Imagen facilitada por la Corte Real Saudita que muestra al príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman (derecha) y al jefe del recién establecido consejo presidencial yemení Rashad Al-Alimi, este jueves en Riad. EFE/EPA/BADAR AL GALOUD HO HANDOUT.

Saná, 8 abr (EFE).- La renuncia del ya expresidente yemení Abdo Rabu Mansur Hadi, atribuida al deseo de Arabia Saudí de salir del atolladero en que se ha convertido la guerra en el Yemen, ha resucitado las esperanzas en este país de atraer a los rebeldes hutíes a la mesa de negociaciones, pese a sus reticencias iniciales.

El anuncio de la cesión por Hadi de todos sus poderes a un consejo ejecutivo delegado compuesto por ocho miembros de las principales facciones yemeníes que combaten a los hutíes se produjo ayer, jueves, en la última jornada de unas conversaciones intrayemeníes auspiciadas por el Consejo General del Golfo (CCG) en Riad.

Ahora, algunos ven este encuentro de diez días, en el que participaron unos 500 políticos yemeníes pero que fue rechazado por los insurgentes, como una excusa urdida por Arabia Saudí para justificar la salida de Hadi, que a sus 76 años llevaba exiliado en Riad desde 2015 y era visto por los hutíes como un obstáculo para la paz.

“Ahora está claro que los saudíes habían preparado esto antes de la convocatoria del CCG”, dijo a Efe uno de los asistentes, que pidió el anonimato.

Arabia Saudí, al frente de una coalición militar en apoyo de Hadi como presidente reconocido internacionalmente, lleva implicado desde 2015 en la guerra del Yemen, que comenzó el año anterior con la conquista por los hutíes de amplios territorios del norte y el oeste del país, incluida la capital, Saná.

Pero mientras el conflicto lleva tiempo estancado en una espiral de ataques y contrataques, los hutíes han lanzando en los últimos meses tandas de misiles y aviones no tripulados contra importantes infraestructuras en la vecina Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, su principal aliado en la coalición árabe.

Además, ha aumentado el rechazo internacional a la intervención de Riad a la guerra, empezando por su principal aliado, Estados Unidos, que bajo la actual administración del presidente Joe Biden ha retirado su apoyo a las acciones ofensivas saudíes en el empobrecido y devastado país vecino.

El analista político yemení Musaed al Dabwani ve en la cesión de poderes de Hadi un intento de Arabia Saudí, que era hasta ahora su principal sostén, de salir del conflicto a cualquier precio, incluso el de empujar al Gobierno yemení a renunciar a la opción militar.

“Arabia Saudí parece estar abandonando la solución militar y presiona ahora para hacer la paz con los hutíes, incluso si estos no hacen ninguna concesión”, aseguró al Dabwani a Efe.

En su opinión, el rico país petrolero y principal potencia suní en la región del golfo Pérsico, “espera que este cambio de liderazgo ayude a negociar una solución pacífica para poder salir del atolladero del Yemen”, añadió.

La primera reacción hutí al anuncio de Hadi fue de rechazo, ya que lo calificó como “un intento desesperado para reorganizar sus filas de mercenarios para llevarlas a una mayor escalada” y ha vuelto a exigir la salida de las fuerzas extranjeras y el fin del bloqueo de Riad sobre el territorio bajo su control para sentarse a negociar.

Sin embargo, el investigador político Abdulsalam Mohamed, director del Centro de Estudios e Investigación Abaad, ve en el cambio de liderazgo del bloque antihutí una buena oportunidad para implicar a los rebeldes en unas conversaciones de paz.

“La formación de un consejo presidencial persigue generar estabilidad y paz en el Yemen y esta es una oportunidad para que los hutíes se comprometan con un diálogo serio para acabar con la guerra”, manifestó en declaraciones a Efe.

Si este movimiento chií, respaldado por Irán, se negara a hacerlo ya no combatiría a milicias enfrentadas entre sí como en estos siete años de conflicto, “sino que estas estarían unidas en un mismo barco que podría imponer la paz por la fuerza militar”, expuso.

Nabil al Bukairi, director del Centro de Estudios Regionales Al Mandab, con sede en Turquía, cree que la salida de Hadi ha sido el resultado de un reciente acercamiento entre Arabia Saudí e Irán que puede haber tenido lugar en Omán.

“Es también un indicativo del deseo saudí de una solución política” al conflicto yemení, dijo a Efe Al Bukairi, para quien el rechazo de los hutíes a reconocer el traspaso de poder de Hadi es una estrategia para aumentar sus demandas con vistas a una negociación.