Legado de José Juan Tablada sigue vigente a 70 años de su muerte

México, 1 Ago 15 (Notimex).- Considerado una de las figuras del modernismo mexicano por escritores como Octavio Paz, Ramón López Velarde y Luis G. Urbina, el poeta mexicano José Juan Tablada es recordado a 70 años de su fallecimiento, ocurrido el 2 de agosto de 1945 en Nueva York, Estados Unidos.

En un breviario, publicado en un diario capitalino, se recopilan una serie de consideraciones sobre José Juan Tablada, su obra, estética y vida, a cargo de cinco autores, quienes en su momento reconocieron la importancia de Tablada para las letras mexicanas.

Es así como la publicación recupera textos de Luis G. Urbina (1868-1934), Ramón López Velarde (1888-1921), Manuel Maples Arce (1898-1981), Octavio Paz (1914-1998) y Salvador Novo (1904-1974).

Según el sitio web “biografías y vidas” José Juan Tablada nació en 1871 y fue autor de más de diez mil artículos, usando más de una docena de seudónimos, a lo largo de medio siglo.

Colaboró en numerosas publicaciones mexicanas, como “El Universal”, “El Mundo Ilustrado”, y “El Imparcial”, así como en prensa de Caracas, Bogotá y La Habana.

Impulsó la creación de la Revista Moderna, principal órgano del modernismo mexicano, en la que publicó traducciones de E. de Castro (1904-1996), A. France (1844-1924), y H.G. Wells (1866-1946).

Tiempo después se convirtió en el director de la revista durante el Gobierno de Huerta, según información de “Busca biografías”, a lado del poeta Ramón López Velarde, quienes marcaron el camino de la poesía mexicana posterior al modernismo.

En 1900, por parte de dicha publicación, realizó un viaje a Japón como corresponsal, para enviar crónicas donde abordó temas como el refinamiento de las costumbres niponas y detalles naturalistas de su sensibilidad plástica.

Tablada perteneció a la Academia de la Lengua, y durante décadas se distinguió como un prosista distinguido, crítico brillante de la corriente modernista.

Su obras más conocidas fueron “Al sol y bajo la luna” (1918), “Li- Po y otros poemas” (1920), “La feria de la vida” (1937) y la novela “La resurrección de los ídolos” (1924).

En 1914, emigró a Nueva York, y poco tiempo después, Venustiano Carranza le confió algunos puestos diplomáticos. El escritor perteneció a la Academia de la Lengua, refirió el portal www.los-poetas.com.