Querétaro, 2 Agosto 2021.- El presidente Ejecutivo Nacional de la Asociación ALE, Carlos Alejandro Castro Sánchez, aseguró que es necesario que se tome en cuenta por parte de las autoridades en Querétaro, que el Nuevo Hospital General de la entidad pueda ser un Nosocomio Regional para trasplantes.

Aseguró que no existe una política pública en materia de donación de órganos; por lo que vio pertinente que ante la atención de la pandemia por COVID-19, se resguarde un espacio para las enfermedades crónicas con necesidad de trasplantes.

“Nosotros estamos pidiendo que no lo hagan dedicado a COVID. Que se pudiera convertir en un hospital regional para trasplantes, y digo regional porque con lo que significa este hospital, se pudiera atender pacientes de los estados de El Bajío, como Tlaxcala, Hidalgo, y muchos de la Ciudad de México. Esto todavía no ha tenido eco”, resaltó.

Carlos Castro resaltó su preocupación por la muerte de personas que sufren enfermedades crónico-degenerativas, o que requieren de la donación de un órgano; y que llegan a infectarse por COVID-19.

Señaló que en 2020 se registraron 48 mil pacientes enfermos renales contagiados de coronavirus en el país; de los cuales falleció hasta el 42 por ciento, por no recibir la atención necesaria.

“El año pasado, tuvimos alrededor de 48 mil pacientes enfermos crónicos de enfermedad renal que tuvieron COVID, estos murieron en un 42 por ciento. Es decir, los enfermos que padecen alguna enfermedad crónica, renal, del corazón o diabetes, están doblemente susceptibles a un desenlace negativo si no tienen la atención debida”, refirió.

Por otro lado, el presidente de la Asociación ALE indicó que ante la atención de la pandemia en hospitales generales, la falta de servicios para otras enfermedades o por el temor de contagiarse, dieron como resultado al menos un 48 por ciento de pacientes enfermos que requerían un trasplante y que dejaron de acudir a su tratamiento, falleciendo por esta causa.

“Simple y sencillamente no iban a atenderse porque no había servicios; y también en muchos casos, el paciente tenía miedo de ir a algún hospital que tuviera atendiendo pacientes por COVID-19, en donde el riesgo por tener esta comorbilidad que es esta enfermedad crónica, pudiera originarles un desenlace muy negativo. Muchos de los pacientes dejaron de ir a sus sesiones de hemodiálisis”, concluyó.