Pasan los horas, corren los días, los meses y los años, y ante un México indescifrable, cada día intentamos en vano entender, comprender cómo este gran país sigue en picada, a pesar de la alternancia, de la renovación de los gobiernos de los tres niveles, de los pactos por México, de las reformas estructurales, de un sin fin de promesas gubernamentales, las que al final del camino terminan irremediablemente en demagogia, pura, barata.

Sin embargo, el día de ayer, durante el obligado tour por las librerías del bello Coyoacán, en esta magnífica ciudad de México, tropecé con un garbanzo de a libra. Una magnifica obra de Denise Dresser, El País de Uno, bajo el sello de Aguilar.

Llegando a casa comencé a leer, después a devorar-literal-el profundo contenido de esta magnifica obra, de alguien realmente preocupada y ocupada por hacer de México un mejor país, un país nuestro.

He aquí sólo unos párrafos, que por si solos nos permiten una visión más profunda, realista de nuestro país, y del por qué de sus males.

México partido entre la “tristeza” de unos y la precaria tranquilidad de otros. México dividido entre la cabizbaja confusión de unos y la contundente certidumbre de otros. País que alberga a quienes compran en Saks Fifth Avenue e ignoran a quienes piden limosna en los camellones a unos metros de allí. País que preserva su pasado, pero también lo habita.

En México mostramos una peligrosa inclinación por ordenar superficialmente la realidad en vez de buscar una transformación profunda. México la nación que no logra encarar su problemas con la suficiente franqueza y por ello transita de acuerdo en acuerdo, de reforma minimalista en reforma minimalista, de paliativo en paliativo, del laberinto de la soledad al yugo de las bajas expectativas.

Actitudes compartidas por quienes asocian el cambio con el desastre y perciben la estabilidad como lo más a lo que es posible aspirar. Actitudes desplegadas por los apologistas del pasado que obligan al país a cargar con su fardo. Incapaces de comprender que “todo eso que elogian es lo que hay que desmontar”, en palabras de Sebastián, el personaje modernizador de la novela La conspiración de la fortuna de Héctor Aguilar Camín. Incapaces de enderezar lo que la Revolución y el PRI, la reforma agraria y el corporativismo y la corrupción enchuecaron. Incapaces de entender que parte de México se ha modernizado pero a expensas de los pobres. Incapaces de reconocer que la idea del gobierno como receptáculo del interés público es tan ajena como la época colonial.

Por un lado existe una prensa crítica que denuncia; por otro, proliferan medios irresponsables que linchan. Por un lado hay un federalismo que oxigena; por otro, hay un federalismo que paraliza. Por un lado hay un Congreso que puede actuar como contrapeso; por otro, hay un Congreso que actúa como saboteador. El poder está cada vez menos centralizado pero se ejerce de manera cada vez más desastrosa. Como lo escriben Sam Dillon y Julia Preston en El despertar de México, México pasa del despotismo al desorden. México es un país cada vez más abierto pero cada vez menos gobernable. México ha transitado del predominio priísta a la democracia dividida; del presidencialismo omnipotente a la presidencia incompetente; del país sin libertades al país que no sabe qué hacer con ellas. El país de la democracia fugitiva. El país de la violencia sin fin.

Es hora de comenzar a entender y cambiar a México.

DIGESTIF

PRI-Gobierno de Zacatecas campaña de encuestas.- La ingenua perversidad de los “estrategas” del PRI-Gobierno para intentar acomodar las tendencias electorales de acuerdo a sus intereses, ha caído en lo obvio, en el descaro.

El día de ayer para no variar el periódico oficial del PRI-Gobierno Imagen, publicó una de las supuesta encuestas mas disparatadas y carentes de lógica matemática.

La pregunta fue: ¿conoce a alguno de los candidatos en persona?

Según Imagen, Gerardo Romo puntea con 20.02%, su adversario priísta Roberto Luévano con 5.54%, y por la capital Carlos Peña Badillo con 13.55% contra su principal adversario Fernando González Bueno con 6.48%, los candidatos restantes fueron incluidos de relleno para justificar la estrategia.

Pues bien, la jugada tiene doble intención. Para nadie es un secreto que Gerardo Romo Fonseca encabeza las preferencias con +- 3% sobre Roberto Luévano, lo que equivale a un empate técnico.

Pero el fondo del asunto es intentar sin convencer que el candidato del PRI-Gobierno Carlitos Peña Badillo encabeza las preferencias, a sabiendas que Fernando Bueno lo aventaja por más de +-9%.

Muy lamentable que nadie pueda frenar la campaña de Estado, y más aún que mientras la gente padece hambre, desempleo e inseguridad, los recursos de la gente, del pueblo, son despilfarrados sin rubor alguno por un PRI-Gobierno.

¿hasta cuando?