A CIMAC por sus 30 años

CIMAC cumple 30 años de edad. Para sus lectoras y lectores es una agencia de noticias. Para mí ha sido escuela y ha sido madre cuidadora.

Comunicación e Información de la Mujer, A.C (CIMAC) cumple 30 años de edad. Para sus lectoras y lectores es una agencia de noticias. Para mí ha sido escuela y ha sido madre cuidadora.

Ha sido sendero empedrado cuando exige más calidad en los trabajos periodísticos, pero ha sido camino terso cuando he necesitado apoyo.

CIMAC fue paraguas para desarrollo de temas no convencionales e incómodos. Ha sido luz en momentos de oscuridad densa. Ha sido la hermana mayor que guía con paciencia hacia una mejor decisión.

Ha sido también una promotora de la igualdad, no sólo de género, sino entre las propias mujeres. CIMAC ha sido la agrupación colectiva más congruente que he visto.

Ha hecho confluir a varias generaciones de mujeres sin un ápice de discriminación. Su estrategia de impulsar redes de periodistas ha sido el más grande acierto como soporte de resistencia para la creciente violencia contra las mujeres periodistas.

Ha sido una voz del otro lado del teléfono que me ha consolado, y un oído que ha escuchado mi llanto cuando siento que las fuerzas y las palabras ya no alcanzan para seguir retratando la realidad cada vez más cruel contra las mujeres.

CIMAC se convirtió para muchas periodistas en una antena que emite señales seguras para trazar las rutas que nos llevaron a puntos de desembarque en contextos por conocer.

La capacitación para periodistas en Derechos Humanos ha sido una puerta que abrió generosamente CIMAC.

Hace 25 años en la cobertura de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, CIMAC fue la fuente de la que abrevaron muchos de los medios tradicionales y otras personas interesadas en el tema, cuando se apropió de la entonces incipiente herramienta del internet. No era un medio más, era EL medio mexicano especializado en la condición social de las mujeres.

Mientras otros todavía cubrían las actividades sobre las mujeres, siempre y cuando estuvieran relacionadas con actividades o decisiones de uno o varios hombres, CIMAC lo abordaba como su principal objetivo a cubrir.

¿Qué están haciendo las mujeres? ¿quiénes son las mujeres y dónde están las mujeres? es un eje de trabajo al que muchas periodistas nos adherimos, gracias a CIMAC.

Sin duda CIMAC es un acierto. Una gran escuela de periodismo especializado, y muestra de que los medios también toman postura, sólo que ésta es una postura honesta por los derechos de las mujeres, sin camuflajes.

CIMAC ha sido también un observatorio que da seguimiento al cumplimiento de los acuerdos y tratados internacionales que ha firmado el Estado mexicano, a través de sus trabajos periodísticos, incluso por medio de investigaciones especiales publicadas en libros e informes.

CIMAC es un activo de México. Es un bien de las mujeres, es un ejemplo a seguir de periodismo especializado, del avance de los Derechos Humanos en México, sobre todo de las mujeres.

CIMAC es baile y gozo cuando hay que celebrar. Pero también es fuerza, apoyo, y barrera solidaria contra violaciones a Derechos Humanos de las mujeres, y en particular de las periodistas.

A través de los varios sexenios que ha atestiguado como agencia, CIMAC ha pasado la prueba del “maíz”. La grandeza de sus objetivos está por encima de cualquier estratagema de los gobiernos que subsumen a los medios, tragándoselos por unos pesos que a veces se convierten en millones.

CIMAC nunca ha sido comparsa de políticos y políticas que compran medios para vestir sus acciones con flores y tambores.

Ha dado ejemplo de congruencia a través de los años, al mantener en el horizonte la visibilización de la condición social de las mujeres. Sin tregua, a veces con recursos, otras sin ellos, pero siempre sin perder la luz del faro para llegar al destino.

Gracias CIMAC por dejarme ser una parte del proyecto que como dije, al incorporarme en 2005, era la salida natural para mis trabajos periodísticos sobre las mujeres, para los que escaseaban en Sonora los medios interesados en publicarlos.

Gracias por dejarme expresar mi opinión sobre los temas que nos preocupan a las mujeres, a través de mi columna, género periodístico que no había explorado con anterioridad.

Me congratulo por la existencia de CIMAC. Gracias a sus fundadoras, gracias a quienes hicieron camino al andar. Gracias

CIMAC maestra, CIMAC hermana, CIMAC amiga, CIMAC soporte, CIMAC madre cuidadora, CIMAC compañera.

¡Larga vida a CIMAC! ¡Felices 30 años! FOTO: PIXABAY