Centenas de cocaleros mantienen bloqueados varios puntos de la carretera Interoceánica en la región de Puno, en el sur de Perú. FOTO: EFE.

Lima, 18 oct (EFE).- Centenas de cocaleros mantienen bloqueados varios puntos de la carretera Interoceánica en la región de Puno, en el sur de Perú, como medida de protesta en rechazo a las intervenciones de las autoridades del país para erradicar los cultivos de coca en la zona.

Según informaron a Efe fuentes cercanas a la Policía Nacional, la protesta se inició el sábado, cuando decenas de productores de coca del distrito de San Gabán, en la provincia de Carabaya, tomaron y bloquearon con palos, piedras, árboles y ramales el puente Inambari, en el kilómetro 90 de la carretera Interoceánica, que conecta las regiones de Puno, Cusco y Madre de Dios.

Este lunes, los bloqueos se agudizaron con la presencia de más de 300 cocaleros en la vía, a la altura del centro poblado de Loromayo, provocando que centenas de vehículos queden varados en la carretera.

Con estas manifestaciones públicas, los productores piden al presidente peruano, Pedro Castillo, el cese de las actividades del Proyecto Especial de Control y Reducción de Cultivos Ilegales en el Alto Huallaga (Corah) para erradicar los cultivos de coca en esta región y, además, solicitan la reanudación de una mesa técnica con las autoridades del país.

Estos bloqueos llegan una semana después de que un grupo de cocaleros del sector Loromayo quemara las pertenencias de trabajadores y policías del Corah, según detallaron medios locales.

LUCHA CONTRA EL NARCOTRÁFICO

En las últimas semanas, el tema sobre la lucha contra el narcotráfico ha cobrado protagonismo en el Perú, luego de que a principios de octubre, desde el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), la mayor cuenca cocalera del país, Castillo hablara de industrializar la coca y se mostrara a favor de una ley de hoja de coca que reduzca las erradicaciones.

Estas declaraciones hicieron saltar alarmas en algunos grupos sociales y políticos peruanos, aunque la problemática se recrudeció con el nombramiento como ministro del Interior de Luis Barranzuela, una de las caras más polémicas del Gobierno de Castillo por ser allegado a Vladimir Cerrón, el líder del partido marxista Perú Libre, y por su conocida oposición a la erradicación de cultivos de coca.

Por discrepancias con el titular de Interior, el presidente de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), Fidel Pintado, presentó el último martes su renuncia irrevocable al cargo por considerar intolerable unas declaraciones de Barranzuela sobre la existencia de “actos de corrupción” en el organismo antidrogas.

Con todo, la designación de Barranzuela y la crisis en el seno de Devida, varios sectores del país alertaron de un eventual debilitamiento de la lucha contra el narcotráfico.

Si bien la hoja de coca es legal en Perú y tiene un consumo tradicional y con ella se elaboraron distintos derivados como mates y caramelos, una estrategia antidrogas del país ha sido hasta ahora destruir los cultivos que alimentan al narcotráfico, con campañas que han alcanzado en algunos años las 25.000 hectáreas.