Tokio, 28 feb (EFE).- La feria de videojuegos Tokyo Game Show, una de las más relevantes del sector, volverá a tener público tras dos años en los que apostó por el formato en línea y la semipresencialidad sólo para profesionales debido a la pandemia.

El evento se celebrará entre el 15 y el 18 de septiembre en el centro de convenciones Makuhari Messe de Chiba, al este de Tokio, marcando la primera vez desde 2019 que la feria tendrá lugar “en un espacio físico con admisión abierta para negocios y visitantes en general”, anunciaron este lunes los organizadores.

En la pasada edición, optaron por un formato semipresencial en el que sólo se dejó acceder a un reducido recinto a periodistas e “influencers”, con un programa de conferencias íntegramente “online” y una plataforma de realidad virtual para los aficionados que se mantendrá en esta ocasión.

La edición previa a esa había tenido lugar totalmente en línea.

En 2022, la Tokyo Game Show combinará la asistencia física con la transmisión “online” de programas oficiales que contaron con buena audiencia en ediciones pasadas, y “la mayoría de los programas oficiales en japonés se transmitirán con interpretación simultánea en inglés para los aficionados de los videojuegos en el extranjero”.

La feria está predominantemente orientada al mercado nacional, por lo que algunos aficionados venían criticado la poca disponibilidad de programación multilingüe, especialmente tras la adopción del formato en línea, que permite expandir la audiencia.

Como venía ocurriendo en las ediciones anteriores a la pandemia, los dos primeros días del evento se celebran a puerta cerrada para profesionales, mientras que los dos últimos abrirán al público.

Como medidas preventivas por la volatilidad de la covid-19, la entrada del público comenzará a las dos de la tarde y el número de entradas se limitará en función del aforo máximo recomendado por las autoridades locales según la situación epidémica.

Los organizadores también señalaron que en principio se prohibirá la entrada de niños menores de primaria por “la incertidumbre sobre la situación de la vacunación entre los jóvenes”.