Ilse Salas se traiciona a sí misma y a su género en “Medea”

Inspirada en la historia de Eurípides, la obra está situada en el México actual.

Ilse Salas
Ilse Salas se traiciona a sí misma y a su género en Medea, historia de Antonio Zúñiga que protagoniza y que está inspirada en la tragedia de Eurípides. Foto: Facebook.

México, 8 May (Notimex).- Ilse Salas se traiciona a sí misma y a su género en Medea, historia de Antonio Zúñiga que protagoniza y que está inspirada en la tragedia de Eurípides, que forma parte del concepto teatral Invasión Griega junto con las obras Orestiada y Edipo, nadie es ateo.

Bajo la dirección de Mauricio García Lozano, la historia indaga en las causas que llevan a “María” (Medea), la mujer del pueblo, a castigar su honra, honestidad y lealtad a su hermano y su familia, por el privilegio de contar con el amor de un hombre.

“Es un proyecto que me emociona porque me parece que ‘Medea’, de Eurípides, es muy feminista. Lo que estamos haciendo es una obra muy radical, cruda y ruda”, explicó Ilse Salas a Notimex en entrevista.

Su personaje es una mujer que lucha en contracorriente con los condicionamientos sociales impuestos por los hombres, pero en esta lucha, se convierte en un hombre más.

“Es decir, empieza a tener una lucha patriarcal en vez de una nueva forma de pelear, que sería la femenina. El tratamiento es muy interesante porque es una ‘Medea’ que se da cuenta que, sin querer, se traiciona a sí misma y a su propio género, prácticamente, acaba siendo una terrorista”.

En el texto de Eurípides, “Medea” asesina a sus hijos por celos y pasión a un hombre.

“Pero aquí redimensionamos eso y no solamente los mata por eso, sino por acabar con la estirpe de un patriarcado al que ella ya no quiere pertenecer, por lo que se convierte en una terrorista radical”.

“Medea” está situada en la época actual y en México, precisamente en Tlaxcala, donde existe Tenancingo, un pueblo conocido por los padrotes y la trata de blancas.

Ilse Salas reveló que los ensayos han sido tan extenuantes que en este momento no podría compaginarlos con otro trabajo, pues absorben la totalidad de su tiempo.

“Se requiere de mucha cabeza y corazón. Es una obra muy estimulante, pero también muy cansada y cualquier teatrero te diría lo mismo. El teatro es un trabajo de tiempo completo, a veces muy mal agradecido, pero muy enriquecedor”.

En “Medea”, la actriz comparte tablas con un grupo de jóvenes actores, son la nueva generación integrada por Aída López, Antonio Zúñiga, Cristian Cortés, Margarita Lozano, Samantha Coronel, Gabriel Montiel, Natalia Solián y Raúl Villegas, quien ya suma una trayectoria.

“Me encanta trabajar con los jóvenes porque son súper arrojados, están envalentonados y pueden con todo, aprendo mucho de ellos”.

Es la tercera vez que Salas es dirigida por Mauricio García Lozano. Aceptó el reto porque en sus más de 10 años de trayectoria, siempre ha buscado proyectos que le marquen y le permitan evolucionar en el arte.

“Estoy enamorada de mi oficio y me gusta cuando invierto mi tiempo al entregarme en algo que me emociona mucho. Me ha ocurrido que me invitan a tres proyectos seguidos y que son muy buenos, pero de pronto caen cosas que no me interesan. Trato de ser congruente con lo que quiero para poder comprometerme como debe ser”.

“Medea” levantará su telón del 14 de junio al 28 de julio en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico de esta ciudad.

Con respecto a su nominación como Mejor Actriz al premio Ariel 2019 por su desempeño en la película “Las niñas bien”, externó sentirse emocionada y halagada no solo por haber sido considerada, sino porque en las categorías también se menciona a “Museo”, filme en el que participó con Gael García.

“Agradezco el reconocimiento de mis propios colegas y aprecio muchísimo estar al lado de actrices como Concepción Márquez (Cría puercos), Gabriela Cartol (La camarista), Sophie Alexander-Katz (Los días más oscuros de nosotras) y Yalitza Aparicio (Roma).

“Me parece que la terna es muy interesante y fantástica. Estoy feliz por ellas y por mí, que gane la mejor”, concluyó.