Contrastes

De manera cotidiana nos estamos acostumbrando a tener muchas noticias en contraste, pues mientras nos enteramos que los graves problemas que un sector de los maestros –o seudomaestros- están generando en Guerrero y Oaxaca, aquí continuamente sabemos de nuevas inversiones, de la generación de más empleo, del incremento en el número de turistas, de la construcción de más vialidades, de la implementación de programas sociales; buenas noticias pues, que nos hacen ver repetidamente en frases espectaculares; ¡suertudo, vives en Querétaro”.

Hace solo unos días, algún diario local, publicó una foto donde se retrata la avenida 5 de febrero en hora pico, estableciendo la comparación de si se trataba del anillo periférico en la ciudad de México, pero no, es una foto de nuestra ciudad, de nuestra metrópoli, que registra uno de los más acelerados crecimientos del país.

Cifras oficiales –y reales- señalan que diariamente llegan, para asentarse en Querétaro, 49 familias, lo que conservadoramente nos indica que la población se incrementa en alrededor de 250 personas más. El crecimiento es exponencial y de aquella tranquila y apacible ciudad de hace 3 décadas, prácticamente ya no queda nada; hoy el progreso, demanda fuertes inversiones, grandes obras de infraestructura más servicios, en un reto constante que la autoridad debe atender.

Y es que ciertamente nuestro estado y en particular la metrópoli, con los 4 municipios que la conforma, Querétaro, el Marqués, Corregidora y Huimilpan, tienen una nueva dinámica, donde la fuerza de trabajo, genera una sinergia de progreso que, aunado a la cultura de la seguridad, conforman un estado singular, que lo ubican en muchos rubros, entre los primeros lugares en el desarrollo nacional, con una aportación creciente en el PIB y un lugar deseado para vivir de mucha gente.

No estamos exentos, de hechos violentos, de los embates del crimen organizado o de los golpes que la delincuencia golondrina, propina de vez en vez.

No se puede ocultar el sol con un dedo ni minimizar hechos como las balaceras ocurridas en Candiles, Loma Bonita, o el descubrimiento de narcolaboratorios en Corregidora, El Marqués, pero precisamente estos datos, nos reflejan que tenemos cuerpos de seguridad atentos, una policía coordinada bajo un mando único.

Que sigue habiendo problemas con la impartición de justicia; que la corrupción no se ha podido erradicar en los cuerpos policiacos y en muchas instancias de la vida cotidiana, sí, es cierto, pero que cuando menos existe la intención de vigilar, de estar atentos y no permitir los excesos y la impunidad que flagrantemente se dio en el pasado reciente, también son cuestiones que deben valorarse.

En ese concierto, debe emocionarnos que seamos una ciudad moderna, una metrópoli funcional, una ciudad digna de vivirse. Entendemos que el crecimiento, el progreso, no puede detenerse por decreto y que no hay manera de contener las crecientes inversiones y la explosión demográfica que ello conlleva.

Sin embardo, es tal vez éste el momento de hacer énfasis en que el progreso, no necesariamente significa deshumanización, podredumbre, disfuncionalidad, hacinamiento.

El gobernador ha señalado reiteradamente su intención de tener un desarrollo armónico y planeado, al tiempo que incesantemente busca el crecimiento y la generación de empleo y riqueza; los alcaldes, bajo el mismo tenor, hablan de tener además una ciudad ecológica–“Eqrológica”, dijo Roberto Loyola- y amable: A ello debemos añadir el esfuerzo y la perspectiva de todos los que habitamos este bello girón de nuestra patria, con condiciones excepcionales y buscar, que el progreso no signifique deshumanización ni pérdida de calidad de vida.
Hasta la próxima

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