“Cómo ayudar en la tarea de tus hijos sin morir en el intento”

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Cómo ayudar en la tarea de tus hijos sin morir en el intento. PIXABAY

Si mientras lees esto tu hijo tiene problemas en la escuela, se está “poniendo al corriente” o depende de ti para poder realizar la tarea porque “no le entiende”, o de plano es un infierno y solo tú al lado respirandole en la nuca lo hace, tienes que leer esto. Porque, aunque cualquiera te diría “Pues ya, con que lo haga, tu sigue así, con que funcione, no será así siempre, algún día se dará cuenta” Esto no puede tener fin e incluso escalar.

La tarea se la encargaron a tu hijo(a), no a ti.

No tienes que decirlo, ayudar a hacer la tarea a los niños es asunto complejo.

Pero hay que dejar claro que, es RESPONSABILIDAD de ellos. Esto puede resultar obvio, pero he escuchado a madres/padres/abuelos que terminan haciéndola por ellos.

Y es que, es muy desagradable para un niño hacer tarea. Pero esto no es así siempre. Entre más pequeños sean cuando se envíe el mensaje, más sencillo será cuando se complejice la tarea a realizar.

Y sé que como padres, el objetivo es que aprendan, que se independicen. Y hacerla por ellos, puede tener el efecto contrario al que buscamos a largo plazo. La tarea, además de fortalecer conocimiento de la escuela, le permite que adquieran capacidad de trabajar, de manera disciplinada, que resuelvan por su cuenta.

El realizar algo que deben responder ellos, puede generar que aprendan que son incapaces de hacerlo solos o que siempre estará alguien ahí que resuelva lo que les toca.

Preparando el ambiente

Si cuando hay que hacer tarea, la diversión se acaba, cualquiera en esa posición detestará lo que sigue después. Tanto tú, que estás pensando “a ver a qué hora terminamos hoy” como para tu hijo(a) que postergará lo mayor posible para prolongar la diversión. Por lo que hay que vincular el aprender con aspectos agradables.

Y si le agregamos que es el momento en donde obtiene mayor atención pero también donde más es regañado, se vuelve lo más aversivo del día.

Empieza por ti, la diversión no significa hacerlo frente a juguetes o televisión.

  • Elimina las posibles distracciones para ambos. Bloquea ese espacio.
  • Cuando hables de hacer tarea menciónalo de manera tranquila “¿Qué aprenderemos hoy?”
  • Busca modos de reír mientras hacen la tarea.

Instruye, no a la obediencia sin pensar

Un error común es que, con tal de terminar luego, los niños adquieren el rol de ventrílocuos, ya sea porque sólo repiten o escriben lo que el padre/madre, dictó o gritó la respuesta en un arranque de desesperación.

“Me preguntas, te explico sí sé del tema, si no quedó claro, lo intentamos hasta que quede claro, pero no haré la tarea por ti”

Pregunta para asegurarte de que mantienes su atención.

Una vez logrado que tu hijo se encuentre frente a los cuadernos, eso no asegura que te preste atención. Para ello, es importante que le preguntes consistentemente cosas relacionadas con la tarea, y además que no sean preguntas que se respondan “si” “no” “no sé”. Aspectos como “5personas x 6manzanas=30, ¿cómo te llevarías 30 manzanas a la escuela?

No castigues el esfuerzo.

A veces, con la mejor de las intenciones, queremos que lo hagan mejor, porque sabemos que pueden hacerlo. Y no está mal, lo que no ayudaría sería que sólo nos dediquemos a evidenciar el error (gritando, golpeando, insultando) y no decir nada cuando lo hicieron mejor que la vez anterior (o peor, decir “ya ves como si lo puedes hacer bien” “si bien qué te haces tonto” “pues es lo menos que espero, que lo hagas bien y bonito”)

Motiva prospectivamente.

Condiciona algún beneficio con la conducta que esperas. Eso no sólo le motivará y acelerará, puesto que eso les vincula con el mismo objetivo: aprender y terminar la tarea. Además puede generar que fortalezca una conducta “adecuada” en el momento que se presenta. En la infancia, prometer a largo plazo no funciona.

Puedes utilizarlo como algo de intercambio “Veo que no quieres que veamos una película y nos divirtamos, está bien no hagamos más tarea”

Pausen si el enojo/frustración está dominando la situación.

Tú te enojas porque “no hace caso”, “no se apura” o “no pone atención”, le insultas, el niño grita, se molesta, y ya ambos enojados le pides que lo hagas con gusto. No lo hace, vuelves a insistir, llora y te frustra que terminen en esa situación.

No es el mejor escenario. Puede servir de situación para aprender a manejar la emociones.

Finalmente, si tienes problemas para hacer esto, o no sabes cómo hacerlo, busca ayuda, antes de que empeore o sea demasiado tarde