Las instancias creadas para prevenir, atender y sancionar el feminicidio prefieren callar y evadir su responsabilidad. Tanto como las fiscalías y sus oficinas de derechos humanos. FOTO: SEM MÉXICO.

México, junio (SEMlac).- Las instancias creadas para prevenir, atender y sancionar el feminicidio prefieren callar y evadir su responsabilidad. Tanto como las fiscalías y sus oficinas de derechos humanos.


Sobre el feminicidio de María Del Sol Cruz Jarquín, solo hay silencio y subterfugios, tanto de la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, Nadine Gasman Zylbermann, como de Fabiola Alanís Sámano, responsable de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim), porque es un asunto claramente de intereses políticos de la región juchiteca.

En noviembre de 2020, el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador encargó el caso a la entonces secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. “Me recibió, me escuchó cuatro horas y luego le dio la encomienda a la comisionada, que solamente debía intervenir, ‘ayudar’, para que la investigación del asesinato de María del Sol fuera atraído por la Fiscalía General de la República (FGR), y no lo hizo”.

Un día le preguntó a la madre de María del Sol, la periodista Soledad Jarquín Edgar, si necesitaba dinero para un abogado, “con esa frialdad”. Y agrega: “Lo que hace la comisionada es muy lamentable”.

Sara Irene Herrerías, de la Fiscalía especializada en Derechos Humanos, de la FGR, “nos negó la posibilidad de que se atrajera el caso”. “Me recibió”, hizo muchas preguntas, “las anotó”, pero no sucedió nada.

La fiscal especializada en asuntos electorales en Oaxaca, Esther Araceli Pinelo López, dijo a la periodista Nadia Altamirano que no entendía por qué había un delito electoral. Soledad se presentó a la fiscalía el 5 de junio de 2018 y, a regañadientes, le soltó: “Bueno, sí, ya iniciamos una carpeta de investigación”.

El entonces fiscal de Oaxaca, Rubén Vasconcelos Méndez, se negó a realizar las investigaciones con perspectiva de género y como feminicidio, a pesar de la sentencia de la Suprema Corte de 2015 que indica que todo homicidio de mujeres debe investigarse como feminicidio. Fue él quien obstruyó, manipuló y ensució toda la investigación y actuó como encubridor.

La fiscalía especializada en corrupción, que preside Jorge Emilio Iruegas Álvarez, recibió la denuncia de corrupción en julio de 2019. “La última vez que yo lo vi fue el 11 de mayo del 2021. Manifestó: ‘No se puede’.” Pero hay elementos para investigar a Rubén Vasconcelos y Araceli Pinelo, porque ella hizo cualquier cosa para proteger a los infractores electorales.

Todo esto lo narra en entrevista Soledad Jarquín Edgar, a cuatro años del asesinato de su hija, porque solo encontró puertas cerradas: la no justicia. A pesar de su persistencia, simplemente le han dicho: “No”. Ahora están prácticamente cerradas las vías de la justicia en Oaxaca y en el gobierno federal.

Por el feminicidio de María del Sol Cruz Jarquín que ha recorrido todo el aparato judicial y político. Se ha dado cuenta de la complicidad, la corrupción, la impericia y el cinismo institucional, encabezado por el gobernador Alejandro Murat Hinojosa. Hoy sabe que, por motivos políticos y económicos, hay parálisis, encubrimiento y silencio.

Ello, a pesar de que en noviembre de 2020 entregó al Presidente de la República una carta con 18.000 firmas para que el feminicidio en México se convirtiera en una prioridad en esta administración. Y donde, públicamente, le dijo que había votado por él.

La periodista ha escrito, por más de 30 años, sobre la condición social de las mujeres, y denunciado con empatía y solidaridad numerosos casos como los de ella. “Yo le prometí a mi hija la justicia y esta es la hora que no la conseguimos”, se lamenta.

