Gato encerrado en la Segob sobre la Alerta de Género en Sonora

Alerta de Género
Imagen de Silvia Núñez Esquer

La resolución denegando a la petición de Alerta de Violencia de Género para Cajeme, Sonora, por parte de la Secretaria de Gobernación (Segob) es un despropósito a todas luces impune, transcurrido dos años y tres meses de su solicitud.

En Cajeme se encuentran operando los tres órdenes de gobierno con la Estrategia de Seguridad Pública Nacional desde la pasada administración y en ésta faltaba la Gendarmería; ante los hechos funestos de estos meses que van del año, el propio presidente municipal Faustino Félix Chávez y el cabildo del Ayuntamiento en pleno recién actúa en la localidad.

Difícil refutar realidades que configuran alertas de facto, la misma autoridad procura estar a la altura del reclamo social y acude a pedir ayuda a los demás órdenes de gobierno para atender Cajeme, y el mismo Congreso Local lo respalda en su momento.

Los pronunciamientos de los diversos sectores, civiles, feministas, redes nacionales de defensa de los Derechos Humanos de las mujeres, del Congreso local, del Congreso de la Unión y de los partidos, constatan la urgente necesidad de la declaratoria.

“Cajeme es parte de los 50 municipios más violentos del país, los delitos de orden común y de crimen organizado han colocado en alto riesgo a la población entera, y en extrema vulnerabilidad a las mujeres, las niñas, niños, adolescentes y sus familias”.

La perturbación de la paz social es innegable por parte de la propia autoridad, que en el dictamen prueba que de 2015 a 2016 aumentaron los homicidios según los Censos Nacionales de Procuración de Justicia Estatal, en el que registra un incremento de homicidios de mujeres, pasando de 133 casos en 2015 a 280 en 2016. Cajeme ocupa el primer lugar de prevalencia de feminicidio de 2015 al 2017.

En el periodo de la prórroga otorgada a Sonora del 9 de septiembre de 2016 a la fecha, se han registrado 41 hechos de violencia feminicida y de ellos 20 feminicidios consumados (el último reportado en el momento que estoy por concluir el artículo), 5 intentos, 6 mujeres desaparecidas, 5 desapariciones-presentadas y 5 suicidios de mujeres, esto sin considerar el semáforo rojo que reporta un ascenso de la violencia sexual y violaciones a niñas y niños en la localidad.

Resulta incomprensible que en el mismo resolutivo se reconozca la gravedad de la violencia y la califique de “generalizada”, a la vez que pide atender la problemática de violencia contra las mujeres en Cajeme y dicta “las medidas específicas”, lo que en la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia se define como Alerta de Género, “el conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado, ya sea ejercida por individuos o por la propia comunidad”. (Artículo 22).

Concluye el resolutivo, definiendo un plan de acción de emergencia y su temporalidad de cumplimiento. Otorga seis meses más para que rinda cuentas Sonora a la Segob. ¡Bueno!, ¿qué es esto pues? Una declaratoria de facto, sin presupuesto.

Los dos votos razonados a favor de la Alerta de Violencia de Género para Cajeme de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y de la doctora Mercedes Zuñiga Elizalde, académica de El Colegio de Sonora, son inequívocos.

Algo hay detrás con éste resolutivo que no cuadra, gato encerrado. A los tribunales y la sociedad cajemense les toca juzgar. La Alerta de Violencia de Género para Cajeme está acreditada por las mismas actuaciones de las autoridades y el propio resolutivo de la Secretaría de Gobernación. (Leticia Burgos Ochoa)