Bogotá, 18 Jul 15 (Notimex).- El modelo de autocinema en Colombia fue un intento que surgió en 1998, pero fracasó y desde entonces esa manera de ver películas en el interior de un vehículo está ausente en el mercado cinematográfico de este país andino.

“En 1998 uno de los proyectos más ambiciosos para la cinematografía colombiana iniciaba, se trataba del primer autocinema dúplex de Bogotá, en el que se proyectaron dos películas simultáneamente, en una pantalla de 240 metros cuadrados de largo”, recordó a Notimex el gestor cultural Iván Darío Hernández.

El proceso para abrir en 1998 el autocine en un centro comercial en el norte de Bogotá comenzó en 1997, cuando se le entregó la concesión a un particular para que hiciera la inversión.

El autocinema comenzó a operar, como prueba, y el lanzamiento se hizo con “Godzilla”, una de las películas más taquilleras en Estados Unidos.

Para poner en funcionamiento el autocine se dispuso de todo el parqueadero norte del centro comercial. En el centro se instalaron dos pantallas de 20 metros de ancho por 10 de alto. Una daba hacia el occidente y la otra hacia el oriente.

En cada costado del parqueadero había un espacio para 75 carros y las funciones comenzaban a las 18:30 horas locales y finalizaban pasada la medianoche. Eso significó que cada noche se podrían pasar entre dos y tres funciones por pantalla.

Para Hernández, un cinéfilo que ha monitoreado por años la industria cinematográfica en Colombia, la iniciativa de autocinemas no funcionó, porque el audio “iba sintonizado en la frecuencia radial de cada carro”, lo que generaba un gasto adicional en gasolina.

“Había que dejar encendido el carro, tampoco se podían tener las ventas abiertas por el frío de la noche, los vidrios se empañaban y claro, la película no se podía ver”, agregó Hernández al explicar las razones del fracaso del autocine en Colombia.

Existieron cuatro autocinemas y “funcionaban de una manera muy particular, te daban un aparatico para hacer los pedidos de las comidas al carro y las meseras iban y entregaban el pedido en patines”, dijo.

Para Hernández, “sería divertido poder tener un autocinema de nuevo, pero no creo que suceda, ya con cines 4DX y IMAX, ir a cine ya no es solamente una experiencia de sentir con los ojos y los oídos, son todos los sentidos los que se ponen en marcha y hacen que la experiencia de ver cine sea algo hiperrealista, de ir más allá de la pantalla”.

“Hacer un autocinema ahora sería una gran idea, pero una que no marcaría la diferencia con lo que el público ya necesita para vivir toda una experiencia más allá y más acá de la pantalla”, comentó.

En su opinión, “sería muy incómodo y solamente funcionaría por temporadas, por festivales de cine, por momentos muy puntuales en el año, para que comercialmente resulte”.

Para que se reviva la experiencia del auto-cine tendría que ser por temporadas, “de pocas veces en el año. Solamente así podría funcionar comercialmente, como una experiencia de pocas veces en el año, como cuando hacen las temporadas de ópera”.

Hernández cree que los auto-cines podrían regresar, pero para funciones de medianoche, filmes para público adulto y maduro en el séptimo arte, obras de autor e inéditas.