Violación de menores, crimen sin castigo

Hoy después de mucho tiempo, de no escribir una opinión personal, sobre diversas situaciones, me atreví a “desempolvar” mi columna, “Astillas”, porque el tema que trataré me ha indignado, debemos abordarlo y darle continuidad. En esta ocasión me referiré a los abusos y violaciones a menores de edad, que de acuerdo a las cifras, se han incrementado, pero lo más indignante es que los reprobables hechos, no son en la calle, no se derivan por problemas de inseguridad, no se trata de culpar a las autoridades, se trata de valores, se trata de daños palpables y que desgraciadamente se dan en el seno de las familias, ante el silencio, la complicidad y la impunidad.

Y es que las cifras son aterradoras, un solo caso es escalofriante, solo de pensar en el estado de indefensión al que pueden estar expuestos los menores edad, no solo en las calles, ante los grupos delincuenciales, con la trata de personas.

Es en el seno familiar de muchas familias disfuncionales y con integrantes, en su mayoría hombres, con problemas de adicciones o alcoholismo, donde los niños y niña, corren el mayor de los riesgos, sobre todo cuando las propias autoridades han revelado casos de violación en los que resultan implicados familiares y hasta los propios padres de los menores.

Las cifras y hechos, los tienen documentados las autoridades, tanto de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, como del ministerio público y de seguridad pública, en donde se han levantado las denuncias.

Aquí el problema no radica solo en las adicciones o el alcoholismo que ya se da lo mismo en hombres que mujeres, la problemática no es en las calles, porque no hay cifras de violaciones en las calles, lo preocupante es que las agresiones a los menores se han estado dando en el seno familiar, en la ausencia de la parte materna y que tristemente revela que hay padres y familiares cercanos involucrados.

Desgraciadamente hay casos en donde la parte materna tiene que dejar a los hijos por salir a trabajar, porque se trata de madres solteras que tienen que cubrir las necesidades económicas.

Pero también hay que decirlo, existen mujeres que se desobligan de sus hijos para salir a divertirse, sin imaginar lo expuesto que dejan a sus hijos, niños y niñas, simplemente por la inconsciencia del peligro que pueden correr ante la indefensión de que son objeto, incluso ante familiares.

Cifras de instituciones como la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, del Sistema Municipal DIF, revelan que la mayoría de abusos o casos de violación que se han denunciado, tienen que ver con los propios familiares.

Un caso que indigna, es el de tres menores, hermanas, que fueron abusadas por el propio padre y que es del conocimiento de las autoridades. Se dijo que está siendo investigado por la Procuraduría General de Justicia, para ver si determinan la detención del agresor, en tanto las víctimas están siendo sometidas a tratamiento psicológico. Un trauma que las dejará marcadas de por vida.

Pero estos casos son simplemente los que se han atrevido a denunciar, muchos otros forman parte de la cifra negra que no será revelada por cuestiones de pudor, miedo e ignorancia, quedando en el silencio y la impunidad. En la violación solo hay un culpable, el agresor…