“Educación para las niñas”, fue el mensaje que decenas de mujeres afganas escribieron en los carteles que alzaron durante la marcha de este 21 de octubre en la ciudad de Kabul. FOTO: CIMAC NOTICIAS.

Ciudad de México.- “Educación para las niñas”, fue el mensaje que decenas de mujeres afganas escribieron en los carteles que alzaron durante la marcha de este 21 de octubre en la ciudad de Kabul, en Afganistán, una movilización que organizaron para pedir que el régimen Talibán permita que las niñas acudan a las aulas, según información difundida por agencias y medios internacionales.

Esta protesta se suma a otras que las mujeres han organizado desde el 19 de octubre, fecha en la que los talibanes ordenaron que sólo los niños regresen a las aulas. En ese comunicado también dijeron que las mujeres universitarias tendrán un nuevo código de vestimenta obligatorio, que incluye cubrir cuerpo y rostro y que las afganas en puestos de función pública no deben ir a trabajar “a menos que un hombre no pudiera realizar las mismas actividades que ellas”.

No es la primera vez que las mujeres salen a las calles a protestar en contra de las decisiones impuestas por los talibanes, desde que tomaron el poder en Kabul hace dos meses. En un inicio, el pasado 17 de agosto, en conferencia de prensa, este grupo aseguró que respetaría los Derechos Humanos de las mujeres y no implementaría las mismas medidas que impuso durante su primer régimen, entre 1996 y 2001.

Sin embargo, días después organizaciones internacionales comenzaron a reportar agresiones a mujeres, despidos de trabajadoras, y asesinatos de mujeres afganas. Ahora, el régimen Talibán determinó que las niñas no regresen a las escuelas, lo que para las defensoras es un retroceso para sus Derechos Humanos porque se les confina a realizar tareas del hogar y se les niega la educación.

En riesgo derecho al empleo

“¿Por qué nos quitan nuestros derechos? Necesitamos que vuelvan abrirse las escuelas para las mujeres”, gritaron las inconformes, de acuerdo con reportes de medios internacionales. También demandaron que las ciudadanas sean reinstaladas en sus puestos de trabajo sin importar cuál sea, de otra forma, aseguraron que las medidas van a “destruir” 20 años de logros y avances ganados a través de lucha y esfuerzos de las mujeres.

Al respecto, diversas organizaciones, como Reporteros Sin Fronteras, reportaron en comunicados que las afganas fueron despedidas de los medios de comunicación y denunciaron que sólo las profesoras podían entrar en las aulas y en las universidades debían dar clases por separado a las jóvenes. 
Todas estas acciones, dijeron las manifestantes, retroceden en el derecho al trabajo, a estudiar, a caminar en libertad en las calles, a participar en la política y a tener derecho a ser dueñas de una tierra.

En el caso de las comunicadoras, según RSF, de las 700 mujeres que ejercían el periodismo en Afganistán, menos de 100 están activas actualmente en emisoras de radio y canales de televisión privados, lo que ha dejado en riesgo la seguridad económica de muchas trabajadoras al dejarlas sin una fuente de ingreso. Todas las afganas, expuso RSF, fueron despedidas luego de que los talibanes amenazaron a los medios.

Niñas expulsadas de las aulas

Antes de la llegada de los talibanes, según datos de Human Rights Watch, en aquel país existía un Ministerio de Asuntos de las Mujeres, las ciudadanas ocupaban 27 por ciento de los escaños del parlamento y 4 por ciento de los puestos directivos. Además, las estudiantes representaban 26.4 por ciento del alumnado universitario y 24 por ciento de la comunidad académica en este mismo nivel de escolaridad. Aunque estas cifras son mínimas en comparación con otros países, para ellas eran un avance en el contexto musulmán.

Ante este panorama, las protestantes señalaron que los periodistas que cubren sus protestas son perseguidos, violentados y censurados por los talibanes, para que no reporten las movilizaciones. A pesar del ambiente de represión, las mujeres se mostraron dispuestas a marchar las veces que sea necesario a fin de llamar la atención internacional sobre su situación, aunque esto implique arriesgar su vida.

El pasado 17 de octubre, según la agencia de noticias afganas “Jamma Press”, el director ejecutivo adjunto del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Omar Abdi, aseguró que los talibanes van a permitir que las niñas vuelvan a las escuelas en dos meses y mencionó que los y las menores de edad van a necesitar ayuda humanitaria debido a inseguridad y la migración.

Por su parte, en México, hace unos días el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) externó en un comunicado su preocupación por las medidas restrictivas en aquel país que impedirá que al menos 16 millones de mujeres y niñas puedan vivir una vida libre de violencia, tener acceso a servicios médicos y disfrutar oportunidades laborales y escolares, por lo que el organismo demandó el cese inmediato de la violencia, restablecer la seguridad y resolver la actual crisis de autoridad que existe en Afganistán.