Sofía Carrillo ha hecho cada uno de sus proyectos de forma autoetnográfica y sus cortometrajes de animación están plagados de sus historias propias. FOTO: EFE/Jorge Núñez.

Ciudad de México, 24 ene (EFE).- Sin ser consciente de ello, la directora mexicana Sofía Carrillo ha hecho cada uno de sus proyectos de forma autoetnográfica y sus cortometrajes de animación están plagados de sus historias propias pues persigue la honestidad en cada movimiento.

“Yo no sabía que estaba haciendo autoetnografía hasta que alguien me lo dijo, solo contaba historias de mi familia (…); es muy notorio cuando hablas de algo que no conoces del todo y cuando hablas de lo que conoces es muy evidente la sinceridad y eso crea un vínculo con el público”, cuenta Carrillo en entrevista con Efe.

Sofía nació en la ciudad de Guadalajara, capital del estado de Jalisco, en 1980, “gracias a la pintura” —como ella misma narra en su autorretrato audiovisual que se presenta este lunes en las redes sociales del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM)— pues sus padres, pintores, se conocieron en la escuela de artes.

Estudió la licenciatura en artes visuales y su trabajo se ha centrado en el cine de animación, más específicamente en la técnica de “stop motion”.

Sus cortometrajes retratan historias de sus padres, sus abuelos y su familia o rememoran las historias que escuchaba en su infancia y las transforma con objetos en movimiento.

“Contaba cosas de mi familia que al ser muy personales hace muy fácil identificare con ellos. Cuando hablo de la enfermedad en ‘La casa triste’ (2013), en realidad hablo del cáncer como una de las enfermedades que más afectan a las personas, pero no es exclusivo de mi familia”, relata Carrillo, quien consciente de esa posible “herencia” prefiere tener “al enemigo cerca”.

En los universos que crea, a veces de corte surrealista y fantástico, las protagonistas son muñecas y juguetes antiguos, objetos dotados de la expresión y el alma que dejan el tiempo y las personas a las que les pertenecieron.

“Los objetos tienen un uso y un desgaste natural, hay unos que tienen mucha historia. Era fascinante pensar en esa historia oculta de ellos, pensar a quiénes les pertenecieron, cuánto tiempo sobrevivieron, tienen una vibra muy especial”, cuenta.

Este interés, primero lo detonó su madre, quien colecciona muñecas antiguas y después su trabajo como directora de arte en cine, que la obligaba a visitar bazares de antigüedades.

EL CORAZÓN Y LA OSCURIDAD

Los escenarios sombríos y desgastados por el paso del tiempo, también forman parte de su historia personal de forma física, e imaginariamente al haberse nutrido de la obra pictórica de sus padres.

“La mayoría de las atmósferas y de los espacios que se representan ahí tienen que ver con espacios personales, la casa de mi niñez es una casona antigua de techos muy altos, vigas de madera donde hace mucho frío, y también hay cierta oscuridad en la obra de mis papás”, reflexiona.

Su cine ha obtenido reconocimientos importantes a nivel nacional e internacional y entre los títulos destacados se encuentran, “Prita noire” (2011), “Cerulia” (2017) y “La bruja del fósforo paseante” (2019).

Con esta última, Carrillo dejó atrás sus muñecas como protagonistas y se adentró por primera vez al cine de acción viva, experiencia que la retó de sobremanera y que la inquietó de tal forma que ya prepara un largometraje en dicho formato.

“Uno de los aspectos fascinantes de esa experiencia es que me di cuenta de la responsabilidad que tenía con los actores, porque te prestan su rostro, su voz, están encarnando un personaje que tú escribiste y es algo que nunca había sentido”, relata.

También prepara otro “stop motion” para un largometraje, pero asegura que no quiere presionarse y si es necesario seguirá haciendo cortometrajes.

“Te permiten una libertad total, los cortometrajes son un laboratorio vivo en el que puedes experimentar lo que se te ocurra”, confiesa.

LA ANIMACIÓN MEXICANA EN LA ACTUALIDAD

Sofía está convencida de que los tiempos actuales llenan de posibilidades a las nuevas generaciones interesadas en el cine.

“Es un gran momento para la animación y nos va a ir mejor todavía. En cuestión de manufactura hay bastante y de muy buena calidad, creo que ahora lo interesante sería equilibrarlo con propuestas de directores”, opina.

Carrillo forma parte del Compendio de Cineastas Contemporáneas impulsado por el FICM y la Beca de Arte BBVA, que busca visibilizar el talento de directoras mexicanas y algunos de sus cortometrajes se podrán ver por Filminlatino, Cinépolis Klic y la página del FICM.