Viena, 17 jun (EFE).- Una nueva especie de gamba acaba de ser descubierta por los expertos del zoológico de Viena, a donde estos minúsculos animales llegaron probablemente hace dos décadas junto con piedras procedentes del Pacífico Índico para crear un arrecife artificial.

Daniel Abed-Navandi, uno de los biólogos marinos que participó en el descubrimiento de la nueva gamba, explica en declaraciones a Efe que esta especie de crustáceo, de apenas 6 milímetros, “a simple vista parecía como las demás”.

“Hace tiempo que sospechamos que en los acuarios podría haber una nueva especie de gamba. Pero no teníamos tiempo para analizar estos animales con más detalle”, recuerda.

EL CONFINAMIENTO AYUDÓ
Sin embargo, el parón general contra la pandemia del coronavirus tuvo un efecto positivo y les dio a los biólogos del zoo el tiempo necesario para investigar a estos animales desconocidos.

“Durante el confinamiento tuve suficiente tiempo para la investigación. Un biólogo marino en Viena, sin posibilidad de viajar, está varado en los seco, lejos del mar“, cuenta Abed-Navandi.

“Al descubrirla en el zoo de Schönbrunn, les dimos a esta gamba el nombre de ‘Heteromysis schoenbrunnensis'”, explica.

Uno de sus colega, Karl Wittmann, un experto en taxonomía de crustáceos, se tomó el tiempo y la molestia de comparar cada parte del cuerpo de esta especie con otras 107 a las que se asemejaba.

Sin embargo, hasta que no analizaron el ADN y comprobaron que no concordaba con el de ningún otro crustáceo los científicos austríacos no pudieron confirmar de forma oficial que efectivamente se trataba de una especie nueva.

NOTABLES DIFERENCIAS
Anton Weissenbacher, jefe de acuarios en el zoo de Schönbrunn, explica que durante años ya estuvieron observando a estas gambas nadando por sus tanques sin saber que eran una especie sin catalogar.

“Bajo el microscopio se aprecian notables diferencias en el número, la largura y el ancho de las extremidades”, cuenta.

Los animales proceden con gran probabilidad de la región del Pacífico Índico, cuenta Weissenbacher.

“Seguramente llegaron hace 20 años a Viena como ‘polizontes’ junto con unas piedras que usamos para construir un acuario con arrecife artificial”, recuerda el responsable del zoo.

Es la segunda vez que los austríacos descubren una nueva especie de animal en el zoo de Schönbrunn, ya que en 2010 el propio Weissenbacher encontró un hasta entonces desconocido tipo de caracol de tierra tropical de la isla de Borneo (Indonesia).

El zoo de Viena, fundado por el emperador Francisco I de Austria en 1752, se encuentra en el recinto del histórico Palacio Imperial de Schönbrunn, a pocos kilómetros del centro de la ciudad.