La paridad en todo es un derecho que las mexicanas hemos conquistado muy recientemente y hoy tenemos un congreso paritario, por lo menos en la Cámara de Diputados Federal. FOTO: CIMAC NOTICIAS.

La paridad en todo es un derecho que las mexicanas hemos conquistado muy recientemente y hoy tenemos un congreso paritario, por lo menos en la Cámara de Diputados Federal y en muchos de los congresos de las entidades federativas.

Pero cuál es el verdadero propósito de la paridad. Queríamos, impulsamos y esperábamos que las mujeres que se convierten en representantes populares, representen, busquen y luchen por defender los derechos de las mujeres y por sus necesidades acuciantes.

Finalmente se aprobó el presupuesto federal 2022 y la mayoría presumió que no admitió ninguna modificación al dictamen aprobado en comisiones. Y realmente eso no es de asombrarnos, ya que por muchos años el antiguo régimen sacó adelante sus imposiciones, lo que sí nos llamó mucho la atención fue el triste espectáculo de insultos, el tono, la manera como el pleno de la cámara de diputadas y diputados se convirtió en un espectáculo grotesco, lleno de descalificaciones y demostraciones visuales propias del machismo más arraigado y el patriarcado histórico.  

Y yo me pregunto si para eso luchamos y logramos la paridad. Porque lo que vimos no permite hacer distinción entre las unas y los otros. Solamente, con algunas excepciones, vimos con tristeza y asombro, un intercambio de insultos, descalificaciones y carteles ofensivos, muchos de ellos entre mujeres. No podemos festejar la paridad mientras que quienes lleguen a los cargos de representación social, no entiendan y transformen su papel y a sí mismas. 

Las diputadas de la mayoría y de la oposición dieron un espectáculo muy triste, entre insultos machistas de un lado y del otro, descalificaciones al más rancio estilo priísta, y no se consiguió nada. El presupuesto al final no tiene perspectiva de género, no se aceptaron ninguna de las reservas, incluso aquellas que habían hecho sobre el tema algunas diputadas del propio partido mayoritario.

Y ahí es donde uno se pregunta si esa es la paridad que nos sirve a las mujeres. Yo más bien creo que las de un lado y del otro les están sirviendo a los líderes de las fracciones parlamentarias; que fueron usadas y manipuladas para que dieran el triste y lamentable espectáculo que dieron las diputadas federales en los 4 días de discusión del Presupuesto 2022, y no se logró avanzar en ninguna de las reservas.

Lo cierto es que tenemos un presupuesto con un Anexo 13 que invisibiliza a las mujeres y sin transversalidad de la perspectiva de igualdad entre mujeres y hombres, o para atender, prevenir y sancionar las violencias contra las mujeres. No nos sorprende, tampoco nos enoja; lo que sucede es que nos preocupa confirmar que la llegada de las mujeres a los cargos de representación popular como producto de la paridad no muestra progreso o algún cambio transformador, sino más bien que son cooptadas por la lucha patriarcal y partidaria, sin tomar en cuenta las necesidades del 53.1 por ciento del padrón electoral y 51.7 por ciento de la población de este país, y lo más grave es que no existen cambios ni en el fondo, ni tampoco en la forma. Además, ese hecho lamentable, oscureció los acuerdos entre legisladoras, fundados en el interés de género, para abatir la desigualdad y la violencia contra las mujeres.

Ha habido momentos muy importantes en la lucha por los derechos de las mujeres y las niñas en que legisladoras de todos los partidos se han unido, aún en contra de los dictados de sus líderes de fracción y partidarios; pero esto no sucedió con los acuerdos a los que se habían llegado en la pluralidad por la diputadas federales, que en otros tiempos fueron posibles para lograr avances, como cuando se tipificó como delito la violencia familiar y la violación entre cónyuges, o la instauración del Anexo 13, los presupuestos con miradas transversales que favorecen y toman en cuenta las necesidades de las mujeres, un derecho que hemos perdido.

El Anexo 13, que se estableció desde el 2008, se llama Erogaciones para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, y buscaba disminuir y erradicar las desigualdades entre mujeres y hombres. Hoy, como ya se había mencionado, del presupuesto, 8 de cada 10 pesos no tiene perspectiva de género, ni favorece el combate a la desigualdad, ni favorece la prevención, la protección, la persecución de la violencia contra las mujeres, y no sólo se despojó de su esencia al Anexo 13, sino que en todo el presupuesto pasa la mismo, o sea que perdimos la transversalidad de la perspectiva de género en él.

Hubo esfuerzos de las diputadas para restituir el sentido del Anexo 13, que se desvió desde el 2019. Se organizaron dos Parlamentos Abiertos y se elaboraron observaciones que se sostuvieron con razonamientos y que esperábamos analizara la Comisión de Hacienda, pero esto no sucedió, no se consideró ninguna de las observaciones. A mí me tocó participar en uno, donde pedí fondos etiquetados para la lucha contra los delitos en materia de trata de personas.

Por lo menos se mantuvo al menos el nombre del Anexo 13, aunque 80 por ciento esté dedicado a los programas asistenciales del presidente Andrés Manuel López Obrador, bajo el argumento de que en cada uno de ellos se incluye a las mujeres, pero se pierden los recursos que en presupuestos anteriores estaban etiquetados para erradicar todas las formas de discriminación contra las mujeres, la prevención y erradicación de la violencia contra ellas y las acciones que promueven la igualdad.

Espero realmente equivocarme y que las diputadas no estén manipuladas por sus líderes políticos. Pero lo cierto es que hubo medios de comunicación que utilizaron el zafarrancho para retratar a las diputadas como “histéricas y majaderas”, como se leyó en varios medios, entre los que podemos mencionar, por ejemplo, el periódico “24 horas”, en donde entre otras cosas se leyó y se vio en las fotos que se incluyen que:

“…La diputada Marisol Gasé (Morena) escribió en un pizarrón “culera” y se la mostró a la diputada Olga Luz Espinosa (PRD) mientras ésta hacía uso de la palabra desde la Tribuna.

La diputada Mariana Gómez del Campo (PAN) lamentó el hecho y condenó que en la legislatura de la paridad una mujer agreda a otra con esa expresión.

Antes, la diputada María Teresa Castell de Oro (PAN) condenó la asignación de más recursos a los megaproyectos del gobierno federal que afectarán a pueblos originarios.

“El más grande y absurdo proyecto con el que se les afectará es el Tren Maya, obra faraónica de un loco”, expresó, lo que enardeció al bloque oficialista y luego les espetó a los morenistas “narcodiputados”.

“Sin embargo, les puedo asegurar que trabajaremos juntos y saldremos adelante. Y se los digo bien claro: México saldrá adelante con López, sin López, a pesar de López y va por México, va por mis comunidades mayas. Y el 24 los vamos a sacar. Y ese nido de víboras es donde está México. Pero el antídoto somos nosotros”, dijo la panista.

Ojalá que las diputadas cumplan con su obligación y realmente representen los intereses de las mexicanas. Porque queremos paridad que sí le sirva a las mujeres.