Para conocer verdaderamente a los niños hay que escucharlos: Pescetti

México, 11 Nov (Notimex).- Cantautor y escritor, con 22 libros para niños y cuatro para profesores, el argentino Luis Pescetti compartió su estrategia para ganarse la confianza de los menores sin recurrir a la actitud del maestro, profesión que, consideró, es la más invadida, pues “a todos nos gusta aconsejar y supervisar lo que hace el otro”.

Al participar en el 17 Seminario Internacional de Fomento a la Lectura, que se realiza en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), en el marco de la 34 Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), Pescetti recordó que para conocer a un niño lo primero que hay que hacer es escucharlo sin emitir juicios.

En su opinión, una mirada crítica excesivamente rigurosa frena la capacidad de atreverse a soñar o hacer cosas nuevas y diferentes; obstruye la posibilidad de probar, ensayar, equivocarse y corregir.

En su conferencia “La relación entre el juego y el encuentro de la propia voz”, recordó que muchas veces esa mirada crítica proviene de los propios maestros y si el niño no tiene un espíritu competitivo va a ser difícil superar ese juicio.

“Esos juicios críticos son todo lo contrario para ayudar a un niño a encontrar su propia voz, porque al ser juzgado éste va a querer encandilarte y encantarte, según la lectura que den de él. Eso no es bueno para ninguna persona, porque se puede convertir en una especie de bufón bien intencionado”, expuso el artista radicado en México.

Señaló que a él le funcionan cinco preguntas de aproximación a los niños que son: ¿Qué te llamó la atención el día de ayer; cuál sería un deseo mágico que te gustaría que se cumpla; qué cosa te hace sentir fuera de lugar, si ayer hubo algo que le hiciera sentir bienvenido o que estaba haciendo algo bien, y si hay algo que le gustaría enseñar.

Pero a ello ha llegado tras un proceso largo y difícil, desde que era maestro en Argentina, antes de identificar su verdadera vocación, y hasta ahora que ya es reconocido.

Fue cuando sintió que nunca llegaría a ser famoso, cuando Pescetti comenzó a jugar con su música, con sus letras y su lenguaje corporal. Se relajó, comenzó a divertirse y encontró que cuando se sintió libre de juicios académicos su creatividad fluyó con más calidad y libertad, refirió.

A partir de esta experiencia se dio cuenta que una de las cosas que puede causar más inhibición y frenos en los niños es el miedo a ser juzgados y que se burlen de lo que dicen o piensan.

Desde luego, añadió, el niño también tendrá que aprender que puede jugar con aquellos que disfrutan su juego o en ambientes donde está protegido su juego, porque no hay nadie que sea bienvenido en todos los lugares a donde llega y tampoco hay niño que sea comprendido por todos los adultos.