Managua, 21 jun (EFE).- El sector cacaotero de Centroamérica apeló a la calidad de su cacao para sobrevivir en el contexto de la pandemia de covid-19, y tienen buenas perspectivas para 2021, informó el Comité de Cacao de Centroamérica y República Dominicana (SICACAO), en el marco de la reciente Expo AgroVisión SAN 2021.

Expertos que participaron en las conferencias y paneles de cacao organizados por SICACAO en la Expo AgroVisión SAN 2021, realizada por el Programa de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Resiliencia en el Corredor Seco (EUROSAN), de la Unión Europea, afirmaron que la sostenibilidad se debe a “una sólida asociatividad, un cacao con altos parámetros de calidad, buenas prácticas agrícolas y empresariales, y conocimiento del mercado”.

La región espera producir 85.400 toneladas de cacao “fino de aroma, de alta calidad y sostenible” para el periodo 2020-2021, a pesar de la pandemia, según la Organización Internacional del Cacao (ICCO, en inglés).

“Centroamérica y República Dominicana están bien situadas, para satisfacer la tendencia internacional de consumo que se enfoca en productos prémium, cacao de alta calidad y con cadenas de producción cortas y directas”, afirmó el economista de ICCO, Esteban Tinoco, uno de los expositores de la Expo AgroVisión SAN 2021.

“El sector está viendo los riesgos económicos, sanitarios, ha ampliado su tema de inocuidad, de calidad, ahora por cuidar la salud del trabajador, (…) las operaciones, no pueden parar, hay que darle un tratamiento equilibrado, pero con una mirada de gestión integral del riesgo”, dijo la especialista del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Alejandra Díaz, durante la Expo.

EXPERIENCIA REGIONAL

El tema de la “asociatividad” y la calidad en el sector cacaotero regional no es nuevo.

La representante de la Asociación de Pequeños Productores de Talamanca (APPTA) de Costa Rica, Juanita Baltodano, indicó que “estar agrupados” en ideas y acciones les permitió no solo cumplir con el mercado, sino también pasar de 70 integrantes a 1.000 en las últimas cinco décadas.

Una situación similar mostró la Cooperativa de Servicios Múltiples Cacao Bocatoreña (Cocabo), de Bocas del Toro, Panamá, que se ha sostenido de forma exitosa por 69 años, gracias a que cuentan “con miembros leales”, una organización abierta, democrática y solidaria, que los ubica en un lugar privilegiado ante “mercados comprometidos con un modelo ambiental y amigable”.

En la Asociación de Productores Orgánicos para el Desarrollo Integral del Polochic, en Guatemala, “han ayudado las buenas prácticas empresariales, como llevar todos los procesos administrativos en orden, el manejo transparente de la organización, contar con órganos de gobernanza que lleven a la organización al buen manejo”, resaltó su representante, Marvin López García.

MAYOR PRODUCCIÓN

En Nicaragua las buenas prácticas empresariales hicieron que algunos cooperados pasaran de producir 300 kilos de cacao por hectárea a 500, afirmó la representante de la chocolatera alemana Ritter Sport en el país centroamericano, Elizabeth Rizo.

“Nosotros empezamos en 2007 con 450 toneladas y hoy en día se exportan 2.000 toneladas de cacao fermentado de calidad, eso es un logro mayúsculo para agricultores cuyas parcelas tienen quizá una hectárea o menos de extensión”, sostuvo Rizo.

“Se puede ver que, en la región, la producción va caminando de la mano hacia sus mercados. Algo importante en América Central son sus sistemas de asociatividad, eso permite estandarizar los procesos, como en el de postcosecha, y esto ayuda a crear calidad y contribuye a acercarse a mercados más exigentes”, subrayó Tinoco.

Las expertas Mey Choy Paz, enlace del sector privado de Fine Chocolate Industry Association (FCIA), y Dolores Alvarado, de Bioversity International, coincidieron en que Centroamérica tiene oportunidades en la tendencia actual.

Eso porque los chocolateros grandes, medianos y pequeños están comprando lotes de cacao fino, que buscan un cacao con sabores característicos “resaltantes”, que pueden ser a nuez, floral, frutal, miel, dulce o chocolate.

Díaz insistió en que las buenas prácticas deben reforzarse, siempre con una mirada integral, ya que “las emergencias no se van a detener, y lo que toca es hacer que todos los sectores sean más resilientes y capaces de saber vivir y convivir con emergencia tras emergencia”.