magen de la portada de “Kilómetros de tiempo” cedida por la editorial Torremozas. EFE.

Madrid, 7 ene (EFE).- La poesía completa de Carmen Castellote, niña de la guerra civil española exiliada en México desde hace más de medio siglo, llega por primera vez a España en un único facsímil, “Kilómetros de tiempo”, marcada por la nostalgia, los viajes, la pérdida y su infancia en la Unión Soviética como ejes vertebradores.

Nacida en el País Vasco (norte de España) en 1932, sus padres la enviaron a la Unión Soviética con tan solo cinco años, apenas unos meses después del bombardeo de la localidad vasca de Guernica. Desde entonces, ha vivido en países como Ucrania, Rusia, Polonia o México, donde reside desde hace más de cincuenta años.

En 1937, Castellote fue enviada junto a su hermano a una de las “casas de niños” que se habilitaron para acoger a los menores.

Acabaron en Ucrania, en la casa de Jerson”, “un aristocrático edificio que, a la llegada de los niños, fue sanatorio para los que llegaron débiles o enfermos”, según cuenta en el libro el representante de la Asociación Niños de Rusia, Pablo Fernández-Miranda.

La intención era que los niños regresaran a España al acabar el conflicto, pero la Segunda Guerra Mundial retrasó sus planes de vuelta. Algunos de los niños mayores, de doce o trece años, se enrolaron como voluntarios para combatir junto a los soviéticos.

A Castellote la enviaron lejos del frente, a un pueblo de Siberia. La guerra y la perdida se convirtieron en una constante: “Y con todo y estar advertidos, / con todo y que la guerra era asombro, / fue tan nueva tu muerte”, escribirá después. Tras la guerra, fue reagrupada junto a otros niños en Moscú.

Allí estudió Historia y un posgraduado en el mismo campo. En 1987 obtendría la medalla Pushkin por un ensayo sobre literatura rusa.

En 1957, Castellote se enamoró de un joven socialista polaco, Tadeusz Wolny. Se casaron en la casa de estudiantes de Moscú y emigraron a Polonia, donde nació su primer hijo.

A finales de la misma década decidieron emigrar a México, donde residía el padre de Castellote desde 1939. Sería su último gran viaje: allí establecieron su hogar y conocieron a algunos de los poetas del exilio español, como León Felipe o Pedro Garfias.

Durante años, Castellote trabajó en la editorial UTEHA, una de las más importantes de Latinoamérica. En esa época comenzó a escribir poesía, repleta de imágenes coloridas y nostálgicas.

Publicó cuatro títulos, difíciles de encontrar hasta la fecha fuera de México: “Con suavidad de frío” (1976), “Vuelo de nieve al sol” (1979), “Diálogo con la esfinge” (1983) y “Acta de renacimiento” (1985).

Todos ellos, y el inédito “Gavilla de horas”, se incluyen en el libro editado por Torremozas, “Kilómetros de tiempo”, que recibe el nombre de unos versos publicados en su primer libro, donde regresa a la fría Siberia en la que pasó parte de su infancia: “Caminos, kilómetros de tiempo, / nada puede apartarme de la guerra”.

Su regreso literario a España no habría sido posible sin el escritor y actor Carlos Olalla, que en 2018 encontró algunos de los poemas de Castellote mientras preparaba un monólogo sobre mujeres del exilio republicano. Sobre ellos escribió en su blog y, poco después, la propia poeta se puso en contacto con él para agradecérselo.

Así comenzó su amistad, pero también un ciclo de presentaciones y homenajes que culmina con la publicación de la obra completa de la autora en España, que incluye un prólogo de Olalla y un epílogo de Castellote.