmente deba considerarse como un trastorno mental. El Oxford Internet Institute no cree que deba tratarse como una enfermedad debido a la falta de investigaciones propiamente rigurosas sobre el tema.

Investigadores del Internet Institute consideran que los criterios para la OMS pueden aplicarse a miles de jugadores, desde las personas cuyo trabajo es jugar hasta cualquiera con un año jugando Candy Crush en su smartphone, siendo pues que los criterios del CIE-11 son de especificidad baja, no lo suficiente para patologizarla.

Estudios propiamente hechos acerca de los videojuegos no han llegado al punto de patologizar el tema como la OMS hizo. Cuando el borrador de la CIE-11 fue divulgado, al menos 30 investigadores escribieron un artículo en contra de esta decisión y lo que implicaba para su aceptación en la sociedad.

Otros estudios realizados confirman que la exposición prolongada puede ser causa de obesidad y sedentarismo en niños, las cuales pueden ser causantes de otros problemas de salud como hipertensión, asma o cáncer; enfermedades y síntomas capaces de medirse y obtener una respuesta clara en investigaciones, no así a aspectos emocionales o de salud mental tales como aislarse socialmente o ser violentos.

Si bien debe atenderse y estudiarse si existen aspectos negativos que provoque la exposición prolongada de juegos de video, aún no existe una conclusión para tratarlo como un trastorno o pensar que es la causa de la violencia en los más pequeños; estas decisiones podrían ser morales en vez de científicas.

Expertos en psicología y psiquiatría que han estudiado del tema prefieren referirse a esta problemática diferente, ver a los videojuegos como un escape a una situación de salud mental que ya estaba presente en el entorno de los jugadores como bullying o trastornos mentales no diagnosticados.

A falta de más investigaciones rigurosas que dejen fuera toda opinión negativa hacia los videojuegos, no puede darse una respuesta satisfactoria a considerarlos como causa del comportamiento violento en los niños o adolescentes; se trata de un tema de salud mental que no puede reducirse únicamente a una actividad y aún hay dudas entre la comunidad sobre su calidad como patología.