La actriz mexicana Verónica Langer suele ver al cine como "un banquete" preparado por el director, al que los actores son invitados. FOTO: EFE/ Photoamc.

Ciudad de México, 9 sep (EFE).- La actriz mexicana Verónica Langer suele ver al cine como “un banquete” preparado por el director, al que los actores son invitados, sin embargo su experiencia en “Clases de historia” del realizador Marcelino Islas fue diferente.

“La mayoría de las veces nosotros (los actores) estamos invitados a la fiesta, nos llega una cartita como a la Cenicienta de que hay un baile, pero eso implica apropiarte desde afuera del personaje. Aquí fue muy diferente porque yo estuve adentro del proyecto y del personaje, yo lo vi crecer”, cuenta en entrevista con Efe Langer.

Esto sucedió porque Islas comenzó la escritura de la película teniendo en mente a Verónica como protagonista de la historia.

“Le escribí esta película a ella, por eso actriz y personaje comparten nombre”, cuenta el director.

Según cuenta Langer, desde que Marcelino le planteó la oportunidad, ella no pudo ni pensar en “la posibilidad de decir que no, acepté el personaje desde el día cero”, cuenta.

Este es el tercer filme de Marcelino y es la segunda vez que trabaja con la actriz que también participó en la serie “La casa de las flores” (2018).

La primera fue en “La caridad” (2015), filme que le valió a Langer el título a Mejor actriz en el Premio Ariel del 2016 y estuvo igual de cerca de tener otro con “Clases de historia”, pues fue nominada en la misma categoría en la premiación del 2020.

LA ENFERMEDAD Y UN ACERCAMIENTO A LA VIDA

En este filme, Marcelino vuelve a introducir a los espectadores a temas como la enfermedad y la muerte que inevitablemente se acerca, pero ahora desde una mirada que no había explorado en las anteriores.

“En ‘La caridad’ era más compasiva la visión y acá es mucho más arriesgada, más luminosa”, dice el director que disfruta de usar estos temas para poder poner al límite a sus personajes.

Verónica es una maestra de historia que padece cáncer, cualquier tratamiento que pudiera tomar para salvar su vida sería en vano, pero lo que puede hacer es darse una oportunidad de encontrar la libertad por primera vez en su vida, el tiempo que le queda.

Será una estudiante rebelde, Eva, interpretada por Renata Vaca, quien la empuje a los límites de su propio deseo y a haga redescubrirse.

“Quería acercar al personaje de Vero a la vida, en mis otros personajes ellos se están secando, viven en una contención y coquetean con salir de ésta pero regresan, acá el personaje vive un ‘coming of age’, es un regresar a la juventud y Eva nos ayuda a darle esa frescura a la película”, dice Marcelino.

Para Verónica su personaje fue un reto en muchos sentidos.

“Es un personaje muy rico que tiene una trayectoria, no es de una sola capa y en ese sentido había que irle descubriendo las capas y no fue fácil”, cuenta Langer.

La película se rodó en el 2017 y un año después vivió su estreno en el Festival Internacional de Cine de Tokio, para el 2019 la película siguió su recorrido por varios festivales y el plan inicial era que llegará a salas nacionales en el 2020.

Pero debido a la pandemia los planes de exhibición se truncaron y no fue hasta este jueves 9 de septiembre que la película de Marcelino llegó a los cines.

Pese a todos los aspectos negativos que pudieran pasar por la cabeza del director por no haber podido llevar a tiempo sus proyectos, persiste uno positivo.

“Creo que la película adquiere una lectura interesante en estos tiempos de tanta contención y oscuridad”, dice satisfecho Islas.

Actualmente el director ya prepara el estreno de su próxima película “Mi novia es la revolución”, en la que trabajó con su hija Sofía y en la que participará la actriz de “Control Z” (2020), Ana Valeria Becerril.

Asimismo Langer tiene diversos proyectos en puerta como la serie de Álvaro Curiel “Reputación dudosa”, así como una película y una obra de teatro de la que no quiere mencionar mucho hasta que pueda concretarse.