Esperar que las mujeres cumplan con todas las expectativas del movimiento feminista es un doble criterio de discriminación. FOTO: CIMAC NOTICIAS.

Ciudad de México.- Esperar que las mujeres cumplan con todas las expectativas del movimiento feminista es un doble criterio de discriminación porque no existen esas expectativas hacia el trabajo legislativo de los hombres, afirmó la académica y coordinadora de la Red De Politólogas “No Sin Mujeres”, Flavia Freidenberg.

En el seminario “El Congreso que México necesita. Una reforma urgente” que realizó la Cámara de Diputados el 21 de julio, la investigadora expuso que no todas las legisladoras son iguales ni tienen los mismos intereses, pero además hay que considerar que en ocasiones enfrentan el dilema de mantener la disciplina partidaria o promover temas relacionados con las mujeres.

Al explicar cómo construir una democracia paritaria, Freidenberg señaló que las mujeres de la política tienen que defender sus agendas o ajustarlas con lo que el partido les pide y con lo que el movimiento de mujeres espera de ellas. “Más mujeres en los cargos entonces no significa más mujeres con agendas que resuelvan los problemas de las mujeres”, destacó.

De acuerdo con sus investigaciones, desde 1988 hasta 2021 en México se han elegido 6 mil diputadas y diputados, de los cuales mil 590 han sido mujeres. Tras la elección del 6 de junio, en la Cámara de Diputados habrá 248 mujeres ocupando casi la mitad de los 500 espacios disponibles y más de 11 congresos tendrán mayoría de mujeres.

La investigadora señaló que “presencia, no significa agenda”, por ello advirtió que esperar que las mujeres cumplan con todas las expectitvas es un doble criterio de discriminación porque no existen esas expectativas hacia el trabajo legislativo de los hombres. Además, agregó ser feminista es una elección.

De las mujeres, dijo, se espera que hagan “revoluciones contra el orden divino, contra el orden patriarcal”, pero no se espera lo mismo de los hombres. No se espera que ellos hagan revoluciones porque se da por sentado y naturalizado que el poder está masculinizado. Sin embargo destacó que a las mujeres si hay que pedirles que trabajen por la igualdad.

La experta en representación política de las mujeres en México mencionó que no todas las mujeres tienen poder porque las instituciones están generalizadas. “Hay normas, hay prácticas que reproducen el predominio masculino”.

Ejemplo de que las mujeres llegan a los cargos, pero no siempre obtienen poder es que ellas no lideran las comisiones claves, no consiguen desarticular los puntos de veto, es decir, no consiguen que sus iniciativas sean dictaminadas y no obtienen apoyo de las dirigencias partidistas para impulsar sus propuestas.

Freidenberg expuso que para hacer frente a esta situación es necesario construir parlamentos sensibles al género, centros de estudios y unidades de género que ayuden a la diputadas a hacer mejores diagnósticos y mejores políticas públicas, más legisladoras en órganos de decisión dentro de los congresos y más bancadas de mujeres.