Después de 1.440 días, desde aquella mañana del 2 de junio de 2018, cuando María del Sol fue asesinada en Juchitán de Zaragoza por estar al lado de una mujer que participaba en el proceso electoral (Pamela Terán), la periodista -Premio nacional de periodismo 2006- responde a pregunta directa: “Sí, se trata de un doble feminicidio, por ser mujeres y por odio”; además, es un feminicidio político en razón de género.

La conversación se realiza con SEMlac, a unos días de que Soledad Jarquín viajara rumbo a Europa, para llevar la denuncia al Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, de la ONU, porque señala: “Estoy como al principio, como en el primer día en que sucedieron los hechos: sin nada, sin ninguna respuesta… Y eso es impunidad total para quienes ordenaron el crimen, tanto los autores intelectuales como los autores materiales… No hay castigo para nadie”.

Su fuerza
En la plática, donde detalla este proceso largo, sinuoso, difícil, distorsionado y lleno de “problemas técnicos” -como lo manejan-, explica que el costo que tienen todos estos años buscando justicia, para la vida de las personas, las que se quedan, es muy alto. “Se nos acaba la salud; se nos acaba la vida, la convivencia, la alegría. Se nos tuerce la existencia; todo cambia en nuestro alrededor. Tienes un proyecto de vida que de la noche a la mañana cambia. Miras que no hay manera de enderezarla, porque mientras no haya justicia no tenemos paz. Conoces ahora el tamaño y el entramado de la impunidad y la corrupción”.

Encima, nada de ello le impide seguir narrando los horrores y el crimen contra las mujeres en los medios de comunicación donde escribe. A Ginebra lleva su denuncia, pero también la del feminicidio que en México cobra la vida de más de 3.000 mujeres cada año, donde la impunidad rebasa el 93 por ciento.

Interrogada sobre lo que expresan de esas mujeres que como ella recorren ese pasillo judicial y esos procesos, que se movilizan y gritan, que son de derecha, contrarias al gobierno de la 4T, Jarquín lo advierte: “Al contrario. Muchas mujeres se gastan lo poco que tienen. Se han quedado prácticamente en la calle para poder seguir adelante, porque estos procesos cuestan.

Tener un abogado o una abogada cuesta, viajar cuesta, protestar cuesta; todo cuesta. Yo he tenido la suerte de tener mucha gente aliada que me ha apoyado siempre y que no es la derecha. Son personas que están de acuerdo en que esto no puede seguir pasando. La derecha no la conozco, no la conocemos”.

El aprendizaje
A la pregunta de qué México ha conocido en estos cuatro años, Soledad Jarquín Edgar afirma: “He conocido al México de la impunidad, al México que no hubiera querido conocer nunca, aunque medio lo conocía por el trabajo que hacemos, pero desafortunadamente me tocó la puerta la violencia por el feminicidio de mi hija María del Sol. Y lo que me ha tocado vivir es una serie de actos que han obstaculizado el acceso a la justicia para mi hija”.

¿Qué significa el México de la impunidad como lo describes?, pregunto. Vi un México de impunidad. Ese donde no te dejan pasar, no te dejan llegar a la verdad histórica de los hechos.

Y añade: el 22 de noviembre pasado, de manera parcial, la carpeta de investigación fue sobreseída (resolución judicial que se dicta antes de que concluya el procedimiento penal -juicio- y que pone fin al mismo, sin pronunciarse sobre el fondo del asunto), lo que evidenció que el expediente elaborado todo ese tiempo (más de tres años) por la fiscalía de Oaxaca estaba mal hecho. Le habían sacado pruebas periciales, como la prueba de balística, e, incluso, inventado un testigo.

Además de la prueba de balística, se sustrajeron algunas entrevistas, eliminaron otras que sugerimos a la Fiscalía, no hicieron algunas a personas que podrían darnos luces y, bueno, eso no daba posibilidad a que la persona que estaba detenida fuera condenada por el triple asesinato del 2 de junio, el de María del Sol, de Pamela Terán Pineda y del chofer Adelfo Guerra.

