Director teatral lamenta que abunden “justicieros” en Internet

Alejandro Ricaño propone en su puesta en escena dejar a un lado las tendencias informativas

Internet
México, 22 May (Notimex).- El cantautor estadunidense Jesse Turner encontró en la música la manera de solidarizarse con los jóvenes latinos radicados en Estados Unidos, legales e ilegales, incluso nacidos en ese territorio, que padecen las políticas de persecución y racismo implementadas por el gobierno. Jesse Turner, originario de Texas, de madre mexicana, fundador del grupo de música norteña Siggno, nominado al BMI Musica Award y al Latin Grammy Award, comentó que a través de la música invita a los jóvenes a olvidarse de esa situación que en algunos casos los orilla hasta a quitarse la vida.“Crecí sin la figura paterna, mi madre no hablaba inglés, por lo tanto crecí en soledad y en el colegio siempre fui solitario. Intenté quitarme la vida, empecé cortándome el cuerpo con una práctica conocida como couting, pero la música me enseñó que había otro camino para salir adelante”.Ahora que está a salvo, como artista, intérprete y compositor busca que a través de sus canciones, que incluyen letras de amor y de amistad, de ejemplos de vida, otros jóvenes escapen de esa realidad de odio.La propuesta de Jesse es aceptada porque trata sobre los sentimientos, la unión, la solidaridad y de que todo es posible con trabajo.Turner indicó que en su regreso a esta nación tras 19 años de ausencia trae ese mensaje de fortaleza y de apoyo a los mexicanos que buscan una oportunidad en el vecino país.“A través de las canciones nos escapamos de los demonios internos, de los monstruos que llevamos dentro como los celos, la envidia, la codicia, la ambición, la violencia, la falsedad y la intriga”."Lágrimas de mi madre", uno de sus temas, expone cómo los jóvenes se están quitando la vida en Estados Unidos al no soportar la presión de la persecución.“Pese a que nací allá también me tocaba soportar lo que veía con los mexicanos apresados y eso me hundió en depresiones, trance del que salía escribiendo poemas, después me liberé con canciones y ahora soy feliz haciendo música”, mencionó.La vida ha puesto a prueba al músico, como cuando su hijo Junior, integrante de Siggno, sufrió un accidente que lo hizo retirarse de la banda.“Me dolió demasiado, sin embargo una vez más la música me indicó el camino para seguir adelante y ahora estamos de vuelta en la Ciudad de México para extender nuestra propuesta y presentar nuevo material".Jesse Turner explicó que en este viaje a la capital del país vienen los que ahora integran Siggno: Ricardo Rosales en el bajo sexto, César Chato en la batería, Rubén Robles en el bajo eléctrico y Jorge Torre en percusiones.Los músicos de origen mexicano cuentan con una cultura binacional. “Tenemos las dos culturas y comprendemos la realidad de los que cruzan la frontera, sobre todo cuando son apresados. Nuestras letras reflejan esas historias de ambos lados de la frontera y describen una bi-realidad". Foto: Ilustrativa.

México, 22 May (Notimex).- Expresar juicios y conjeturas, dejándose llevar por las tendencias informativas, es un tema que el director de teatro Alejandro Ricaño consideró urgente a tratar, ya que a su parecer, no hay nada más alejado de la democratización que el Internet.

Eso es justo lo que plasmó en su obra Tal vez mañana sea un día cualquiera, la cual aborda la desaparición del personaje “Nico”, novio de “Ema”, a partir de un evento confuso, en el que nadie estuvo, pero del cual todos opinan, por lo que sigue una serie de pistas tipo thriller para resolver un crimen.

“El trasfondo temático es la incapacidad de la gente de pensar por sí mismo, de sacar conjeturas sobre un evento, no cuestionar nada y hacer juicios sobre todo el mundo; hay una polarización de la sociedad, ahora son los buenos contra los malos”, expuso.

Detalló que uno siempre pertenece a los buenos mientras que los malos o los que están equivocados, son los que piensan de forma contraria, cuando la realidad es que “nadie piensa por sí mismo en las redes sociales”, reiteró en entrevista con Notimex.

