Ocho barrios y un solo corazón evocan la Pasión de Cristo en Iztapalapa

19 de Abril de 2019
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El vino y el pan, en la última cena de Jesús
El vino y el pan, en la última cena de Jesús
México, 19 Abr (Notimex).- Ocho barrios, cientos de cruces y miles de nazarenos y romanos se conjuntan en un solo corazón para recordar este viernes la Pasión de Jesucristo, como solo Iztapalapa lo sabe hacer desde 1843.

Y es que la celebración de la Semana Santa en Iztapalapa no solo se limita a la Representación 176 de la Pasión de Cristo, ya que esta actividad es sólo el preámbulo de toda la tradición que las diferentes parroquias y capillas guardan en los diferentes barrios.



Así, los barrios de San Lucas, San Pablo, San Pedro, San José, Asunción, Santa Bárbara, San Ignacio y San Miguel se enlazan en un mosaico de colores en el que romanos, nazarenos, vírgenes, sacerdotes judíos y doncellas aparecen para desfilar en procesión.




El sonido de las trompetas enmarca las diferentes procesiones que parten de las respectivas parroquias, que marchan “por la libertad de Jesús”, la cual fue antecedida por el recorrido de “los nazarenos” y a la cual siguieron también las celebraciones del Vía Crucis.

Resulta impresionante ver las calles llenarse de soldados romanos que montados en sus caballos, muchos de ellos briosos, se encaminan para dar pauta a lo que será el juicio en el que Jesús, como dicen las escrituras, es enjuiciado.

De igual forma, resulta pintoresco caminar por las calles de Lerdo de Tejada, 5 de Mayo y Cerrada de Victoria, donde permanecen sentados en el piso los nazarenos que terminaron sus recorridos cargando sus cruces de hasta 10 kilos como manda o en agradecimiento.

Los pies sucios y a veces sangrados, en el caso de los que caminaron descalzos y las frentes lastimadas para quienes además portaron coronas de espinas son motivo de orgullo para quienes ya descansan en lo que se comen una torta, beben un refresco y ven pasar a los soldados romanos.

“Lo volveré a hacer el próximo año”, asegura Arturo Ordoñez, quien se sumó por primera vez a esta actividad, inspirado por sus amigos que ya llevan hasta siete años participando.

Resulta también heroico ver a algunas nazarenas, que se atrevieron a hacer el recorrido descalzas y que apenas pueden caminar por el dolor de los pies, como Margarita, de 14 años, a quien se le salen las lágrimas en lo que se acerca al centro de hidratación para pedir una bolsa de agua para lavarse los pies antes de ponerse sus chanclas.



Aun así, no se queja. Aprieta los dientes y permite que su hermana la lleve a lavarse tras haber cumplido su manda, de la cual su mamá, Aurora, confiesa que se siente orgullosa pues por primera vez “acabó su recorrido” luego de intentarlo dos veces en años anteriores.




Expresiones de este tipo se repiten una y otra vez a lo largo de los ocho barrios, donde los iztapalapenses sacan a flote el orgullo que sienten de ser partícipes de esta tradición, la cual, muchos de ellos aseguran que no dejarán de hacer porque forma parte de su identidad.

Por lo pronto, el Sol se perfila finalmente para ubicarse en lo más alto del cenit y la temperatura comienza a elevarse para alcanzar los 20 grados Celsius, de manea que muchos asistentes ya se encuentran con sombrilla y sombreros listos para continuar con la celebración de la Semana Santa en Iztapalapa 2019.