Rasgarse las vestiduras

Ahora que estamos en Semana Santa, la Semana Mayor en la que el mundo católico recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, vienen a la mente muchos pasajes bíblicos y entre ellos destaca el de los fariseos que, rasgándose las vestiduras, fueron parte activa en el pasaje crucial de Jesús de Nazareno.

Esos fariseos que fueron calificados como sepulcros blanqueados, en lo que sin duda debe ser históricamente el máximo ejemplo de la hipocresía, la falsedad y la mentira, viene a la memoria por esa actitud que podría aplicarse a muchos de los políticos que en campaña, materialmente de desgarraron las vestiduras al hablar de la corrupción y prometieron, investigar y llevar hasta sus últimas consecuencias acciones administrativas, civiles y penales, para castigar a quienes utilizando el cargo, se enriquecieron brutal y escandalosamente.

Prácticamente en todas las presidencias municipales se dieron estos casos y las declaraciones de los candidatos triunfantes, -hoy funcionarios en el cargo- y sin embargo, no ha pasado nada.

De los casos de mayor escándalo, se encuentran, Corregidora con Carmelo Mendieta, el Marqués, con Rubén Galicia Medina, Tequisquiapan, con Raúl Orihuela, San Juan del Río, con Gustavo Nieto y…para que le seguimos. Baste saber, por ejemplo, que a pesar de las reiteradas declaraciones de Fabián Pineda, el ahora ex presidente de San Juan del Río, se encuentra como titular de la Delegación de SAGARPA, lo que nos refleja que no sólo no hubo castigo, sino que hasta obtuvo premio mayor, entendiéndose obviamente que nada pasó ni habrá de pasar, borrón y cuenta nueva.

Otro a manera de ejemplo, es el conurbado municipio de Corregidora, en donde es del dominio público, los gastos y excesos de Carmelo Mendieta con el erario. Vamos, hasta pagar cirugías estéticas millonarias para su esposa, con cargo al presupuesto oficial de esa demarcación. Toño Zapata fue otro de los que se desgarró las vestiduras y dígame ¿qué ha pasado?

En las últimas semanas, se conoce más a detalle el caso de Colón, donde su actual presidente, Alejandro Arteaga Cabrera, presentó denuncia penal contra su antecesor, por malversación de poco más de 45 millones de pesos.

Tal vez recuerde que, cuando se da la alternancia hace 3 años en la presidencia municipal de la ciudad capital, se pudieron de manifiesto muy serias irregularidades de Manuel González Valle y los abusos y numerosos negocios en los que incurrió su hermano; al final, todo quedó en una inhabilitación de un funcionario menor, sin mayores consecuencias y sin que se resarciera el daño (latrocinio diría yo) de los fondos públicos que debieron aplicarse en obras y acciones de beneficio común y que quedó en el bolsillo de unos cuantos.

La ley, con sus enormes lagunas –océanos, podíamos pensar- permite que estas cosas pasen y que todos esos abusos queden en la impunidad.

La Procuraduría de Justicia, eventualmente, de manera tímida, informa sobre esos casos, pero no se da ni la contundencia y claridad que debería tenerse.

Por eso en estos días, en que se apresta lo mismo a festejar religiosamente el máximo, aunque no dejará de participar en las actividades muy profanas y mundanas, veremos si tras la semana de pascua, habrá quien se siga desgarrando las vestiduras y luego nada de nada, o que tal vez con algo de agua bendita, se decida a actuar y cumplir con su deber sin entrar en componendas u obedecer a consignas..

Hasta la próxima.

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