Alejandro, quien coescribió la obra junto con Luis Eduardo Yee, mencionó que todo mundo se enoja por cómo se usan las redes sociales, sin embargo, se vive en una época de simulación, en donde todos son “protectores de animales ambientalistas o feministas”.

“Hago como que me preocupo, pero todo desde el teléfono celular, en una zona de confort, que no implica un compromiso real”, criticó de forma irónica al otro lado del teléfono; no obstante, reconoció que es complicado mantenerse alejado de las redes sociales.

En ese sentido, recordó el video de un maestro ejemplificando un comportamiento machista, del cual la gente solo subió la mitad del clip, por lo que parecía que él era el macho, lo cual se volvió viral porque causó reacciones de indignación; sin embargo, cuando se reveló que estaba fuera de contexto, nadie se disculpó por haber linchado a quien no debía.

“El mensaje es abandonar los prejuicios, volver a tener un pensamiento crítico propio, volver a pensar por nosotros mismos, no juzgar a nadie a priori, ni dar por hecho nada, cuestionar y ni dejarse llevar por las tendencias informativas”, señaló en torno al objetivo de su obra, la cual se presenta de viernes a domingo en el Foro Lucerna.

Alerta que en Internet todos se creen “justicieros”

Alejandro Ricaño consideró como muy grave que ahora la gente se crea justiciera en Internet y que las redes sociales sean su tribunal para operar, aunque aceptó que la gente está harta de las injusticias y enojada.

“Eso es lo que yo veo gravísimo y lo que veo como una necesidad, parece que todo el mundo está en la furia, es como si estuviéramos en un momento de querer joder al otro todo el tiempo”, lamentó.

Ejemplificó que nunca se daban los nombres de quienes cometían dichas injusticias, por lo que, si ahora alguien expone una, enseguida todos “gritan” en las redes para que dé los nombres.

“Es como una desesperación que a mí me pone un poco nervioso al ver esa necesidad que tiene la gente de linchar justa o injustamente me parece de miedo reconocer una sociedad sedienta de linchamientos”, alertó.

No obstante, reconoció que las redes sociales como escenario de injusticia son consecuencia de que los escenarios reales de justicia no están funcionando, por ello, consideró entendible que la gente quiera desquitarse con alguien, sin importar quién la hizo sino quién la pague.

“La gente tiene derecho a estar enojada porque cada vez que exige se haga justicia no se hace, es un poquito el caso de la obra, en la que criticamos el prejuicio de que el rico siempre es el malo y el pobre siempre es el bueno, con esa estructura de víctima y victimario”, relató.

El director reconoció que tampoco es gratuito que a los ricos siempre se les vea como a los malos, derivado de la cantidad de casos: “donde gente con un poquito de lana se saltó la ley, en un país donde la ley es fácilmente sobornable; lo que hay que entender es que no siempre es así”, subrayó.

Cuestionado sobre si es un problema cuya solución compete al gobierno, indicó que además de éste, también como sociedad se requiere analizar lo que se está haciendo en función a la ley, en vez de no denunciar y decir que los Ministerios Públicos, las Fiscalías o la Policía no hacen caso, e incluso querer hacer justicia por propia mano.

“Lo que también está cabrón es que cada que alguien comete algo ilícito, aunque sea accidental, la gente no lo entiende. Si es un crimen accidental que comete un rico quieren que se le juzgue, pero si lo comete un pobre, quieren que se le exculpe”, apuntó.

Lo anterior lo consideró como querer sanear la desigualdad social con “una justicia torcida que opere en favor de unos y en contra de otros”, sin que las personas lo tomen desde el enfoque de la complejidad humana.

“Uno cree que entender al otro es justificar al otro, cuando tratamos de entender porque alguien comete un crimen, creo que el objetivo es prevenirlo en otra persona, esa es una búsqueda de solución”, concluyó.

“Tal vez mañana sea un día cualquiera” se estrenó el pasado 17 de mayo, cuenta con las actuaciones de Sara Pinet, David Calderón, Paula Watson, Luis Eduardo Yee y Horacio Trujillo, y estará en cartelera hasta el 14 de julio.