Madres sustitutas: De la abnegación al sufrimiento. FOTO_NOTIMEX

Colima, 11 May (Notimex).- Si bien el término de mamá o madre se aplica a la mujer que biológicamente ha tenido uno o más hijos, en el DIF Estatal Colima se le asigna también a aquellas que, temporalmente, asumen la responsabilidad de cuidar como tales a niñas o niños desamparados.

Se trata de mujeres que, mediante un programa denominado Hogar Custodio, aceptan hacerse cargo de un bebé menor de 2 años, en la mayoría de los casos con algún padecimiento, pero todos sin la figura maternal presente, tanto física como jurídicamente.

“Es un programa con recursos estatales que comenzó hace unos 20 años; en su mayoría son niños con discapacidad, con autismo, con sordera, pero la mayoría son con discapacidad y en proceso de crecimiento, aunque hay otros que simplemente no tienen un hogar, explicó Patricia De la Madrid Andrade.

En entrevista con Notimex, la coordinadora general de albergues del DIF Estatal, comentó que “cuando recibimos a un niño de menos de dos años, o con discapacidad, y que no podemos atenderlo por no tener el personal especializado, se busca a mujeres a las que, mediante el programa Hogar Custodio, les pedimos que nos ayuden a cuidarlo”,

Refirió que, bajo esa modalidad, se busca a mujeres que reúnan las características necesarias para atender y cuidar a la criatura y su desarrollo, tanto físico, como educativo y, sobre todo, familiar.

De ese modo, cuando a alguno de los albergues llega un bebé de cero a los 2 años de edad, especialmente con alguna discapacidad, es entregado bajo custodia a una de las mujeres previamente entrevistadas, seleccionadas y aleccionadas, quienes asumen la responsabilidad de la criatura en todos sus aspectos.

“Permanecen con ellas hasta que cumplen los 2 años de edad, y de ahí pasan a una etapa de adaptación, para enseguida quedar asignados a uno de los albergues, en tanto se resuelve su situación legal”, comentó.

Añadió que, de acuerdo con estudios socioeconómicos, estos bebés que se encuentran en estado de abandono por diversas circunstancias, son asignados a familias en las cuales reciban el espacio, la dedicación y la atención necesarias para su desarrollo, pero principalmente el cariño y el amor que solamente se pueden tener en un hogar.

A cambio de ello, el DIF Estatal las apoya, les retribuye con una cantidad de dinero quincenal o mensualmente, además de que se les apoya con pañales, leche, ropa, calzado y, ante todo, atención médica y sicológica.

“Al final les están dando a los niños ese amor de familia, están en casa de una familia, donde hay una mamá, un papá, a veces es una mamá soltera, pero que ha demostrado que puede tenerlo y darle ese calor que nosotros buscamos, ese cuidado, y acompañarlo en su crecimiento, o inclusive en su alivio de su discapacidad”, expresó.

De la Madrid Andrade reconoció que, aun cuando el DIF les da un pago mensual por esa labor, no son empleadas de la institución, pero son constantemente supervisadas para evitar que haya irregularidades en la atención de los menores.

“No se les da mucha capacitación antes de recibir a los niños, pero se les hace un estudio de trabajo social, se les visita cada 15 días, y nuestras psicólogas están a la disposición de lo que necesiten como madres o el mismo niño”, indicó.

La funcionaria detalló que son 24 niños los que se atienden bajo esa modalidad, distribuidos en 17 hogares custodio, pues hay mujeres que están a cargo de hasta dos criaturas, de las cuales 12 son niñas y 12 niños.

De esos 24, 19 presentan diversas discapacidades, como daño cerebral, parálisis cerebral, discapacidad motriz, autismo, síndrome de down, epilepsia, déficit de atención, y cinco son menores de 2 años o están en control de esfínteres…

Mencionó que se trata de un programa del DIF Colima, que se aplica con recursos estatales, y en el cual mensualmente se erogan entre los 116 mil y los 120 mil pesos como retribución para el total de las madres sustitutas.

En ese sentido, refirió que si bien son madres temporales, sustitutas o nanas, no se les ve así, sino como verdaderas madres, “porque ellas asumen realmente esa parte de amor por los niños y el papel de madres en todos los sentidos, todo lo que hace o debe hacer una madre, como cuidarlos, alimentarlos, atenderlos, llevarlos a la escuela”.

Por su parte, la institución registra a los niños en el Seguro Popular y se cuenta con un médico que se encarga de darles seguimiento en todos los sentidos.

Se les proporciona terapia, dentista, hospital y cirugía cuando se necesita, se les entregan pañales, leche, ropa, calzado, aparte de lo que la familia misma les compra.

