Tequisquiapan, 25 Octubre 2021.- Mientras que el gobierno municipal y estatal, buscan rescatar al turismo que se perdió con las inundaciones por el desbordamiento de la Presa Centenario, los prestadores de servicios, sobre todo los de restaurantes, dejan mucho que desear.

La atención del personal es de muy baja calidad y poco gentil o amable, debido a que poco hacen para prestar un buen servicio, que sea de calidad y calidez, para que el turismo o los visitantes se queden.

Hoy lunes, que el gobierno del Estado estuvo en este municipio para anunciar acciones de apoyo a los diferentes sectores que resultaron afectados, pudimos ver que los restaurantes del centro de este Pueblo Mágico, estaban desiertos.

A eso, le sumamos y no menos importante que los apoyos que vayan a recibir los restauranteros, la mala calidad del servicio que prestan los empleados, pues después de varios minutos de estar esperando ser atendidos en un restaurante de esta localidad, los meseros preferían estar platicando que acercarse a los clientes.

Al mal servicio en la mayoría de restaurantes del centro de la población, agréguele usted, los precios exorbitantes que manejan cada uno de los restaurantes, ya que ni el servicio, ni los platillos elaborados, son de la calidad para los precios que tienen en las cartas.

Esta situación debe ser tomada en cuenta por el área de turismo no solo municipal, sino estatal, ya que al personal y a los propios restauranteros, les falta mucho de capacitación para poder pensar que tienen argumentos para atraer al turismo.

Además de que los propios comensales, refieren que sumado al mal servicio del personal, está la exigencia de la propina, que en algunos de los lugares, pareciera que para los meseros es obligatoria.

Y no es para menos, pues se sabe que en muchos de los lugares, los meseros trabajan sin sueldo y solamente reciben parte de las propinas que los clientes entregan al momento de pagar la cuenta, eso siempre y cuando la atención haya sido por lo menos regular.

La triste realidad es que los vendedores de comida, restaurantes del Pueblo Mágico, si no tuvieran gente externa que llega los fines de semana y que obligadamente tiene que recurrir a sus servicios, ya habrían dejado de existir. Y digo esto, debido a que si la mayoría de sus clientes fueran locales, mucho tiempo tendría que habrían cerrado sus negocios.