“Del feminicidio no tenemos nada. Pasaron seis meses, cuando se abrió una investigación paralela, desde el 22 noviembre 2021, como feminicidio, porque estuvo como homicidio calificado. El actual fiscal de Oaxaca, Arturo Peimbert Calvo, tampoco ha hecho nada”. A la fecha, afirmó la periodista, “no hay ningún avance en las investigaciones”. Por eso dijo que está como el primer día: sin resultados.

El caso especial
Sobre si el asesinato de María del Sol, que ha cimbrado al gremio periodístico, es distinto o especial, Soledad Jarquín Edgar reconoce: “Creí que se iba a resolver”, porque en los funerales del 3 de junio, el gobernador Alejandro Murat Hinojosa prometió y prometió. “Pues, pensé, como soy periodista”, las cosas iban a marchar. Muy pronto se dio cuenta que no fue así, que ese asesinato se trató igual que los miles que se acumulan.

Reflexiona: Parecería distinto. Es cierto, pero yo creo que es igual al de las otras chicas, donde la vida de las mujeres no vale, donde la vida de las mujeres no vale nada. En el contexto, iban contra Pamela Terán -con armas de alto poder-, porque era una mujer que tenía un enorme arrastre en la población.

Jarquín Edgar supo que estaba por renunciar a esa candidatura. “Así se anota en la carpeta de investigación que fue sobreseída también, lo comentó a su mamá. De acuerdo con la declaración de su madre, ellas lo platican. Pamela le dice la noche antes que, al día siguiente, o sea, el viernes 3, iba a renunciar. Yo no sé si ella lo hizo o no. No lo sabemos. Esa pudo ser una de las razones por las cuales fue asesinada”.

Esta puede ser una complejidad, además por la violencia política en Juchitán y en todas las elecciones de 2018, pero “al final de cuentas, es violencia contra las mujeres, eso que sucede todos los días. Por eso el caso de María del Sol podría tener tintes distintos, pero al final de cuentas es violencia contra las mujeres. Es toda igual, como la mujer que matan en su casa, que secuestran en la calle y luego la asesinan. Es exactamente el mismo resultado, el mismo, y lo hacen porque son mujeres.

Entonces, ¿por qué tu hija? Se queda un instante pensando y responde: “Mi hija… Me han dicho que estaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Y yo digo que no estaba en el lugar equivocado ni en el momento equivocado”.

Le salta la vena periodística y feminista. Explica como el ábaco: el país en general está atravesado por violencia generalizada, y en ese momento María del Sol estaba acompañando o estaba en un lugar donde no debía de estar, porque era una servidora pública de la Secretaría de Asuntos Indígenas, hoy Secretaría de los Pueblos Indígenas y Afroamericanos. Fue comisionada por su jefe -el titular de esa dependencia estatal, Francisco Javier Montero López- para que fuera a apoyar la campaña política de su hermano Hageo Montero López, quien era candidato a la presidencia municipal de Juchitán de Zaragoza.

Imagina, relata, la oficina de mi hija estaba a 30 minutos de la casa, y fue enviada a más de cuatro horas de distancia, un lugar donde no le correspondía. En Juchitán, el clima el de violencia se conocía. Se había repetido desde 2007, 2008, cuando aparecieron los grupos de las mafias delincuenciales confabuladas con las mafias del poder. Ese clima de violencia en 2018 era vigente; tanto, que es el noveno municipio más peligroso del país. Fue ahí donde mandaron a María del Sol.

Ese 2 de junio, ahí estaba. Había ido a cubrir una serie de actos de campaña del hermano de su jefe, cuando se encontró con Pamela. Fueron a comer y después a tomar algo en un bar del Centro de Juchitán. Al salir, las asesinaron. “Yo pienso que quienes asesinaron a Pamela, por su actitud política, no iban por mi hija. Me queda claro”.