De la Madrid admitió que se han detectado malos tratos, por lo que los niños son recuperados y nunca más se les vuelve a dar otro en custodia, “pero tampoco ha habido proceso legal para sancionar, hay visitas cada 15 días y de alguna manera uno percibe cómo están las cosas, y además, al ver a los niños, inmediatamente reflejan si están bien o mal”.

A pregunta expresa, aclaró que estas madres no tienen relación alguna con la familia real de la criatura.

Sólo si existe algún familiar, o la misma madre que está buscando que se le reintegre y solicita visita, entonces sí hay veces que se encuentra aquí la familia que lo cuida con el familiar o la verdadera mamá, pero ésta sabe que esos cuidados especiales no se tienen en el DIF, por lo que no estarán en el albergue.

Sin embargo, la entrega, el amor y la abnegación de una madre sustituta se convierte en dolor, en sufrimiento, cuando pasado un periodo tiene que entregar a la niña o niño bajo su custodia.

“Cuando se les separa cuesta mucho trabajo, hay escenas en que la mamá sustituta llora mucho cuando lo viene a entregar, el niño también, pero es una parte que nosotros tenemos que seguir, aquí se le va acogiendo para que vaya entendiendo que ahora es aquí su casa”, justificó.

Dijo también que no se ha dado un reconocimiento real a las madres sustitutas, a pesar de su abnegación y amor por los niños que cuidan, como tampoco se les pueden dar muchas palabras de consuelo cuando llega el momento de entregarlos.

“Hay que darles las gracias por el amor y la entrega que le dan a nuestros niños, constantemente tratamos de agradecérselos de manera verbal, pero ahora que se puede hacer público, que sepan todas ellas que les agradecemos mucho el amor, la entrega y la abnegación que le tienen a nuestros niños”, subrayó.

Griselda Ávalos Reyes, casada y con dos hijas ya profesionistas, es la madre sustituta de Patricia, una niña de 2 años y 10 meses de edad que enfrenta el síndrome de Down.

“A Paty la llevamos a la escuela, a sus terapias al Instituto Down, y la vida cotidiana es darle de comer, la bañamos, por la tarde hace tareas que también son terapias, pues hay que tenerla siempre en movimiento, además de que trabajamos el lenguaje, y eso es de todos los días”, explicó.

Aseguró que la bebé “es todo para mí, me ocupa en todo, para mi representa mucho amor, mucha ternura, mucha entrega, me mantiene ocupada, y no siento ni el dolor de cabeza siquiera, pues me mantiene activa con ella”.

Además, Patricia tiene bajo su custodia a otro niño con autismo, de ocho años de edad, “y no me he desprendido de ellos, pero sé lo que representa, como que con los sentimientos ya estamos muy empapados, y el que les duela algo, también a uno le duele”.

Mientras que Doña Griselda se considera madre sustituta y mamá verdadera, lo primero porque está consciente que no son de ella, pero se siento su mamá, les da el mismo cariño que a sus hijas, aun cuando sabe que le dolerá cuando la dejen.

Con voz entrecortada por las lágrimas, reiteró que para ella no es un sacrificio cuidarlos o atenderlos, pues los quiere con la misma abnegación que a sus hijas.

“Para mí, estar en la casa hogar es una experiencia única que no cambiaría por nada, es algo que disfruto, sobre todo estar con los niños y también ver a los otros niños, admiro a la casa hogar por todas las actividades y las atenciones que les ponen, a todo el personal que está al pendiente de todos, y admiro mucho y disfruto a los niños”, manifestó.

Para Asela Carrillo, cuidar a Diego y a Daniel, de 6 y 12 años de edad, respectivamente, es también un gozo y una entrega total como madre, a sabiendas de lo que sufrirá cuando, también, llegue el momento de regresarlos a la casa hogar..

“Daniel tiene poco que llegó conmigo, cuatro meses, está medio sordo, y Diego, con el que ya tengo dos años, es un niño que no caminaba, se arrastraba, y ahora ya camina pero no habla, apenas pronuncia palabritas, y a los dos, mis hijos reales los ven como sus hermanos chiquitos, sin ninguna diferencia”, comentó.

Aseguró estar consciente de que no siempre estarán con ella, pero que, mientras tanto, son parte de ella, juega y convive todo el día con los dos, toda la familia come junta y, por ello, son parte de la misma.

Coincidió en que no se considera madre sustituta o temporal, sino simple y sencillamente su mamá, pues se desvela, llora, sufre las enfermedades de ellos y nunca los deja solos, siempre al pendiente de ellos.

Al igual que las otras 16 mujeres contratadas por el DIF Estatal como madres sustitutas, sabe que “un día los niños van a volar”, por lo que pide a aquellas “que le echen ganas, ni modo”.