La resignificación y reivindicación de los pueblos originarios en el discurso histórico no debe ser motivo de división política.

Querétaro, 9 Agosto 2021.- La resignificación y reivindicación de los pueblos originarios en el discurso histórico no debe ser motivo de división política, ya que durante 500 años se ha mantenido un discurso que les ha sometido y eliminado de su papel en la trascendencia del país, afirmó la politóloga Marcela Ávila Eggleton.

La especialista recordó que México se ha caracterizado por ser un país con una descendencia mayormente mestiza que ha dado raíz a las distintas expresiones culturales de la población, por lo que este debe ser el principal punto para recordar a las primeras culturas del país.

‘Recuperar a las culturas originarias es un acto de congruencia, en México somos un país en el que todos de alguna u otra forma tenemos nuestro origen en las culturas originarias y eso nos enriquece a quienes estamos más cerca de esa raíz’.

La también directora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales reconoció que los nuevos discursos históricos pueden tener un trasfondo político del gobierno en turno, no obstante, estos siempre se han contado con una postura parcial hacia quienes mantienen el poder popular.

‘Siempre los gobiernos tienen su visión de la historia, en ese sentido se vuelve político o partidista porque se tienen visiones muy parciales de la historia, la que tenemos es una muy parcial hacia ciertos grupos’, aclaró.

Advirtió que un mal trabajo de reinterpretación puede provocar tensiones, como las ya vistas, entre los gobiernos de España y México, por lo que los discursos deben cambiarse a una perspectiva cultural e interna en la población de cada país.

‘El pelearnos por el gobierno de España por algo que hicimos hace siglos me parece algo irrelevante, no tiene por qué hacerse cargo de decisiones que se tomaron hace tanto tiempo, sí es importante pensar en esa construcción de nuestra nación’, acotó.

Finalmente, la politóloga consideró que se necesitan más acciones afirmativas para incluir a los pueblos originarios en la participación democrática del país; tan sólo en Querétaro, 89 candidatos del pasado proceso electoral fueron de este sector social.