Los Montero López son responsables de enviarla a un municipio muy violento. Cometieron un delito electoral que también está impune. Eso tampoco lo investigaron como un hecho de violencia política contra las mujeres. Mi hija estaba junto a la candidata, caminando una al lado de la otra, a una distancia no mayor de medio metro, cuando las asesinaron. Fue feminicidio, no clasificado como tal.

Hay una resolución del Tribunal de Justicia del Estado de Oaxaca que se emitió en mayo de 2019 en la que se instruyó a la Fiscalía para que enderezara la investigación, que tenía que hacerla con perspectiva de género y que también era violencia política. No se aceptó.

El feminicidio “es un asunto que se repite todos los días en este país y en un número exagerado que no conocemos con certeza. Unas personas dicen que son 10 y otras que son 11 mujeres asesinadas en promedio cada día. Quizá lo que el caso de María del Sol pone en el ojo del huracán o en todos los medios es mi condición, mi propia condición como feminista, como periodista y, entonces, eso ayudó un poco a que todo mundo volteara los ojos y viera lo que estaba sucediendo”.

Lo más tremendo, expresa con dolor profesional, es que se trata de un caso muy común en México, igual que los delitos electorales, cuando los trabajadores del gobierno son utilizados para ir a las campañas políticas. Esta vez, la consecuencia fue el asesinato de María del Sol. Por ese delito hubo una multa, realmente absurda y sigue en la impunidad.

Soledad Jarquín Edgar tiene abierta esa investigación a la que deben responder los órganos y tribunales electorales. Del proceso penal hay elementos que destacar: a junio de 2022, no hay imputados. Se detuvo solo a uno y se liberó “por falta de pruebas”; a otro se decidió no vincularlo a proceso argumentando que actuaría como “testigo protegido”.

Hubo varias versiones de las carpetas de investigación, negligencia y falsificación de declaraciones. Todo el proceso amañado. Para Soledad, todo fue montado. Los detalles son morbosos y absurdos.

Por ejemplo, narra que le presentaron una prueba de balística que hizo la Procuraduría General de la República, hoy Fiscalía, porque en la estatal no tenían elementos para hacerla. Cuando se va Rubén Vasconcelos Méndez y ella logra acceder a la carpeta, sus abogadas comparan la de la Fiscalía y la que tenían, y resulta que en ninguna aparece esa prueba. En su lugar, se incluye otra bala que no correspondía a los hechos sucedidos al 2 de junio”.

Amenazada
En este proceso, ahora sin ningún avance, por la actividad de denuncia y seguimiento, la periodista Soledad Jarquín Edgar ha sido atacada directamente por el exfiscal Rubén Vasconcelos Méndez. Ha recibido amenazas de muerte e intimidaciones. Ese funcionario le retiró la seguridad por algún tiempo.

Durante el proceso, como indicó a SEMlac, han intervenido sin escucharla, 20 funcionarios públicos del gobierno de Oaxaca y del gobierno federal que tuvieron conocimiento de cada hecho y violación a la ley. Como las señoras Gasman Zylbermann y Alanís Sámano. Este feminicidio ha recibido la solidaridad y los comentarios de numerosas organizaciones nacionales e internacionales.

Para exponer el caso, Soledad Jarquín Edgar escogió el Comité de la CEDAW, en Ginebra, Suiza. Eligió este camino, porque el de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) puede tardar hasta 10 años. En el comité de la ONU, una recomendación puede durar de tres a cinco años.

Ello es posible por el mandato del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de la ONU, de conformidad con el artículo 7 del Protocolo Facultativo de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), que permite la presentación de casos individuales que hayan violado a la Convención.

Actualmente, ese Comité se ha pronunciado por un caso de feminicidio en Veracruz, desde 2017, que dio al gobierno mexicano hasta el primero de julio de 2018 para enderezar la investigación y hacer justicia. Pero ha sucedido casi nada. También.