Protestan contra policías capitalinos que violaron y abusaron de dos adolescentes

Procuradora respondió que no caería en provocaciones.

PGJDF
Entre cristales rotos, pintas en las paredes y diamantina rosa regada en el suelo, el vestíbulo de la PGJDF fue el escenario del hartazgo de las capitalinas.

Entre cristales rotos, pintas en las paredes y diamantina rosa regada en el suelo, el vestíbulo de la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México (PGJDF) fue el escenario del hartazgo de las capitalinas; “¿quién nos cuida de la policía?” preguntaban tras denunciar que hace nueve días cuatro policías capitalinos violaron sexualmente a una joven de 17 años edad.

Este lunes 12 de agosto, cientos de mujeres acudieron a la convocatoria organizada por defensoras de Derechos Humanos de las mujeres para protestar y apoyar la denuncia de una menor de edad que fue violada sexualmente por cuatro policías de la Ciudad de México el 3 de agosto en la colonia San Sebastián, en la alcaldía Azcapotzalco.

Después de que la prensa dio a conocer la noticia, la indignación social creció cuando el viernes 9 de agosto un policía, esta ocasión adscrito a la Policía Bancaria e Industrial de la Secretaría de Seguridad Pública local, fue detenido como presunto responsable de violar a una joven de 16 años de edad, al interior del Museo Archivo de la Fotografía, ubicado en el Centro Histórico de la ciudad.

“No me cuidan, me violan” se convirtió en la consigna de las capitalinas para denunciar la violencia que enfrentan no sólo por desconocidos en sus comunidades, sino por quienes se supone son responsables de velar por su seguridad: los elementos de la policía.

La manifestación comenzó en las oficinas de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México, en la alcaldía Cuauhtémoc, donde las jóvenes cantaron y gritaron consignas contra los policías, algunas incluso se uniformaron como ellos y denunciaron la desconfianza que sienten, “Quienes me cuidan son mis amigas no la policía”, escribieron en sus pancartas.

Tras repetidos gritos eufóricos de “¡Justicia! y ¡Violadores!” que lanzaron las manifestantes, el secretario de Seguridad Pública capitalino, Jesús Orta Martínez, salió de su oficina para responder. A su paso confirmó a los medios de comunicación que los policías señalados de violar a la joven de 17 años siguen en servicio en tanto no haya una imputación formal y, dijo, se sigue investigando.

La presencia del secretario en la calle duró apenas unos minutos luego que las mujeres arrojaran sobre él un puñado de diamantina rosa, en señal de rechazo a sus declaraciones. El personal de la Secretaría sólo se mantuvo observando desde las ventanas, viendo la protesta.

Después de que Orta Martínez se alejara de la manifestación, las mujeres caminaron hasta la PGJDF, también en la alcaldía Cuauhtémoc, donde las denunciantes se contrataron con las autoridades. El hartazgo y la rabia de las capitalinas, la mayoría jóvenes, no fue menor, señaló en entrevista Dileiri, una de las asistentes. Ella no sólo acudió a la marcha por la reciente violación perpetrada por los policías, sino por un cumulo de violencias, desapariciones y casos de feminicidio que no paran de documentarse en la Ciudad de México.

“Es el colmo ¿quién nos cuida de la policía?”, comentó también Sarai Rojas, de 23 años de edad, “Cuántas marchas ha habido, estamos exigiendo y alzando la voz que no nos sentimos seguras en ningún lugar de la ciudad. Es un hecho, las mujeres no nos sentimos seguras en la ciudad”, señaló.

Una vez que el contingente llegó a la calle frente a la PGJDF retumbaron los reclamos de justicia y las exigencias de que no se encubra a los policías, quienes siguen en libertad. Las manifestantes pidieron que la procuradora de Justicia, Ernestina Godoy Ramos, se presentara en el lugar. En este caso de presunta violación tumultuaria, la funcionaria ha manifestado que no “fabricarán culpables” y reconoció que la joven desistió de su denuncia penal por la filtración de información desde la institución.

La fachada de la PGJDF, ubicada en la colonia Doctores, se llenó de pintas que decían “violadores” o “asesinos”, entre otros reclamos. En la efervescencia de la marcha las mujeres quebraron las puertas de cristal de la institución, y entre vidrios rotos, pintaron inmobiliario con la leyenda #NoMeCuidanMeViolan. El vestíbulo de la Procuraduría se convirtió en un espacio catártico en el que jóvenes y madres de víctimas de feminicidio hablaron ante un micrófono de la rabia que sentían por la violencia que enfrentan. Todo, sin la escucha de las autoridades.

Fue por medio de Twitter que la titular de la PGJDF respondió a las manifestantes, sin aparecer en el lugar de la manifestación, la funcionaria escribió que no caería en provocaciones y que ya se abrieron diversas carpetas de investigación por los daños a las instalaciones.

“Desde un principio, la institución ha estado abierta al diálogo con quien lo desee y con todos los colectivos; éstos se negaron a dialogar, pero de ninguna manera se caerá en provocaciones”, señalaron en un mensaje y sobre el caso de violación no dio más información. (Hazel Zamora Mendieta)