Revelan autenticidad de restos óseos de Héroes de la Patria

México, 27 Feb. (Notimex).- Luego de realizar importantes estudios y análisis de antropología física quedó comprobado que la presencia de los restos de José María Morelos en la Columna de la Independencia son auténticos y además se aclararon dudas relativas a los cráneos de Miguel Hidalgo e Ignacio Allende, que en algún momento de la historia causaron controversia.

Así lo informó anoche el antropólogo físico José Antonio Pompa, al dar a conocer la publicación “Los restos de los héroes en el Monumento a la Independencia”, que dividida en dos tomos expone el estudio histórico de las reliquias, a cargo de la historiadora Carmen Saucedo Zarco, y el análisis y los resultados sobre su conservación y restauración, cuya autoría es de Lilia Rivero.

El antropólogo físico señaló que luego de recibir un tratamiento de restauración y conservación por parte de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), los antropólogos físicos acomodaron los restos sobre la mesa de laboratorio, de acuerdo con la anatomía del esqueleto humano, hueso por hueso.

“El trabajo se hizo conforme a sus medidas y coloración. Entre otros aspectos físicos, confirmamos la presencia de 14 individuos, de los cuales coincidía la información histórica con la antropofísica”, explicó anoche el especialista, en el Auditorio Fray Bernardino de Sahagún del Museo Nacional de Antropología (MNA).

La seriedad del estudio reveló también que el esqueleto atribuido a Mariano Matamoros quedó en duda, “porque en su urna sólo se encontró un fragmento de cráneo y un húmero masculino, correspondiendo la mayor parte de la osamenta a una mujer”. Eso está debidamente documentado en el libro que esta noche fue presentado.

El antropólogo mencionó que se estudiaron 14 individuos, de los cuales ocho estaban revueltos en las urnas osario, distinguidas como urna libro y urna verde. “Considerada originalmente como la urna de Xavier Mina, en la verde se detectaron varios huesos largos y cortos, así como dos cráneos”.

Agregó que en la urna libro se observó un conjunto de restos óseos de varios individuos y gran cantidad de polvo de hueso, además de trozos de tarjetas de visita con los nombres de los héroes que estuvieron.

Durante el proceso de análisis, añadió, con la antropología física, el estudio de fotografías y otras fuentes históricas se documentó que ambas urnas guardaban en conjunto los restos de Miguel Hidalgo, Juan Aldama, Mariano Jiménez, Ignacio Allende y José María Morelos y Pavón, así como los de Xavier Mina, Pedro Moreno y Víctor Rosales, antes no identificados.

Los estudios, realizados en conjunto por el INAH y el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, indican que Pedro Moreno, documentado históricamente como una persona que era muy alta respecto a los demás combatientes, es identificado con unos restos óseos atribuidos a un hombre de 1.79 metros de estatura, mientras los demás están entre 1.50 y 1.60 metros.

En cambio, los huesos de Xavier Mina son los más jóvenes, y los restos de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez se distinguen porque tienen un color blanco y presentan “descamaciones”, a diferencia de los demás. Los cráneos de estos cuatro héroes se encontraban en una urna de cristal, perfectamente identificados.

Mientras tanto, el INAH garantiza la conservación de estos restos patrios durante 100 años más gracias al novedoso tratamiento denominado “mainouFQ95”. Este sistema de restauración y conservación remineraliza los huesos y fue aplicado ya a los restos óseos de los héroes de la patria, para devolverles su fuerza y estabilidad.

Este tratamiento fue inventado en 1995 por la investigadora Luisa Mainou, quien explicó que “en el momento en que una persona muere cesan todas las funciones biológicas y químicas del organismo, y en consecuencia, también la producción de minerales, lo que provoca un proceso de descalcificación, perdiendo también magnesio y flúor”.

En la presentación de este volumen doble, el historiador Salvador Rueda ofreció a los presentes una visión panorámica del contenido de ambos tomos. Al hablar del primero, compartió sus ideas a partir del recorrido histórico que han vivido esos restos óseos en las diferentes etapas sociales, políticas y culturales del país.

El tomo dos, explicó Rueda, está dedicado a la conservación y restauración de sus huesos, así como al análisis de antropología física. La calidad y el estado físico fueron algunos de los aspectos tomados en consideración para desentrañar los misterios en torno a estos restos patrios, lo mismo que sus rasgos métricos hasta ser inventariados de manera clara y científica.