Rabat, 28 jul (EFE).- Una misión arqueológica mixta marroquí, francesa e italiana ha descubierto en Casablanca (oeste de Marruecos), restos de la que pasa por ser el yacimiento achelense más antiguo de África del Norte, además de la primera colonia humana del país, según los resultados de una investigación que hoy se hizo pública.

Estos restos, que consisten en piedras bifaces de hace 1,3 millones de años encontradas en el yacimiento “Thomas I”, permiten llenar en parte los vacíos entre el mundo del “Homo erectus” y el del “Homo sapiens”, según explicó el codirector marroquí de la misión, Abderrahim Mohib.

En una rueda de prensa, Mohib explicó que los restos consisten en miles de piedras bifaces de diferentes formas, fabricadas con sílex y cuarzo, típicas de la industria lítica achelense originada en el Paleolítico inferior.

Los bifaces, hallados en una superficie de excavación de más 1.000 metros cuadrados, están tallados por ambas caras; algunos de ellos tienen forma de triángulo con una base semicircular y una punta afilada, mientras que otros están afilados por ambas partes, la base y la parte superior.

Mohib añadió que ese descubrimiento se ha producido 40 años después del inicio del programa arqueológico franco marroquí “Prehistoria de Casablanca”.

El yacimiento de Thomas I pertenecería a la misma cultura achelense que se emparenta en el continente con otro yacimiento hallado en el este de África, que data de hace 1,8 millones de años, y otro en el sur, con 1,6 millones de años de antigüedad.

Asimismo, Mohib explicó que esos bifaces son de producción local, algo confirmado por el descubrimiento de indicios relacionados con su proceso de fabricación, pero subrayó que aún no se sabe la procedencia de los grupos de “Homo erectus”, ancestros de los “Homo sapiens” que vivieron en esa región.

Agregó que todavía se desconocen los usos de los utensilios y herramientas, pero el arqueólogo marroquí no descartó que se usasen para despellejar a los animales y cortar carne, entre otras tareas.

Este descubrimiento, según Mohib, es importante para solucionar una escasez de información sobre esa etapa de la historia y es posible que ayude a entender mejor el período de transición del “Homo erectus” al “Homo sapiens”.

“No está descartado que esta transición se haya desarrollado en Marruecos. Todavía no está confirmado, pero es una pista que estamos estudiando”, subrayó el investigador.

En junio del año pasado, la misión científica que trabaja en el yacimiento Thomas I descubrió pequeñas piedras de sílex de no más de 6 centímetros de longitud, trabajadas gracias a una técnica especial, que data de un millón de años, conocida con el nombre de “percusión bipolar sobre yunque” que tiene como objetivo fabricar objetos afilados.

EL PRECEDENTE CERCANO DE LA “CARNICERÍA”

Asimismo, estos investigadores anunciaron durante el mismo año el descubrimiento en la Gruta de los Rinocerontes, no lejos de Thomas I, de restos fósiles de animales de hace 700.000 años con marcas de dientes humanos, lo que fue considerado el vestigio más antiguo en África de una carnicería instalada en una cueva.

Hasta entonces, la evidencia más antigua de consumo de carne por humanos en el continente africano se remontaba a entre 3 y 2 millones de años, pero en sitios al aire libre.

Sin embargo, la llegada del período achelense (que comenzó hace alrededor de 1,8 millones de años en África) no trajo solamente nuevas técnicas que facilitaban la vida diaria del hombre antiguo sino también comportamientos más estructurados, particularmente aquellos relacionados con la gestión del espacio.

Los elementos encontrados en la Gruta de los Rinocerontes atestiguan depredación, corte y transporte de carne a lugares de ocupación frecuentados regularmente y durante largos períodos de tiempo, como las cuevas.

En la Gruta de los Rinocerontes, descubierta en 1991, ya se habían encontrado utensilios de piedra y rastros de actividad humana, un hecho que estaría directamente relacionado con la práctica de consumo de carne.

En 2017 ya se produjo en Marruecos un importante descubrimiento arqueológico en la cueva de Jebel Irhoud, que sacó a la luz los que se consideran los restos más antiguos de “Homo sapiens” encontrados hasta la fecha, y daban una antigüedad de unos 315.000 años.