Todos los países "tienen la soberanía" para aprovechar los recursos naturales para su desarrollo, lo que "no es admisible" es llevar a las especies a la extinción. FOTO: EFE/Carlos Ezequiel Vannoni.

Madrid, 1 sep (EFE).- Todos los países “tienen la soberanía” para aprovechar los recursos naturales para su desarrollo, lo que “no es admisible” es llevar a las especies a la extinción por ese aprovechamiento, explica el ecólogo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), Jon Paul Rodríguez.

Rodríguez es presidente de la Comisión para la Superviviencia de las Especies de la UICN, organización que se reúne en un congreso internacional del 3 al 11 de septiembre en Marsella (Francia), que será inaugurado por el presidente francés Emmanuel Macron.

En esta ocasión, y debido a la pandemia, el foro tendrá formato “híbrido”, con la opción de participar de forma virtual, y se prevé la participación de unas 10.000 personas.

El ecólogo venezolano subraya, en entrevista con Efe, que están intentando ser “más proactivos”, formar parte de la agenda global de conservación y sus ejecuciones, y con este congreso aspiran volver a poner a la UICN “en la palestra del liderazgo” en temas de biodiversidad, reforestación y cambio climático.

Porque, explica, la UICN “tuvo una influencia muy grande en los años 50-60-70 y se fue debilitando”. Por ello, aspiran volver a poner a la organización en “el liderazgo de estas conversaciones y discusiones, aunque sea de forma virtual”, y utilizando todas las tecnologías y medios al alcance.

“La Unión se va a movilizar como nunca antes”, explica Rodríguez y señala que el programa “Nature 2030” -adoptado por los miembros para esta cita- va más allá de los cuatro años -modalidad con la que han trabajado hasta ahora-, tiene una visión hacia el futuro, “delineada con la agenda post 2020 y la Agenda 2030”.

Un programa que tiene relevancia cuando los datos de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN es el “inventario más completo del mundo sobre el estado de conservación global de especies de flora y fauna” y la utilizan organismos de la ONU, instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil como indicadores, por ejemplo, para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, en especial el número 15, relacionado con la vida en la tierra.

Esos datos también son utilizados por la Convención sobre la Diversidad Biológica (CDB) con el fin de monitorear el progreso hacia las Metas de Aichi, la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Diversidad Biológica y Servicios Ecosistémicos (IPBES, por sus siglas en inglés), la Convención Ramsar sobre el estado de los humedales o la ONG World Wildlife Fund (WWF) para su informe Planeta Vivo.

El congreso de Marsella reunirá a representantes de gobiernos, científicos, la sociedad civil, pueblos indígenas y empresas, porque “intentamos plantear agendas más extremas que las que plantean los mismos gobiernos para encontrar soluciones intermedias y que sean satisfactorias para todos”.

Según el experto de la UICN, la mayor parte de los países son signatarios de la Convención sobre Diversidad Biológica, entre cuyos principios están “la distribución equitativa de bienes y el desarrollo sustentable de la biodiversidad” y todos los países y regiones “tienen la soberanía para implementar esos principios”.

Sin embargo, para la UICN “la clave es que el aprovechamiento de los recursos naturales es legítimo, pero lo que no es admisible es llevar a las especies a la extinción por ese aprovechamiento”.

Es importante que el desarrollo “sea sostenible, esté bien documentado y justificado y permita que las diferentes poblaciones y especies coexistan indefinidamente en el tiempo por su propio bien y por el de los humanos”, sostiene.

Rodríguez cree que la postura sobre las metas de conservación debería abarcar al 100 por cien de todas las especies y se manifiesta contrario a las planteadas desde diferentes entidades y conocidas como el 30/30, es decir, proteger el 30 % de espacios naturales para el 2030.

“El fomentar el 100 % de la conservación de especies significa que estamos conscientes de la coexistencia con otras 30 millones de especies o 150 millones, según las fuentes, y nuestro rol debe ser proveerles de su espacio”, dice, “diseñando zonas con la conciencia de fomentar la convivencia con otras especies, un diseño de respeto y fomento del espacio para la coexistencia de todos”.

Sin embargo, manifiesta, “hay una presión muy grande” sobre la naturaleza en algunas partes del mundo, pero para la UICN es “muy importante” seguir apoyando y suministrando apoyo técnico”, porque “la sobreexplotación, la transformación de hábitats y las especies exóticas invasoras son las tres principales causas de pérdida de biodiversidad”.

El presidente de la Comisión para la Superviviencia de las Especies de la UICN también señala que actualmente es “muy común la discusión estereotípica” de los países en vías de desarrollo culpando a los desarrollados de la situación actual de la Tierra, “como el caso de Brasil”, que reclama un pago para la conservación de la Amazonía.

Finalmente, explica que el papel de la UICN es la “participación activa” en foros internacionales como la CDB, la Convención de Especies Migratorias, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres(CITES) o la Convención de Cambio Climático, para proveer de “asistencia técnica y asesoramiento a los gobiernos, participando en las conferencias de las partes, siempre con el objetivo de buscar acuerdos posibles y que estén alineados con prioridades”.