Preparan purépechas festejos para el Día de la Candelaria

México, 31 Ene. (Notimex).- Entre música de banda, comida típica y danzas tradicionales, indígenas purépechas celebrarán a la Virgen de la Candelaria, en festejo que incluye una ceremonia de bendición de semillas de maíz, frijol, trigo y otros cereales que serán sembradas durante este año.

Esta festividad católica se celebra cada 2 de febrero, como remembranza de la Purificación de la Virgen, que alude al momento en que María, madre de Dios, presenta a su hijo Jesús en el templo con pichones y candelas (velas) como ofrenda, destacó en un comunicado el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Durante esta ceremonia, además de la bendición de granos y semillas, se bendicen imágenes religiosas, entre las que predomina la del Niño Dios, así como las velas usadas en los velorios, para que el alma de los difuntos tenga una luz que los acompañe al más allá, según la tradición.

Cada comunidad purépecha en Michoacán tiene actividades propias con motivo de esta fiesta, en el caso de Ahuiran, la noche del 1 de febrero los jóvenes y el sacerdote acuden a un ojo de agua llamado “Arake” o “Karixu” para llenar algunos cántaros que serán bendecidos en la misa del día siguiente.

En el pueblo de Cocucho se ejecuta la “danza de los viejitos” y por la encienden fuegos pirotécnicos; en Comachuen, las parejas que han contraído matrimonio recientemente bailan la “danza de los negritos”, en las afueras del templo y se reparte pan para simbolizar el cuerpo de Cristo.

En el pueblo de Ocumicho se llevan a bendecir hojas y semillas de nochebuena, principal cultivo de la región; y en Tócuaro se realiza una pastorela colectiva que representa la creencia de que si el Niño Dios no ha sido presentado ante el templo es susceptible a caer en las trampas del infierno.

De acuerdo con Patricia Terán, investigadora del INAH, esta celebración se remonta a tiempos prehispánicos, y aunque los antiguos purépechas eran destacados guerreros, cazadores y excelentes artesanos, le otorgaban gran importancia a la agricultura.

La devoción de este pueblo y la relación con la siembra va más allá del Día de la Candelaria, debido a que además de la bendición de semillas, el 3 de mayo celebran el Día de la Santa Cruz, festividad en la que piden por una buena temporada de lluvias; y en agosto a la Virgen de la Asunción, para tener alimento suficiente.

Otra festividad es la de Nuestra Señora de Huajicori, una de las más representativas que realiza la etnia tepehuana, en Natarit, que tiene una antigüedad de casi 400 años y que reúne a cientos de visitantes cada año.

Este evento se celebra en la región noreste de Nayarit. Inicia cada 24 de enero y se extiende hasta el 3 de febrero, con origen desde 1623, cuando el fraile Francisco de Fuentes llevó consigo una imagen de la Virgen de los Remedios e infundió la devoción a ella entre la población.

Efraín Rangel Guzmán, investigador en Ciencias Humanas del INAH, reconoce a esta festividad como uno de los elementos más importantes de identificación del grupo tepehuano de la región, misma que da cohesión y sentido a sus tradiciones, y explica el origen de éstas.

A partir del 24 de enero, los habitantes de Huajicori se reúnen en la iglesia durante la madrugada para la misa del alba, después hacen un convivio en el que acostumbran tomar chocolate, comer pan y galletas, luego realizan un recorrido con música de mariachi a uno de los nueve barrios del poblado para dejar la imagen de la Virgen.

En la tarde, vuelven a reunirse para recoger la imagen y regresarla al Templo de Huajicori, entre música de banda, carros alegóricos y danzantes típicos, conocidos como matachines.