Protegen 5,700 nidos de tortugas marinas en costas de Jalisco

Mediante el Programa de Conservación de Tortugas Marinas de la UdeG se rescataron cinco mil 700 nidos durante la temporada de anidación de 2016.

Guadalajara, 31 Dic (Notimex).- Mediante el Programa de Conservación de Tortugas Marinas del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur) de la UdeG se rescataron cinco mil 700 nidos durante la temporada de anidación de 2016, en el periodo de agosto a diciembre.

El programa opera por medio de cuatro campamentos ubicados en las costas de Jalisco, con la participación de profesores, estudiantes, trabajadores administrativos de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y voluntarios.

El principal es el de La Gloria, instalado en el Playón de Mismaloya, en el municipio de Tomatlán, donde se vigilan más de 20 kilómetros de playa y en el que este año, fueron protegidos un aproximado de cinco mil nidos.

El maestro Antonio Trejo Robles, profesor investigador del CUCSur, y uno de los responsables del campamento La Gloria, señaló que si no estuvieran en ese lugar se perdería casi la totalidad de los huevos.

“La gente de las comunidades comenta que si no protegiéramos a la tortuga –como lo hacemos desde hace 30 años–, ya se hubieran extinguido. Aun cuando se sabe que está prohibido capturarlas, o a sus huevos, si tuvieran la oportunidad, las personas acabarían con más de 80 por ciento de las anidaciones”, afirmó.

Los otros puntos de conservación son: playa del Coco, donde se logró la protección de 583 nidos; Bahía de Navidad (Barra de Navidad y Melaque), con 96 nidos, y el hotel Los ángeles locos en Tenacatita, en el que se rescataron aproximadamente a cien nidos.

En todos se cuenta con comités de vigilancia y se imparten talleres de educación ambiental.

Trejo Robles comentó que, en general, el balance de este año es bueno, ya que la cantidad de nidos protegidos en esta temporada fue similar a la de 2015, pero no pudo superarse debido a que no arribaron a las costas, tantas tortugas como esperaban.

El investigador explicó que el trabajo en los campamentos consiste en vigilar las playas y buscar a las hembras que salen a poner sus huevos, esperar unos 45 minutos desde que salen del mar hasta que regresan y luego colectar los huevos.

“Después de colectarlos, llenamos algunas fichas de control y los trasladamos a los corrales de incubación, donde están protegidos y donde monitoreamos la temperatura y la humedad. Después de 45 días, nacen las crías, a las cuales, pesamos, medimos, y son liberadas al mar”.

Agregó que el proceso de eclosión (salida del huevo) continuará hasta el mes de febrero, y hasta entonces podrán hacer una evaluación del trabajo realizado en los corrales de incubación.

Como cada año, participaron cientos de voluntarios provenientes de diferentes partes del país, y del extranjero; además de los estudiantes del propio centro universitario, principalmente alumnos de la licenciatura en Biología Marina.