Macri ordena el regreso a Argentina de 16 “embajadores políticos”

El gobierno de Argentina ordenó que 16 “embajadores políticos”, es decir, sin carrera diplomática, abandonen sus respectivas representaciones. FOTO: TWITTER @mauriciomacri.

Buenos Aires, 22 Nov (Notimex).- El gobierno de Argentina ordenó que 16 “embajadores políticos”, es decir, sin carrera diplomática, abandonen sus respectivas representaciones y regresen al país antes de que el presidente electo Alberto Fernández asuma la presidencia el 10 de diciembre.

La medida fue dispuesta por el decreto 784, firmado por el presidente saliente Mauricio Macri y su canciller Jorge Faurie, y publicado este viernes en el Boletín Oficial. El decreto establece que “los funcionarios deberán encontrarse en la República el día 9 de diciembre de 2019”, un día antes del traspaso presidencial.

De esa forma, retornarán a Buenos Aires los embajadores de Argentina en Bolivia, Colombia, China, Chile, Costa Rica, Ecuador, España, Estados Unidos, Israel, México, Paraguay, Perú, Portugal y Uruguay, así como los representantes ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y ante la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).

Además, el gobierno de Macri ordenó el regreso a Buenos Aires del embajador ante El Vaticano, Rogelio Pfirter. Si bien se trata de un diplomático de carrera, está jubilado y ejercía su misión najo una convocatoria especial.

Los llamados “embajadores políticos” son designados por el Poder Ejecutivo que, por el artículo 5 de la Ley de Servicio Exterior, le da facultades para designar como representantes argentinos en el exterior a personas con condiciones relevantes para algunos destinos especiales.

Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner asumirán su cargo como presidente y vicepresidenta de Argentina, en forma respectiva, el 10 de diciembre, para un mandato que concluirá en 2023, luego de triunfar en la primera vuelta electoral del 27 de octubre.

El traspaso de poder se llevará a cabo en el Congreso, en lugar de hacerlo en la Casa Rosada, sede del Ejecutivo, para dar continuidad a la tradición ”kirchnerista”.