Ruy Pérez Tamayo, científico mexicano y miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua (AML), falleció a los 97 años en Ensenada. FOTO: EFE/ Academia Mexicana de la Lengua.

Ciudad de México, 27 ene (EFE).- Ruy Pérez Tamayo, científico mexicano y miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua (AML), falleció a los 97 años en Ensenada, Baja California, informaron este jueves diversas instituciones culturales y científicas.

“La Academia Mexicana de la Lengua comunica, con profunda pena, el fallecimiento de Ruy Pérez Tamayo, eminente patólogo y académico de número de la institución, acaecido el 26 de enero de 2022”, informó la AML en un comunicado.

Pérez Tamayo, nacido en 1924 en Tampico, en el norteño estado de Tamaulipas, era uno de los más reconocidos divulgadores científicos en México.

Como recordó la AML, el investigador estudió medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y se especializó en patología.

También realizó posgrados en la Universidad de Washington en San Louis, Misouri, y se doctoró en inmunología en el Instituto Politécnico Nacional (IPN).

En 1954 fundó en el Hospital General de México la Unidad de Patología de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Y además escribió más de 100 artículos y cerca de setenta libros científicos y de divulgación.

La AML también recordó que recibió diversos galardones como el Premio Nacional de Ciencias y Artes, 1974; el Premio Luis Elizondo y el Miguel Otero, 1979; el Premio Nacional de Historia y Filosofía de la Medicina, 1995, y la Presea José María Luis Mora, 2001.

Además, apenas en junio de 2021, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en Santander, España, le entregó su premio Menéndez Pelayo en reconocimiento a su doble faceta como “referente” en la investigación biomédica y humanista.

En su trabajo en patología, resaltó como discípulo de los doctores Isaac Costero, Gustave Dammin y Lauren V. Ackerman, y sus investigaciones fueron “significativas aportaciones” para la medicina, según la UIMP.

Pérez Tamayo estudió el efecto de la metionina en la cicatrización de las heridas y, por primera vez en México, de enfermedades como la mesotelioma pleural, la amibiasis cutánea, la critococosis, el enfisema broquiolar y la mesotelioma peritoneal.

Entre las instituciones que lamentaron su muerte están la UNAM y el Colegio Nacional, donde era investigador.

“La comunidad científica de nuestro país ha perdido a uno de sus mayores representantes”, expresó el Colegio Nacional en su obituario.